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miércoles, 26 de agosto de 2026

“AMÉRICO NO debe QUEDAR IMPUNE: el TRÁFICO de HUACHICOL sigue APUNTANDO al GOBERNADOR de TAMAULIPAS y CDV lo ENMARRANÓ OTRA VEZ”… el Gobierno se niega dolosamente a imputarlo.


El huachicol fiscal —el contrabando de combustibles de Estados Unidos a México— no se explica con una pipa, una manguera y un “yo no fui”. Es una industria criminal transfronteriza que requiere papeles maquillados, empresas de utilería, aduanas militares con visión selectiva y una cadena de silencios tan aceitada como los motores que alimenta; todo ello, presuntamente, en asociación con cárteles como el del Golfo y los Zetas.

Francisco “Pancho” Cabeza de Vaca despotricó nuevamente ayer, luego de ser aludido por la presidenta Sheinbaum. Y, otra vez, el guinda “humanista” de Américo Villarreal Anaya salió manchado.

Aunque hay que decirlo de manera imparcial ,tanto Cabeza de Vaca como Americo no descubrieron el huachicol: lo administraron como paisaje. Durante años, el combustible robado dejó de ser únicamente un delito para convertirse, con deleite, en una economía paralela de trámites, rutas y logística, con —qué conveniente— demasiados ojos institucionales mirando hacia otro lado.

Qué sorpresa: el río Bravo no separaba dos países, sino que funcionaba como una aduana con doble discurso y una caja registradora clandestina.

El dato incómodo no es que haya criminales traficando petróleo. Criminales haciendo negocios criminales: novedad ninguna. Lo verdaderamente obsceno es que esa maquinaria no cruza fronteras a base de milagros. Para mover crudo robado de Mexico a EE.UU y luego de regreso como combustibles procesados, se requieren accesos, protección, información, omisiones y funcionarios que, por acción o por conveniente ceguera, conviertan al Estado en espectador de lujo del saqueo.

Por eso detener a un capo, sancionar a un empresario o congelar una cuenta no basta si se deja intacta la red gubernamental que hizo posible el negocio. El delincuente puede cambiar de nombre; el protector, de partido; y la pipa, de placas. Pero el sistema sigue circulando.

Tamaulipas ha tenido administraciones de distintos colores, PRI, PAN y Morena, y la frontera sigue apareciendo en los expedientes como zona de tránsito, cobro, contrabando y protección. A unos les toca negar, a otros deslindarse y a los demás decir que la corrupción empezó exactamente el día anterior a que ellos tomaran protesta. La coartada más reciclada de la política mexicana.

La pregunta no es quién va a capitalizar políticamente el escándalo. La pregunta es quién va a explicar cómo una red capaz de mover combustible robado hacia Estados Unidos operó con tanta soltura mientras los gobiernos juraban —mano en el pecho y otra en el presupuesto— velar por la seguridad y prosperidad de Tamaulipas.

Porque velar por la ciudadanía no consiste en hacer conferencias, posar junto a uniformes o repartir culpas en retrospectiva. Consiste en impedir que el territorio se vuelva una gasolinera del crimen con oficina de relaciones públicas en el poder.

Las sanciones del Tesoro estadounidense identificaron a César Morfín Morfín, alias “Primito”, como líder de una célula del CJNG en Tamaulipas y señalaron el contrabando de crudo robado, el cobro por rutas fronterizas y el uso de documentación falsificada. 

Son señalamientos oficiales de Estados Unidos que alcanzan a Americo Villarreal, no sentencias judiciales mexicanas; precisamente por eso la obligación de investigar con seriedad corresponde a las autoridades competentes, sin guiones partidistas ni absoluciones adelantadas. 

Con información: DAVID MARCIAL PEREZ/DIARIO ESPAÑOL/EL PAIS

“ENTRÉGATE a EE.UU, BADIRAGUATENSE: a ROCHA, MORENA y el OFICIALISMO ahora lo BUSCAN ACABAR, y él PODRÍA HUNDIRLOS a TODOS”…con el solo poder del “dedo”.


Tras los últimos acontecimientos —una licencia, un regreso y luego una reculada—, el aún gobernador morenista con licencia, Rubén Rocha Moya, parece haber quedado con el poder político severamente acotado, tanto por los suyos como por los ajenos. Ya no gobierna con autoridad: ahora Morena lo critica, la Presidenta le reprocha y la FGR dice investigarlo.

Su margen se achica. En México, su caso difícilmente se despresurizará mientras persistan los cuestionamientos y las indagatorias que deben resolverse; aunque, bajo este escenario, corren el riesgo de contaminarse políticamente más de lo que se esclarecen jurídicamente.

Pero las investigaciones formales ya judicializadas bajo jurisdicción estadounidense representan su única salida institucional, no el espectáculo ni el sainete partidista. Corresponde comparecer ante la autoridad competente, ejercer una defensa legal plena y explorar los mecanismos de cooperación previstos por la ley.

Una colaboración judicial real —voluntaria, verificable y sujeta a control de tribunales de EE.UU— puede considerar factores como la utilidad, oportunidad y veracidad de la información aportada; no garantiza inmunidad ni convierte la confesión en borrón y cuenta nueva, pero esta claro que le beneficia.

Rocha conoce en primera persona ,de hechos relevantes sobre redes de corrupción, financiamiento ilícito y protección político-criminal, traducidos en captura institucional. Su obligación no es administrarlos como seguro de vida ni negociar silencios.

El solo testimonio de Rocha, serio, documentado y contrastable, podría desbaratar muchas coartadas. No destruiría, por capricho o venganza, a Morena —una organización política criminalmente organizada—; exhibiría a quienes confundieron el poder público con una red de protección para obtener votos.

Como ocurre en Tamaulipas, donde un empresario denunció públicamente los votos como epicentro de la colusion estatal, advirtió que podrían matarlo; después fue asesinado.

Y ése sería el verdadero servicio al país: no una confesión para salvarse, sino evidencia para que nadie más pueda esconderse.

Base jurídica de negociación

Como todos sabemos,existe una acusación formal en una corte federal de Nueva York y una solicitud de extradición, la negociación ya no se plantearía como un favor político, sino como una estrategia de defensa penal federal. La base jurídica sería cooperación verificable a cambio de que la Fiscalía valore pedir una reducción de pena; nunca una absolución automática ni una garantía de impunidad.

La ruta central sería un acuerdo de culpabilidad y cooperación bajo la Regla 11 de Procedimiento Penal Federal. Defensa y fiscalía pueden negociar cargos, admisiones y condiciones de colaboración, pero el acuerdo debe presentarse ante el juez, quien puede aceptarlo o rechazarlo. Además, la declaración de culpabilidad debe ser voluntaria, informada y sustentada en una base factual. 

La cooperación tendría valor jurídico sólo si aporta información verificable, útil y corroborable sobre delitos cometidos por otras personas: documentos, comunicaciones, rutas financieras, identidades, órdenes, estructuras, testimonio y acceso a evidencia. No basta con acusar, especular o entregar una lista de enemigos políticos.

Qué podría negociar

MecanismoQué permitiríaLímite decisivo
Acuerdo de culpabilidad (Rule 11)Delimitar los cargos que reconoce, los hechos admitidos y la postura de fiscalía sobre la sentenciaEl juez federal conserva la última palabra y puede rechazar el acuerdo. 
USSG §5K1.1Si la Fiscalía certifica “asistencia sustancial”, puede pedir que el juez imponga una pena menor al rango orientativo de las guías federalesSólo procede mediante una moción del Gobierno de EE.UU.; no la obtiene el acusado por declararse cooperante. 
18 U.S.C. §3553(e)Autoriza al juez, si lo solicita expresamente la Fiscalía, a bajar incluso de un mínimo obligatorio legal por cooperación sustancialUna moción bajo §5K1.1 por sí sola no permite caer por debajo de un mínimo estatutario. 
Rule 35(b)Permite que la Fiscalía pida una reducción posterior a la sentencia si la asistencia posterior resulta sustancialDe nuevo, depende de iniciativa gubernamental y del valor real de la colaboración. 

EN RESUMEN: Sin vender humo ni declarar culpabilidades por adelantado

Rubén Rocha Moya enfrenta una acusación federal formal en Nueva York y un proceso de extradición, la defensa jurídicamente sensata no consiste en buscar refugio en el sainete partidista, sino en comparecer, ejercer plenamente sus garantías y evaluar —con abogados federales independientes— un posible acuerdo de culpabilidad y cooperación.

La ley estadounidense contempla incentivos para quien proporcione asistencia sustancial, útil y comprobable en la investigación o persecución de delitos cometidos por terceros. Esa cooperación puede llevar a que la Fiscalía solicite una pena por debajo de las guías federales y, cuando corresponda, incluso por debajo de un mínimo legal. 

Rocha Moya posee evidencia sobre redes de corrupción, financiamiento ilícito, protección institucional o vínculos criminales, no le alcanzaría con insinuar ni con ajustar cuentas. Tendría que entregar pruebas que sobrevivan el filtro de fiscales, agentes, defensores y un juez federal. En una corte de Nueva York, la delación sin documentos es ruido; la evidencia verificable puede convertirse en cooperación sustancial.

El horóscopo del 15 de junio

Nacido el 15 de junio de 1949 en Badiraguato,la llamada cuna del narco, Rocha es Géminis: signo de la palabra rápida, la explicación múltiple y la habilidad para hablar por dos cuando una versión se queda corta. Pero los astros advierten que este no es momento de narrativas con doble fondo ni de discursos de humo: cuando Mercurio pasa factura, cada frase termina convertida en expediente.

El consejo cósmico es simple, si cree en los astros: menos cantinfleo político y más claridad jurídica. Los eclipses no absuelven, los planetas no otorgan licencia y ninguna carta astral protege contra una realidad que ya llegó demasiado lejos: diga lo que sabe, lo que puede probar y dígaselo a las autoridades competentes.

Porque sus ex amigos a los que debía un pedazo de la gubernatura —aún correligionarios— ya parecen correr para adelantarse.

La diferencia entre un político acorralado y un testigo útil no la dicta el zodiaco: la dicta la evidencia.

Con información: REDES/MEDIOS/

“OTRA DOSIS de lo que NO CURA: ESTRATEGIA CIRCULAR RECETA a SINALOA LLENA de MILITARES OTRO REFORZAMIENTO para REFORZAR lo REFORZADO”…la bacteria criminal aprende, muta y desarrolla resistencia.


Mazatlán recibe otros 1,300 militares y el gobierno vuelve a anunciar el mismo “reforzamiento” que, desde hace dos décadas, refuerza lo ya reforzado: más tropas para fortalecer la presencia, contener la violencia, disuadir al crimen y, de paso, fortalecer el fortalecimiento. Una estrategia circular, casi litúrgica: cuando el paciente empeora, se le receta otra dosis de lo que no lo curó.

Con este nuevo envío, el despliegue federal en Sinaloa ronda ya los 18 mil elementos, si se consideran los contingentes acumulados y los últimos movimientos. En Mazatlán, a los 1,300 recién llegados se suman los 1,500 marinos que la propia Presidencia reportó para el puerto, además de Ejército, Guardia Nacional y demás presencia federal ya instalada. Y, sin embargo, julio cerró con más de 30 asesinatos; hubo ataques con explosivos improvisados contra personal naval, un marino muerto, heridos, drones convertidos en plataformas de agresión y balaceras que ya alcanzan el centro turístico. 

El remedio no sólo no baja la fiebre: presume el termómetro mientras el enfermo delira.

Sun Tzu, el maestro «Sun», en el arte de la guerra, advertía que la estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria, y que la táctica sin estrategia es apenas el ruido previo a la derrota. 

Aquí ni siquiera hay misterio: abundan los uniformes, los patrullajes y los boletines; escasea una estrategia que modifique los incentivos criminales, desarticule redes financieras, proteja testigos, investigue homicidios,casi 95% quedan impunes entre ellos casi 100 uniformados, depure policías y recupere instituciones locales después de desmantelar el apoyo político a criminales que suele venir acompañado del combate sesgado y selectivo. 

Aqui confunde ocupación con control, presencia con la presumida inteligencia y despliegue con resultado.

La analogía clínica ya es brutalmente precisa. Desde 2006, el Estado ha aplicado el mismo antibiótico de amplio espectro —militarización reactiva— una y otra vez, aun cuando la bacteria criminal aprende, muta y desarrolla resistencia. 

Las facciones se fragmentan, se adaptan, reclutan, diversifican sus armas y disputan territorios con mayor capacidad letal. Pero la receta oficial permanece intacta: otros mil, otros mil 300, otro “reforzamiento”, otro comunicado que anuncia tranquilidad justo cuando la violencia cobra nueva musculatura.

En medicina, insistir con un antibiótico que genera resistencia no es perseverancia: es mala práctica. En seguridad pública, repetir durante veinte años una fórmula que coincide con escaladas, reacomodos violentos y territorios cada vez más militarizados tampoco debería llamarse estrategia. Es, en el mejor de los casos, terquedad institucional; en el peor, la administración burocrática de una enfermedad que se presume combatir.

Porque el problema no es que lleguen 1,300 soldados a Mazatlán. El problema es que, después de casi dos décadas, ésa siga siendo la gran idea. El gobierno vuelve a enviar refuerzos a reforzar lo reforzado, como si el país no hubiera aprendido que una cama llena de médicos no salva al paciente cuando todos insisten en recetarle el mismo medicamento equivocado como gritan los gráficos de NOROESTE de las tres principales violencias.

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Con información: ELNORTE/ NOROESTE/

martes, 25 de agosto de 2026

“RESPALDO de MORENA a PRONUNCIAMIENTO de SHEINBAUM NO TIENE RESPALDO MORAL NI ETICO”…el oficialismo, sin estatura, convirtió una crisis concreta en propaganda moral.


Tras el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, la presidenta Claudia Sheinbaum —quien se enteró por “Twitter”, pues sus órganos de inteligencia claramente no funcionan o funcionan mal— hizo un pronunciamiento público contra el poder abusivo que ayer fue respaldado por Morena.

En los hechos ,la misiva en redes fue otra pieza de utilería moral emitida desde el poder. 

No fue un mensaje de firmeza: es un escape de humo con palabras bonitas. Cuando el poder quiere hacerse el valiente sin tocar a nadie, llama “Nación” a su silencio, “pueblo” a su coartada y “esperanza” a la ausencia de respuestas. 

Si el poder sin límites es abuso, que empiecen por limitarse ellos. Si la ambición personal es intolerable, que no la condenen con estampitas: que la investiguen, la documenten y la castiguen, aunque el implicado vista el chaleco con los colores del régimen. 

Porque el pueblo no necesita discursos que lo veneren desde una pantalla. Necesita instituciones que no lo traicionen detrás de una puerta cerrada. 

Su truco es elemental: hablar del “pueblo”, la “Nación” y la “historia” en abstracto para no hablar de responsables, decisiones, investigaciones ni consecuencias concretas.

Esto no es lenguaje de Estado: es el género favorito del poder que no quiere rendir cuentas. 

Mucha elevación moral, ninguna precisión; mucho “México merece”, ningún “tal funcionario será investigado”, mucho pueblo en mayúsculas y cero ciudadanos con derechos exigibles. 

La retórica funciona como incienso: perfuma el cuarto para que nadie pregunte qué se está pudriendo adentro. 

Vamos a desmontarlo Frase por frase:

“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación.”

Claro. Y ningún gobernador debería volver a su cargo bajo la sombra de acusaciones gravísimas sin que el Estado explique qué investigó, qué encontró y qué medidas tomó.

Pero el discurso se queda en la catequesis: condena una abstracción —el “interés personal”— y esquiva el caso concreto.

Si de verdad ningún interés personal está por encima de la Nación, entonces los pactos partidistas, las lealtades internas y la protección de cuadros propios deberían ser revisables, auditables y castigables. 

No basta con anunciar que el agua moja. “Mucho menos cuando… no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder. 

“Ambición desnuda” es una frase diseñada para el aplauso: suena feroz y no compromete a nada. 

¿Quién es el ambicioso? ¿Qué hizo? ¿Qué norma violó? ¿Habrá denuncia, investigación, separación del cargo, transparencia? Nada.

Es la cómoda indignación sin expediente. Se insinúa una acusación sin formularla, se posa una superioridad ética sin activar la maquinaria institucional. 

El poder por el poder, sí; pero con comunicado bonito y foto oficial. 

“El poder sin principios se vuelve arrogancia.”

Correcto, salvo que desde Palacio se use como diagnóstico para otros y no como espejo. La arrogancia del poder no sólo consiste en gritar, insultar o mandar: también consiste en creer que una frase presidencial sustituye una investigación independiente. 

Arrogancia es suponer que la ciudadanía debe conformarse con la sentencia moral de quien tiene la obligación de ofrecer hechos, no aforismos. 

“El poder sin límites, abuso.”

Entonces pongámosle límites, no filtros de Instagram a la indignación. Límites son contrapesos que no obedecen, fiscalías que investigan incluso a los aliados, tribunales que no reciben línea, prensa que no es tratada como enemiga y mecanismos de transparencia que no dependen del humor del gobierno. 

Decir que el poder sin límites abusa mientras se normaliza la concentración política es como dar una conferencia contra los incendios con un cerillo en la mano. 

“El poder que olvida al pueblo termina enfrentándose a la historia.”

Otra frase de calendario. ¿Qué significa “el pueblo” cuando se invoca desde arriba? ¿Las víctimas de la violencia? ¿Las familias de desaparecidos? ¿Los ciudadanos que viven bajo control criminal? ¿Los sinaloenses que necesitan certezas y no acertijos presidenciales?

La historia no es una señora solemne que baja a repartir regaños. La historia, en democracia, debería llamarse archivo público, rendición de cuentas, justicia, elecciones informadas y memoria de las víctimas. 

Lo demás es poesía institucional para evadir la pregunta incómoda. “México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna.”

México no necesita funcionarios que reciten humildad: necesita funcionarios que acepten que, precisamente porque el cargo es pasajero, el daño que pueden causar exige vigilancia inmediata. “Responsabilidad eterna” suena muy elevado, pero sin consecuencias administrativas, penales y políticas es sólo una veladora retórica. 

La responsabilidad no es eterna: es verificable. Tiene nombres, firmas, presupuestos, omisiones, expedientes y, cuando procede, sanciones. 

“El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales…”

De acuerdo. Pero tampoco está para ser utilizado como escenografía verbal cada vez que el gobierno requiere blindar una contradicción. El pueblo no es un comodín discursivo ni una barra de apoyo para discursos de legitimación. 

Cuando se habla en su nombre para evitar respuestas concretas, se le convierte en coartada. Y nada es más contrario al pueblo que usarlo como biombo para tapar a los poderosos. “Está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza. 

”Aquí está el corazón propagandístico del texto: tres palabras emocionalmente impecables —dignidad, futuro, esperanza— sin una sola medida que permita saber cómo se protegen.

La propaganda ama estas palabras porque nadie puede estar contra ellas; la política seria las traduce en seguridad, salud, justicia, ingresos, escuelas, servicios y verdad. 

La esperanza no es política pública. Es el sentimiento que queda cuando la política pública no alcanza. 

“Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación.”

Perfecto: entonces que se note cuando el nombre sea el de un aliado, el grupo sea el propio y el interés particular sea la conservación del control político. 

Porque esa frase sólo tiene valor cuando se aplica contra los cercanos. Contra los adversarios es rutina; contra los propios, prueba de carácter. Y ésa es la parte que el mensaje no ofrece: no hay nombre, no hay investigación, no hay consecuencia, no hay ruptura. 

Sólo la Nación convertida en mayúscula para que nadie observe al personaje protegido por el silencio. La manipulación emocional de Sheinbaum es un texto que opera con una fórmula vieja:- Construye un enemigo moral difuso: “la ambición”, “el abuso”, “la arrogancia”. – Se apropia de símbolos imposibles de refutar: pueblo, México, Nación, dignidad, esperanza. No identifica al responsable ni describe la acción institucional. – Transforma una crisis concreta en una homilía de valores. – Pide emoción antes que evidencia: indignación, orgullo nacional, fe en la autoridad. 

No intenta informar; intenta ordenar los afectos. Quiere que el lector sienta que alguien en la cúspide ya dictó una sentencia moral, aunque no haya dicho qué hará para que esa sentencia tenga efectos reales.

Con información: @PartidoMorenaMX