La versión oficial sobre la entrega de Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, piloto de Los Chapitos del Cartel de Sinaloa,no se desploma por falta de narrativa, sino por exceso de fechas que no embonan. El gobierno federal pide un acto de fe donde hay un expediente lleno de contradicciones que exhiben al mismo gobierno como embustero.
Primero, el dato incómodo: Núñez Ojeda fue detenido el 8 de febrero de 2025. No era un desconocido. La propia Fiscalía General de la República lo imputaba por “diversos delitos” y lo colocaba con “alto nivel” dentro del cártel de Sinaloa. Es decir, no era un peatón en la escena criminal, sino un actor relevante bajo custodia del Estado mexicano durante seis meses.
Tres días después, el 11 de febrero de 2025, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dijo en conferencia pública algo que hoy resulta explosivo: que esa persona sí había participado en el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada. No insinuó, no dudó, no matizó: afirmó. Con base en una investigación “en curso”, pero con suficiente certeza como para adelantar el vínculo clave: piloto de confianza en la operación.
Corte a 2026. La narrativa cambia. La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que el Consejo de Seguridad Nacional autorizó la expatriación tras una investigación “muy exhaustiva”, pero —y aquí está el truco— sin conocer la verdadera identidad del piloto. La FGR, ya con nueva titular, remata la pirueta: asegura que fue hasta junio de 2026 cuando, mediante coincidencias de voz y huellas, se identificó al piloto.
Entonces, ¿en qué quedamos?
En febrero de 2025 el gobierno decía saber que el detenido era piloto implicado en el secuestro. En junio de 2026 dice que apenas descubrió quién era el piloto. Entre ambas afirmaciones hay un abismo lógico: o se sabía desde el principio, o se mintió después. No hay tercera vía.
La coartada institucional tampoco resiste escrutinio. El Consejo de Seguridad Nacional no es una asamblea improvisada: lo preside la presidenta de la República, o en su ausencia la secretaria de Gobernación, y lo integran todas las cabezas del aparato de seguridad e inteligencia del Estado. No es creíble que un órgano de ese nivel, con acceso al Centro Nacional de Inteligencia y a la propia FGR, tome una decisión de entrega internacional sin tener claro a quién está entregando, menos aún cuando ese “alguien” llevaba medio año bajo custodia.
Y sin embargo, esa es exactamente la versión que se ofrece: que el Estado mexicano tuvo detenido durante seis meses a un operador relevante del cártel, que su secretario de Seguridad lo vinculó públicamente con el secuestro del Mayo, pero que al momento de entregarlo a Estados Unidos no sabía que era el piloto de esa operación.
Si esto fuera un expediente judicial, se llamaría contradicción insalvable.
El detalle final completa el cuadro: Núñez Ojeda ya habría alcanzado un acuerdo de culpabilidad en Estados Unidos. Es decir, mientras en México dicen que no sabían quién era, en Estados Unidos ya negocian con él en función de lo que sí saben que es.
No es solo una historia de descoordinación. Es una historia de versiones que se corrigen retroactivamente para justificar decisiones ya tomadas. Y en ese ajuste, lo que se rompe no es la cronología, sino la credibilidad.
Cuando el poder te pide que olvides lo que dijo ayer para que creas lo que dice hoy, no está administrando información: está administrando la memoria con calidad de mentiroso y arguendero.
Con informacion: PROCESO/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: