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viernes, 6 de febrero de 2026

«SI ACTUAN se DESTRUYEN ?: «NEW YORK TIMES PRESUME DILEMA de SHEINBAUM al DINAMITAR CARTELES SIN VOLAR el EDIFICIO MORENO»…poder y crimen comparten cama, presupuesto y secretarios particulares.


La presidente Claudia Sheinbaum se enfrenta a un reto, el de actuar contra criminales que resultan políticamente organizados,pero no como mera pose que ya se tradujo en la captura del alcalde de Tequila en Jalisico,sino de una verdadera actitud para combatir el hedor profundo de un sistema podrido hasta la raíz y donde Morena es y ha sido parte de esa brutal enfermedad cuyo crecimiento coincide con el crecimiento narco.

Según Mary Beth Sheridan en The New York Times, la Presidenta mexicana no sólo enfrenta a los cárteles, sino a un ecosistema donde el poder y el crimen llevan décadas compartiendo cama, presupuesto y secretarios particulares.

Sheridan dice lo que todos pensamos y nadie en Palacio repite sin temblar: en México el narco no ataca al Estado, es el Estado el que a veces presta credencial al narco. Y mientras Donald Trump ya madura tras la captura de Maduro,que puede atacar por tierra a los narcos, Sheinbaum sabe que la guerra verdadera no se libra en los cerros, sino en las oficinas municipales, estatales o federales, incluso militares,donde los bandidos visten uniformes de todos colores y cobran su segunda nomina.

La autora insinúa que Sheinbaum no evita la “guerra total” por miedo, sino por cálculo. No es cobardía: es política. Porque para ir contra el narco tendría que abrir el expediente también contra su propio partido, Morena, hoy lleno de tribus que se detestan pero comparten un mismo logo. Mover una pieza equivale a dinamitar el tablero. Y con elecciones intermedias en 2027, no hay estratega que arriesgue su casa antes de construir el discurso de victoria.

La historia que Sheridan rescata no empieza con Sheinbaum ni termina con AMLO: va tan atrás como el PRI rural que inventó el negocio de la protección y lo institucionalizó. Aquella red nunca se fue, sólo cambió de color y de vocero. Hoy, los cárteles gobiernan territorios con más disciplina que muchos congresos. Y ahí está el dilema: ¿puede una presidenta que huele la putrefacción realmente limpiarla sin volar su propio edificio?

Ya veremos los Mexicanos si la captura del alcalde de Tequila fue pose obligada,en vez de ser actitud permanente,no es opciónal,es obligación del gobierno que todo lo calcula politicamente.

Con informacion: ELNORTE/ THE NEW YORK TIMES/

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