Yesenia Méndez Rodríguez, exsecretaria particular del Alcalde asesinado de Uruapan, Carlos Manzo, y actual colaboradora de la Presidenta Municipal —viuda de la víctima, Grecia Quiroz—, ya duerme en casa. Liberada. Así, sin más.
La misma mano que hace unos días la esposó frente a la Casa de Cultura, entre patrullas y cámaras, se desdijo sin explicación. La Secretaría de Seguridad y la Fiscalía michoacana, siempre tan diligentes para el espectáculo y tan mudas cuando llega la hora de sustentar, se desvanecen otra vez en su propio humo.

¿A qué juega el gobierno estatal? ¿Es esta una pesquisa o una puesta en escena? Las carpetas se abren con estruendo y se cierran con silencio; detienen para las fotos y liberan para la estadística. En la narrativa oficial, todo avanza. En la realidad judicial, todo se desmorona.
El caso Manzo —esa madeja entre crimen político,desden del gobierno federal que nunca lo quiso escuchar y susurros de traición doméstica— parece condenado a la confusión crónica. Y mientras las autoridades improvisan detenciones como si fueran estrategias de comunicación, la pregunta flota: ¿quién asesina la justicia en Michoacán, y quién la revive cuando ya nadie mira?
Con informacion: ELNORTE/

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