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sábado, 11 de julio de 2026

«REAPARECE SENADOR MORENO-NARCO PROTEGIDO por el FUERO y USA APOSTOL de la HISTORIA INTENTANDO CAMBIAR la SUYA»…pero Altamirano no era mañoso.


El senador de Sinaloa por MorenaEnrique Inzunza Cázares, reapareció en redes sociales después de que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) compartiera comunicaciones con Estados Unidos acerca de las acusaciones contra él y otros nueve funcionarios acusados de nexos con el crimen organizadonarcotráfico y posesión de armas de fuego.

Por medio de X, compartió una fotografía dentro de una cabaña, impune y sonriente, sosteniendo un libro de Ignacio Manuel Altamirano y con un escudo nacional encima de un librero. Dijo que cada página de la historia de México es una lección de civismo.

El recurso de Inzunza es claro: se coloca como víctima de una injusticia histórica, invocando civismo, republicanismo y la tradición liberal mexicana para enmarcar su caso como un atropello al hombre de leyes y a la “República”, no como un expediente de narcotráfico.

Altamirano le sirve a Inzunza como “código” para disfrazar un alegato de inocencia por narco como defensa de la República, la cultura y la justicia liberal.

Quién fue Altamirano

  • Ignacio Manuel Altamirano fue escritor, periodista, maestro, abogado, militar liberal y político del siglo XIX, considerado padre de la literatura nacional mexicana.
  • Fue diputado, impulsó la educación primaria gratuita, laica y obligatoria, presidió la Suprema Corte de Justicia y promovió la creación de observatorios y el desarrollo del telégrafo, además de organizar veladas literarias para integrar culturalmente a la nación.

Su simbolismo político y moral

  • Altamirano encarna el liberalismo juarista: defensa del progreso, de la instrucción pública, de los valores indigenistas y de una cultura nacional propia, por lo que se le describe como “apóstol de la cultura mexicana”, paralelo a Juárez como apóstol de la libertad.
  • Su obra literaria (novelas como “Clemencia”, “La navidad en las montañas”, “El Zarco” y sus “Paisajes y leyendas”) denuncia militarismo, mala educación y desigualdad social, usando el paisaje, la historia mexicana y el indio como protagonistas morales.

Por qué lo usa “cifradamente” Inzunza

  • Al mostrarse con un libro de Altamirano mientras habla de “abuso” y “arbitrariedad”, Inzunza se coloca en la tradición del liberal ilustrado perseguido por poderes injustos, sugiriendo que él es víctima de un atropello contra la República y sus hombres de ley.
  • El código implícito es: si estoy leyendo al maestro de la literatura nacional, magistrado de la Corte, defensor de la educación y la patria, entonces pertenezco a ese linaje moral; por extensión, las acusaciones de narco serían una nueva forma de arbitrariedad contra un “altamiranista” moderno.

Asi Insunza se apropia del lenguaje de derechos, legalidad y “Estado de derecho” mientras está formalmente señalado por conspiración para importar narcóticos, posesión de armas y protección a Los Chapitos, en una corte federal de Nueva York.

Presenta las acusaciones como “falsas, dolosas, mendaces”, producto de una “embestida mediática” de la derecha y como ataque contra la Cuarta Transformación, desplazando el foco del expediente penal al relato de persecución política.

Recurre a su origen en Badiraguato y a la estigmatización regional (“no por nacer aquí soy delincuente”) como escudo moral, sin entrar al detalle de los señalamientos específicos de cooperación con una facción del Cártel de Sinaloa.

El abuso histórico que denunciaba Altamirano no se compara con el abuso contemporáneo de blindarse en el fuero, hablar de República mientras se es el único de los diez acusados que sigue con inmunidad procesal y apenas promete que “no se prevaldrá” de ella

La misma gramática solemne (“soy un hombre de la República, de sus leyes y sus instituciones”) choca con los párrafos del indictment en EE.UU: que el “hombre de leyes” está señalado por conspiración para proteger a un cártel en su estado.

“El senador que jura defender la República reaparece en una cabaña, abrazado a Altamirano, hablando de abuso y arbitrariedad. La única arbitrariedad que hoy importa está en el expediente de Nueva York: el hombre de leyes acusado de proteger a Los Chapitos. Combato su relato con la misma historia que invoca: no es la República la que lo persigue, es la República la que exige que deje de esconder el narco detrás de los libros.”

Con información: ELUNIVERSAL/

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