Mientras la FGR ahora cargo de Ernestina Godoy gatea en sus propios laberintos burocráticos, el empresario regiomontano Raúl Rocha Cantú —sí, el mismo que presume acciones en el reino del Miss Universo— acaba de darle una cátedra a la recien desempacada fiscal de la Republica, sobre cómo se vence a la justicia mexicana sin despeinarse y muy probablemente con su permisos juzgamos su álbum familiar.
Porque, aunque la Fiscalía lo señala como cabecilla de una red que trafica armas y “huachicol” para echarla la mano al Cartel del Golfo con ayuda del ejercito Mexicano que obsequioso les facilitaba las licencias de porte para burlar autoridades,un juez federal decidió mantenerlo, por tiempo indefinido, bajo el cobijo de testigo colaborador. En otras palabras: el hombre que supuestamente armaba medio país ahora “coopera” con la justicia… desde quién sabe dónde.
La escena roza el absurdo jurídico. Mientras la FGR intenta recomponer lo que dejó Gertz Manero, el juez Mario Jorge Melo Cardoso —convertido de pronto en protector ortodoxo del debido proceso— le concedió a Rocha una suspensión definitiva contra la revocación del beneficio que lo mantiene libre y sonriente. De esta manera, el criterio de oportunidad que la propia FEMDO le había dado en noviembre sigue vivito y coleando, al menos hasta que un tribunal colegiado se digne en pronunciarse. Y si algo sabemos en México, es que esos pronunciamientos suelen perderse entre plazos y vacaciones judiciales.
No es solo un caso; es un retrato del sistema. Una FGR que cambia de mando como se cambia de toldo en campaña, leyes que se estiran o encogen según el tamaño de la chequera, y una justicia que parece dispuesta a perdonar todo, menos la osadía de nacer sin poder. Rocha Cantú, el presunto traficante devenido en testigo estrella, ha logrado lo que muchos políticos sueñan: ser intocable, y además útil.
Al final, lo que queda claro es que el sistema penal mexicano no distingue entre derecho y espectáculo. Ernestina Godoy podrá llenar conferencias con discursos sobre la renovación moral de la Fiscalía, pero el empresario ya le ganó la partida. En los terrenos del poder y la impunidad, la FGR sigue jugando a los dados… con la ley en contra.
El álbum del poder
Y por si el expediente no fuera suficiente, aparece el “álbum familiar” del huachicolero con la élite morenista, donde Rocha posa sonriente junto a Américo Villarreal y otros próceres del partido que gobierna el país. Cada foto es una bofetada al discurso oficial: el hombre señalado por la FGR como engrane de una red criminal se retrata como si fuera parte del comité de honor de la llamada transformación.
En términos políticos, esas imágenes funcionan como prueba visual del maridaje entre negocios turbios y poder, un recordatorio de que Morena es hoy la organización política más extendida… y, según sus críticos, una de las más disciplinadas a la hora de tejer complicidades con personajes de alto riesgo. En un país donde la justicia se aplica con lupa al que nada tiene y con guante de seda al que sale bien en la foto, las sonrisas de gobernantes, secretarios y operadores con Rocha no son anécdota: son el verdadero retrato oficial de la impunidad.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: