Antes de que el poder le diera la espalda, Tania Contreras,aun flamante Presidenta del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas,por la via del «acordeón» y que ganó perdiendo hasta con ayuda del Cartel del Golfo, ya caminaba sobre una cuerda floja hecha de ambición, cálculo y silencios incómodos.
Tania Contreras ha sido figura central en el engranaje institucional y politico criminal de Tamaulipas y se ha especializado en cultivar enemigos dentro y fuera del gabinete, lo mismo que en circulo mas intimo del gobernador.
Los indicios de la pudrición y no solo personal,se han traducido incluso en amenazas de muerte que no precisamente apuntan a Cabeza de Vaca.
Durante un tiempo, su ascenso pareció imparable. Hoy, su nombre circula menos por autoridad y más por ligas criminales con el «Viejo Narco Moncada», lider regional del CDG que evito su derrota, pues perdio en casi toda la frontera la elección judicial que la encumbró.
Ahora,su apellido esta en medio de versiones que propalan rupturas y errores que en política no se cometen dos veces sin pagar el precio.
Esta no parece ser la historia de una caída repentina. Es la crónica de una caída anunciada.
A Tania Contreras no la está tumbando la oposición. Se está cayendo sola. Y peor: está cayendo con manual en mano… pero al revés.
Porque si uno revisa su trayectoria reciente —y cruza datos con lo documentado por la plataforma NarcoPolíticos— lo que aparece no es una operadora fina del poder, sino una funcionaria que decidió ignorar varias de las 48 leyes de Robert Greene como si fueran sugerencias opcionales.
Error número uno: Ley 1, nunca eclipsar al amo.
La presidenta del Tribunal no solo dejó de guardar distancia con el Ejecutivo; jugó a adelantarse al funeral político del gobernador. En política, eso no es ambición: es traición anticipada. Y el poder no perdona eso.
Error número dos: Ley 3, oculta tus intenciones.
Ofrecerse para “cubrir la vacante” antes de que exista la vacante no es estrategia, es torpeza. En lugar de operar en silencio, dejó ver el hambre. Y cuando el hambre se exhibe, el sistema se protege.
Error número tres: Ley 6, busca llamar la atención… pero no por las razones equivocadas.
Hoy su nombre no circula por control narrativo, sino por versiones de derrotas judiciales sospechosas, conflictos de interés familiares que alimentan el encono de la «gobernadora» en su contra y decisiones que huelen más a cálculo fallido que a justicia.
Error número cuatro: Ley 11, haz que otros dependan de ti.
Si algo revela su aislamiento actual —ni invitaciones a actos oficiales, ni respaldo visible— es que dejó de ser indispensable. Y en política, cuando dejas de ser útil, empiezas a ser prescindible.
Error número cinco: Ley 19, no ofendas a la persona equivocada.
El distanciamiento con el Ejecutivo no es un detalle protocolario. Es una señal de ruptura. Y en un estado como Tamaulipas, eso no es un error menor: es una sentencia.
Y mientras tanto, los “asegunes” se acumulan.
Litigios familiares que ponen en riesgo la estabilidad emocional del «Clan Villarreal» y se pierden con sospechosa frecuencia.
Un caso delicado —la custodia de menores y la violencia vicaria— del pleito familiar con la nuera,con cabos sueltos.
Y un operador incómodo,su esposo, que exhibe el nepotismo y sigue en su cargo pero como pieza sacrificable que aún no se muéve y que nos remite a otro escandalo que chorrea millones de pesos en sobornos,sonrobos ,si leemos al revés.
Todo eso no es ruido: es patrón.
La narrativa que intentó construir —la de la “campeona de la lealtad”— hoy se desmorona frente a una realidad más cruda: la de una funcionaria que quiso jugar a dos bandas y terminó sin equipo.
Porque Greene también lo advierte, aunque muchos lo olviden: el poder no es solo tomar decisiones, es entender el momento. Y Tania Contreras decidió moverse antes de tiempo… y contra quien no debía.
Hoy, las apuestas están divididas. Mitad creen en una improbable reconciliación. Mitad ya la dan por descartada.
Pero en política, cuando el poder deja de invitarte… ya te está despidiendo.
Con informacion: Medios/redes/



