Ricardo Salinas Pliego, ese genio empresarial que parece creer que el estado de derecho es una sugerencia y la confidencialidad abogado-cliente una mera decoración, volvió a dar de qué hablar: según un tribunal británico, su equipo recurrió a Black Cube para grabar en secreto a un abogado durante una cena con alcohol.
El detalle es fino: no bastaba con litigar, había que espiar, sonsacar y luego querer cobrar la jugada como si fuera ajedrez, cuando en realidad parecía más bien un truco de cantina con traje caro.
Si la inteligencia se midiera por la capacidad de meterse en problemas con elegancia, Salinas traería medalla de oro: contrató a una firma de espionaje, obtuvo información por medios turbios y terminó recibiendo un regaño judicial que, en versión británica, equivale a decir “esto no solo está mal, además huele pésimo”. El tribunal fue tan claro como incómodo: la maniobra constituyó un abuso del procedimiento y una afrenta a la justicia.
La ironía es casi perfecta. Un empresario que presume control, músculo y cálculo terminó dependiendo de una operación digna de novela barata, con cena, alcohol, grabación oculta y abogados tratando de convertir una picardía en ventaja procesal. En otras palabras: cuando la astucia se cree sofisticación, a veces solo revela desesperación con buenos modales.
Quien es Black Cube:
Black Cube es una firma privada de inteligencia con sede en Israel, fundada por exmiembros de unidades de inteligencia israelíes, y se presenta como una empresa dedicada a litigios, arbitrajes e investigaciones corporativas de alto perfil. En la práctica, su nombre suele aparecer asociado a operaciones encubiertas, filtraciones, vigilancia y campañas de información en disputas empresariales y políticas.

Qué hace
Según su propia descripción, trabaja recolectando y analizando información para pleitos, casos de corrupción, lavado de dinero y otros conflictos de alto valor. Sus métodos combinan trabajo humano encubierto, fuentes abiertas y tecnología, y la empresa afirma operar dentro de la legalidad local de cada jurisdicción.
Por qué es polémica
Black Cube ha sido vinculada en distintos medios a tácticas agresivas o cuestionadas, como infiltrarse en entornos privados para obtener información o intervenir en disputas sensibles. Por eso muchos la describen como un tipo de “Mossad privado”, una etiqueta mediática que refleja su origen y su estilo, aunque no equivale a una afiliación formal con el Estado israelí.

Casos notorios
Ha aparecido en controversias ligadas a figuras políticas y empresariales en varios países, incluidas acusaciones de espionaje en campañas electorales y en litigios de alto perfil. También se le ha relacionado con casos de gran exposición pública, como investigaciones sobre Harvey Weinstein y disputas corporativas internacionales.
En el caso Salinas Pliego
En la disputa de Ricardo Salinas Pliego, un tribunal británico concluyó que el uso de Black Cube para grabar en secreto a un abogado constituyó un abuso del proceso judicial. Ese fallo reforzó la imagen de la firma como una herramienta de guerra legal que puede terminar siendo tan útil en la sombra como tóxica en los tribunales.
La piedra en la zapatilla
El empresario Salinas Pliego se ha convertido en “la piedra en la zapatilla de Sheinbaum” porque es su principal antagonista visible en México, combina poder económico, exposición mediática y una confrontación constante con el gobierno.
Con información: ELNORTE/ BLACK CUBE






