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martes, 9 de junio de 2026

CON "LUPA y MALA LECHE: DEMOCRACIA de UTILERÍA donde PRI NO GANA ELECCIONES, las ADMINISTRA, COCINA y luego PASA a COBRARLAS dejó a MORENA TIRADA en el PISO"…le faltó el apoyo narco,faltó dinero, pero les sobró llanto.


Coahuila no vota, Coahuila obedece. O al menos eso sugiere el último episodio de esta democracia de utilería donde el PRI no gana elecciones: las administra, las cocina y luego pasa a cobrarlas

El resultado es grotesco en su simpleza: carro completo. Dieciséis de dieciséis diputaciones. Morena, que presume músculo federal, en Coahuila quedó como espectador con boleto pagado: 26% de los votos y cero curules. Traducido: muchos votos, ninguna silla. La vieja alquimia priista sigue funcionando.

Pero lo verdaderamente interesante no está en el marcador final, sino en las costuras mal disimuladas del proceso. Porque cuando uno se asoma a los datos del PREP, aparecen las “maravillas estadísticas” que en cualquier otro contexto encenderían alarmas, pero aquí parecen parte del paisaje.

Casillas con más del 100% de participación. Sí, más votos que votantes. Urnas “embarazadas”, en el elegante argot político. Treinta de ellas, nada menos. Y como por arte de magia —o de operación territorial— el beneficiario recurrente es el PRI. No es que ganen: arrasan con disciplina quirúrgica.

En Frontera, Sabinas, Saltillo: porcentajes inflados y preferencias perfectamente alineadas. En una casilla vota el 128% del padrón y, sorpresa, el PRI se lleva la mayoría. En otra, 105% de participación y el guion se repite. No es anomalía, es patrón.

Luego están las casillas “entusiastas”, donde la participación supera el 70% sin rebasar el padrón —para no llamar tanto la atención— y aun así el resultado es monocolor. En Ramos Arizpe, con 93% de participación, el PRI obtiene 71% de los votos. En Matamoros, 82%. Democracia con coreografía: todos llegan y todos votan igual.

Y si alguien tenía dudas de dónde están los bastiones reales, el mapa los dibuja con claridad obscena: 203 casillas donde el PRI se lleva entre el 70% y el 100% de los votos. Torreón, Saltillo, Ramos Arizpe: territorios donde la pluralidad política es un concepto decorativo. Ahí Morena apenas rasca el 10% de lo que consigue el tricolor.

¿La oposición? Morena denuncia “elección de Estado”, pero sin pruebas contundentes. El problema es que, incluso si las presenta, la magnitud de la paliza hace que cualquier impugnación parezca anecdótica. El PRI no solo ganó: construyó un margen a prueba de escándalos.

Mientras tanto, los datos dejan otra pista más incómoda: no hay simetría. No existen casillas donde Morena o el PAN reproduzcan estos niveles de dominación total… salvo excepciones igual de sospechosas, como una donde Morena obtiene 852 votos en una urna con 169% de participación. Cuando todos los extremos son raros, el sistema completo merece revisión.

Al final, Coahuila confirma lo que ya era evidente: no es un bastión electoral, es un ecosistema cerrado. Una maquinaria donde la movilización, el control territorial y las inercias políticas pesan más que cualquier narrativa nacional.

Morena gobierna el país, pero en Coahuila ni siquiera ha logrado entrar al edificio.

Y el PRI, ese partido que en el resto del país sobrevive a duras penas, aquí no solo respira: aquí manda, organiza y, según los números, hasta multiplica votantes.

La pregunta no es quién ganó.

La pregunta es qué tipo de elección permite estos resultados… y por qué nadie parece capaz de desmontarla.

Lo peor,tambien lo hace Morena,solo que aqui le faltaron los narcos y mas dinero, aunque le sobró llanto.

Con información : ZEDRIK RAZIEL/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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