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jueves, 16 de julio de 2026

«VICEALMIRANTE ANCLADO en el ALTIPLANO APUNTA DIRECTO a la TORMENTA y le CANTA TIRO DIRECTO a EX-SECRETARIO de MARINA HUACHICOLERO»…y FGR ya le dijo: negativo,puerto cerrado.


A bordo del buque judicial y con el timón apuntando directo a la tormenta, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna —hoy anclado en el penal del Altiplano— lanzó una maniobra que huele a fuego amigo: le pidió a la FGR permiso para que sus abogados se suban al puente de mando y le canten tiro directo al ex secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, por el relajo del huachicol fiscal en las aduanas marítimas.

La solicitud zarpó el 1 de junio rumbo a la FEMDO con la idea de hacer un interrogatorio en corto, sin reflectores, casi como reunión de camarote. El plan era ejecutar la maniobra dos días después dentro de instalaciones de la propia Semar en la CDMX. Pero la Fiscalía de FGR , cual oficial de guardia con el ceño fruncido, dijo “negativo”: puerto cerrado. Aun así, la defensa no arrió bandera y ya avisó que volverán a intentar el abordaje.

En su escrito —redactado con brújula jurídica— Farías no se anda con cuentos: asegura que no están navegando a ciegas ni tirando arpones al azar, sino siguiendo coordenadas que ya están en la bitácora de la investigación. Traducido del lenguaje de almirantazgo: Ojeda no sería un simple pasajero, sino alguien que estaba en el puente, con vista directa y mando sobre lo que se cocinaba en cubierta.

El vicealmirante sostiene que interrogar al ex secretario serviría para cuadrar versiones, ubicar quién jaló qué cabo, separar chismes de hechos y aclarar cómo se movieron las órdenes en esa cadena de mando. Todo, dice, bajo el deber de investigar con objetividad y el derecho del imputado a no quedar como náufrago sin defensa.

Desde su celda —más seca que dique en mantenimiento— Farías, además sobrino político de Ojeda, apunta dos boyas clave que, según él, marcan la ruta hacia el ex secretario.

Primera: un audio ventilado por Carmen Aristegui donde Ojeda conversa con el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, quien fue ejecutado en noviembre de 2024 en Manzanillo. Guerrero es visto como el primer marinero que encendió la alarma sobre la red de uniformados que, presuntamente, ordeñaba hidrocarburos en las aduanas marítimas.

Segunda: la declaración de un testigo identificado como J.C.S.P., quien soltó la sopa el 27 de febrero. Según su versión, cuando el buque Torm Agnes arribó a Guaymas en marzo de 2025, la descarga de combustible ilegal no estaba autorizada… hasta que empezaron a moverse los hilos.

El testigo dice que contactó al capitán Miguel Ángel Solano, alias “Capitán Sol”, supuesto enlace entre los hermanos Farías y los marinos de aduanas. Solano le habría respondido que iba a escalar el asunto hasta lo más alto del mando: Ojeda.

Luego vino el papeleo: informes de desaduanamiento, muestras, fotos, presencia de la Unidad Naval de Protección Portuaria… todo muy en regla, al menos en apariencia. Pero detrás del radar, la cosa ya olía a motín.

“Esto ya se salió de control”, habría advertido el testigo en mensajes a Solano y a otro contacto. La respuesta: que el tema ya estaba en “nivel central” y que incluso buscarían al secretario porque era un asunto de “Andy”, a ver si así sí hacían caso en la torre de mando.

Con ese oleaje, la defensa de Farías insiste en que Ojeda no puede quedarse como faro apagado: si, como dice el testigo, cuando el barco empezó a hacer agua pensaban recurrir a él, entonces su papel no sería menor. Y por eso quieren sentarlo, cara a cara, a rendir cuentas en este mar de combustible, uniformes y jerarquías.

Con información: ELNORTE/

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