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domingo, 1 de febrero de 2026

«ELLA SIEMPRE le HIZO el PASTEL de CUMPLEAÑOS»: «HUACHICOLERO INDAGADO por EE.UU DESCUBRE la BARBARIE que MORENA dejó CRECER TRAS EJECUCION de TIA y PRIMA»…el poder, ese animal que suele mirar desde arriba,lamentablemente probó la pólvora de un país que ardió hace rato.


De pronto, el horror tiene nombre, rostro y parentesco. De pronto, Mario Delgado,el mas alto funcionario de la Secretaria de Educación Publica (SEP) con sonrisa de conferencia, siente en carne viva lo que millones llevan años arrastrando en silencio: esa mezcla de rabia, impotencia y vacío que deja una muerte absurda, gratuita, impune.

Ayer, Mario Delgado habló de “profunda consternación, indignación y tristeza” por el asesinato de su tía y su prima en Colima. Y claro, cómo no sentirlo. Cómo no quebrarse cuando la sangre duele porque tiene apellido propio.

«Durante toda mi infancia mi tía Queña, como le decíamos de cariño, me preparó mi pastel de cumpleaños. Así se ganaba la vida, trabajando duro, vendiendo ricos pasteles y comida colimense como solo ella sabía prepararla»….Mario Delgado.

«Ya está con mis abuelos y con mi padre, su hermano consentido. Abrazo con mucho cariño y solidaridad a mis tíos, tías, primas, primos, sobrinos y en especial a mi primo Alex. Estamos seguros que se esclarecerá el caso y se hará justicia. QEPD».

Las familiares de Delgado fueron asesinadas a balazos la madrugada de ayer al interior de un domicilio ubicado en la Colonia Placetas, en la capital de Colima, entidad gobernada por Morena y que encabeza las tasas de víctimas de homicidio doloso a nivel nacional.

El ataque a las mujeres ocurrió alrededor de las 5:00 horas, en una vivienda situada entre las calles Río Salado y Fray Pedro de Gante, de acuerdo con reportes policiales y versiones difundidas en fuentes locales.

Las víctimas fueron identificadas como María Eugenia «Geña» Delgado y su hija Sheila Amezcua Delgado. Ambas hacían pasteles. 

De acuerdo con la información preliminar, personas armadas irrumpieron en el inmueble y dispararon directamente contra las dos mujeres, para después huir.

Con empatia por las victimas

Pero valdría preguntarse —sin hipocresías ni discursos de condolencia—: ¿dónde estaba la indignación del hombre cuyo nombre es materia de investigación federal en EE.UU, cuando las cifras eran solo números fríos en los informes del Secretariado Ejecutivo? ¿Dónde cuando las madres buscaban a sus hijas entre fosas, o cuando los hombres armados convertían comunidades enteras en cementerios anónimos con licencia para matar?

El poder, ese animal que suele mirar desde arriba, ahora probó la pólvora de un país que ardió hace rato. Y no hay pastel ni recuerdo de infancia que alcance para endulzar la amargura que provoca descubrir que la barbarie, esa que el Estado prometió frenar, creció alimentada por sus omisiones, sus pactos, su silencio.

Ojalá la justicia llegue. Pero más allá del apellido Delgado o del cargo ministerial, ojalá llegue también para las miles de familias que no tienen voceros ni comunicados de prensa. Que no conocen la “solidaridad institucional”, solo la pesadilla de ser estadística.

Que esta tragedia duela en todos —y de una vez por todas, se entienda—: lo que hoy siente el poder es lo que el país siente todos los días.

Con información: ELNORTE/

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