En Guadalupe, en Nuevo León, donde el tráfico ya de por sí es una ruleta rusa, un automovilista decidió subirle el nivel al absurdo: pasó del clásico “hazte a un lado” al elegante recurso de sacar una pistola para “ganar” una discusión vial.
El momento quedó grabado por un motociclista que, con cámara en casco y mala suerte en agenda, circulaba por Pablo Livas rumbo a Monterrey, a la altura de Camino Real. Ahí, tras un intercambio que seguramente empezó con claxonazos y terminó en testosterona pura, el conductor del auto optó por el argumento favorito de los cobardes: apuntar lo que parece ser un arma directamente a la cabeza del otro.
El motociclista, entendiendo que ningún debate vial merece una bala como réplica, aceleró y se desvió por Carlo Magno. Pero la historia no acabó ahí. Porque en este episodio de “Rápidos, furiosos y profundamente irresponsables”, el automovilista decidió perseguirlo hasta la calle Francisco José.
La escena escala rápido: el joven deja la moto tirada y huye corriendo. Fin del round, sin árbitro, sin policía y, hasta ahora, sin consecuencias.
Y aquí entra el clásico cierre institucional que ya conocemos de memoria: el Municipio de Guadalupe informa que no hay denuncia, no hay reporte y, básicamente, no hay problema… al menos en papel. Eso sí, prometen revisar cámaras del C4 “exhaustivamente”, palabra que en lenguaje burocrático suele significar “a ver si encontramos algo antes de que se nos olvide”.
Mientras tanto, en las calles, el mensaje queda claro: en algunos rincones del área metropolitana, discutir por el tráfico puede terminar con alguien sacando un arma y otro corriendo por su vida. Todo muy normal. Todo muy cotidiano.
Con información: ELNORTE/

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