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domingo, 7 de junio de 2026

«NO se están RENOVANDO, se están DEVORANDO: CANDIDATA de CDV a DIRIGENCIA del PAN, ESPOSA de PACO el de las PACAS, ACUSA al TRUKO de RECIBIR DINERO del HUACHICOL»… hay que creerle, entre bandidos se conocen.


En Tamaulipas, el Partido Acción Nacional (PAN) no se está renovando: se está devorando a sí mismo. La disputa por la dirigencia estatal ,luego de una serie de trabas, ya dejó de ser una elección interna para convertirse en un ajuste de cuentas entre facciones que comparten pasado, padrinos y viejas mañas.

Desde una de las trincheras, Omeheira López Reyna ,esposa de quien encabezaba la «banda de los pacos y las pacas, la candidata que representa al fugitivo federal por delincuencia organizada, Francisco «Pancho» García Cabeza de Vaca y que hoy se presenta como adalid de la “limpieza” ,decidió soltar una bomba con seguro puesto: acusa —sin decir los nombres y apellidos de frente— a la fórmula rival de Gloria Jimenez y Cesar Verastegui Ostos,alias «Truko», de arrastrar sospechas de financiamiento ligado al huachicol. 

Habla de “indicios”, de “sospechas fundadas”, de una empresa transportista sancionada por Estados Unidos y de vínculos que, según su narrativa, no podían ser desconocidos por quienes armaron la planilla contraria. Traducción: todos saben de quién habla, aunque nadie lo escriba.

El mensaje no es menor. En un estado donde el combustible robado ha financiado estructuras criminales y políticas que hoy tienen al gobernador Américo Villarreal de Morena a un paso de la carcel gringa, insinuar dinero sucio en una elección partidista equivale a dinamitar la poca credibilidad que queda. 

Y, por supuesto, la promesa es llevar el asunto a instancias internas y externas, como si el PAN tuviera fama de investigarse a sí mismo con rigor quirúrgico.

Pero el discurso cojea. Porque quien hoy denuncia también carga con su propio equipaje político. Detrás de su candidatura se asoman los intereses de un exgobernador que convirtió al panismo tamaulipeco en un proyecto personal y que ahora libra su propia guerra contra el grupo rival. Es decir: no es una cruzada ética, es una batalla entre bandos de una misma banda ,que ayer eran aliados y hoy se disputan el control del mismo aparato.

Del otro lado, la fórmula señalada —encabezada por figuras con largo kilometraje en la política local— enfrenta las acusaciones en medio de un contexto incómodo: reportes, investigaciones periodísticas y antecedentes que, aunque no judicializados de este lado del Río,no si cruzando la frontera de EE.UU.

En todos los casos, alimentan la sospecha pública. Y en política, la sospecha bien colocada vale más que una sentencia.

Así, la contienda interna arranca con el sello clásico del panismo tamaulipeco reciente: acusaciones graves, nombres omitidos pero perfectamente identificables, y una guerra donde nadie puede presumir manos limpias sin que alguien le recuerde de dónde viene.

Al final, más que elegir dirigencia, el PAN en Tamaulipas parece estar exhibiendo su propio expediente. Y en ese archivo, lo que sobra no es precisamente la transparencia.

Con informacion: REFORMA/

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