En Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal , la justicia parece haberse convertido en un espectáculo de utilería: mucho ruido, boletines coreografiados y amagos de cartón piedra, pero ni un solo desenlace que huela a Estado de derecho. Mientras unos coleccionan amparos como estampitas y otros presumen carpetas de investigación como si fueran trofeos, la única que termina perdiendo —como siempre— es la justicia.
El gobierno de Américo Villarreal ha montado una narrativa de persecución selectiva que, en los hechos, se diluye entre negativas de amparo que no cambian nada y expedientes que no aterrizan en detenciones.
Porque, si de resultados hablamos, la cifra del ultimo balance es brutalmente elocuente: ningún miembro de los llamados “vientos de cambio” que encabezaba Cabeza de Vaca ha pisado la cárcel por una captura emanada de la justicia tamaulipeca. Ni uno.
Y mientras tanto, el show sigue. Se anuncian órdenes, se filtran versiones, se agitan nombres —como el de Yahleel N— y se vende la idea de que ahora sí viene el golpe definitivo. Pero todo queda en lo mismo: humo procesal. Carpetas que se exhiben pero no se sostienen, amparos que se niegan pero no conducen a nada, y una narrativa oficial que insiste en inflar globos que se desinflan antes de tocar tierra.
Lo que queda al final no es justicia, sino una especie de simulación burocrática: un sistema que amenaza más de lo que actúa y que comunica más de lo que resuelve. En ese terreno, la política gana puntos mediáticos, pero el Estado de derecho sigue en números rojos.
Porque si después de años de discursos, expedientes y supuestas ofensivas judiciales no hay detenidos, no hay sentencias y no hay consecuencias, entonces no estamos frente a una lucha contra la impunidad. Estamos frente a una puesta en escena donde todos actúan… menos la justicia.
Con información: NOTICIERO DE VICTORIA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: