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viernes, 12 de junio de 2026

EL «PALCO FANTASMA»: PRENSA MUNDIAL destaca AUSENCIA de SHEINBAUM en INAUGURACION de MEXICO 2026″…y lo considera inedito,al menos desde Suecia 1958.


El Mundial 2026 arrancó con un Azteca a reventar, fuegos artificiales, FIFA haciendo FIFA… y un palco presidencial más vacío que la promesa de “no militarizar la seguridad”. Es la primera vez que la Copa del Mundo se inaugura sin ni un solo jefe de Estado del país anfitrión ni de los coorganizadores, un boquete simbólico que dice mucho más de lo que los comunicados oficiales están dispuestos a admitir.

El palco fantasma

En el lugar donde históricamente se sientan los jefes de Estado a vender “unidad, paz y deporte”, esta vez había un hueco glaciar, casi incómodo, que la FIFA trató de tapar con sonrisas, coreografías y fuegos artificiales.

Ni Claudia Sheinbaum, ni Donald Trump, ni Mark Carney se asomaron al palco, rompiendo una tradición que, por lo menos desde Suecia 1958, se cumplía con religiosidad cuasi litúrgica.

Sheinbaum, primera en romper el ritual

Claudia Sheinbaum pasará a los libros no solo como presidenta, sino como la primera mandataria anfitriona del siglo XXI que decide no ir a la inauguración del Mundial en su propio país. En su lugar, mandó a Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven indígena de Veracruz, una decisión que mezcla símbolo, cálculo político,temor y una clara intención casi obligada de mandar otro tipo de foto al mundo.

Trump, Carney y el desdén trinacional

Del otro lado del muro imaginario, ni Donald Trump ni Mark Carney se molestaron en volar para posar en la foto global más vista del año. Los tres países organizan el Mundial, pero ninguno de sus jefes de Estado consideró necesario estar en la inauguración; delegaron el circo en funcionarios de segundo nivel, como si el evento de mayor audiencia del planeta fuera un trámite protocolario más.

Tradición rota, mensaje incómodo

Desde hace décadas, la inauguración del Mundial es un acto casi monárquico: el jefe de Estado saluda, sonríe, se deja ver y capitaliza políticamente el espectáculo que otros organizan. Que el 2026 arranque con un palco vacío no es una anécdota: es un gesto de distanciamiento político de los mandatarios respecto a la fiesta que ellos mismos patrocinaron, aunque la FIFA siga vendiendo la narrativa de “fútbol por encima de todo”.

El Mundial sin anfitriones

La paradoja es brutal: nunca hubo tantos países, tantos partidos, tanta infraestructura, y al mismo tiempo tan poca voluntad política de dar la cara en el momento clave. 

El torneo se vende como la Copa del Mundo más grande de la historia, pero se inaugura con un palco que parece más bien el resumen perfecto de la época: estadios llenos, liderazgos ausentes y una élite política que prefiere no exponerse ni siquiera en la fiesta global del fútbol.

Con información : DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

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