El famoso registro de celulares —vendido como la bala de plata contra la extorsión y el crimen— no solo fracasó, sino que lo hizo de la manera más predecible posible: ignorando cómo funciona realmente el mercado negro en México. Mientras los burócratas diseñaban bases de datos y soñaban con tener a cada usuario fichado, en la realidad paralela del país informal los chips seguían circulando como dulces en tianguis, esquinas y grupos de Telegram.
La apuesta era simple, casi ingenua: si obligas a todos a registrar su línea, los criminales ya no podrán operar en el anonimato. El problema —mínimo detalle— es que los criminales no suelen obedecer leyes que los incriminan. Resultado: ciudadanos comunes expuestos, datos personales en riesgo y, del otro lado, un mercado negro más vivo que nunca.
Que dice EL UNIVERSAL:
Bajo la leyenda de “pocas piezas, ¡aproveche!” y a menos de un mes de que venza el plazo para el registro obligatorio de líneas telefónicas de celulares, continúa en internet el mercado negro de chips supuestamente con el registro obligado.
A la par, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) indica que el número de líneas de telefonía celular vinculadas a la identidad de su titular asciende a sólo 56.7 millones de líneas registradas, es decir, menos de 50% del total de las 154 millones de líneas en México.
En docenas de anuncios en redes sociales se ofrecen estos chips con precios que van desde los 50 pesos hasta los 400 pesos con leyendas en las cuales se aseguran que ya están registrados y que el comprador ya no necesita ingresar sus datos personales, como CURP, credencial de elector, reconocimiento facial ni dactilar.“Chip que no ocupa registro con recarga de 300”, “Chip Movistar $100 sin necesidad de registrar”, “Vendo chip de Unefon ya registrado y no lo voy a utilizar”, son parte de los anuncios de la venta de estas tarjetas SIM.
“Ponemos otro ine de persona anónima”
Un vendedor en Zitácuaro, Michoacán, ofrece en una red social la venta de un chip supuestamente ya registrado y lo envía a cualquier parte del país, además de que ofrece registrar cualquier línea por 400 pesos.
“Venta de chips registrados, no necesitas poner CURP, no necesitas poner tu INE, no necesitas reconocimiento facial ni poner tus huellas, tenemos compañía Telcel, Movistar, Bait. Hacemos envíos a toda la República por Mercado Libre, también registramos tu línea. Cualquier servicio tiene un costo de 400 pesos”, se anuncia.
Al contactar al vendedor, este afirma que el comprador no necesita dar ningún dato personal, pues se pone la información de otra persona “anónima”.
“Nosotros ponemos otro INE, otro CURP, reconocimiento facial y dactilar de otra persona anónima”, asegura.
En la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, otro anuncio ofrece a usuarios y negocios el registro de líneas de cualquier compañía telefónica sin necesidad de dar datos reales.
“Seguro: Tu línea está en buenas manos”. Confidencial. Sin necesidad de dar tus datos. Rápido y fácil: proceso ágil y sin complicaciones”, se promete.
“Trabajamos con diferentes compañías. Ideal para uso personal o negocio”, señala el anuncio.
En otro anuncio, un vendedor que se ubica en la alcaldía Gustavo A. Madero vende por 150 pesos chips que afirma “ya está vinculado al sistema que se solicita antes del 30 de junio. Evita el corte”.
Menos de 50% de líneas registradas
Hasta este viernes, datos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) indicaban que el número de líneas de telefonía celular vinculadas a la identidad de su titular ascendía a sólo 56.7 millones, es decir, menos de 50% del total.
Según la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, en México existen un total de 154 millones de líneas de telefonía celular.
Se busca evitar delitos como extorsión y fraude: gobierno federal
El gobierno federal afirma que el registro de chips de telefónica móvil tiene como objetivo proteger a la ciudadanía frente a llamadas de fraude y extorsión.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que esta medida forma parte de una estrategia integral para dificultar el uso anónimo de líneas telefónicas con fines delictivos, y rechazó que sea un mecanismo de vigilancia a la población.
La Mandataria ha destacado que México es de los pocos países en el mundo donde los chips y teléfonos se vendían sin identificación.
“¿Y eso qué genera? Facilidad para cometer delitos como la extorsión telefónica y los fraudes, que es un tema que queremos atender”, aseguró la Presidenta.
“En la medida en que cada chip esté asociado a una persona, va a ser mucho más difícil usar el teléfono para extorsionar o defraudar. Si se comete un delito con un teléfono, que haya seguimiento e identidad ayuda a una mayor seguridad”, declaró Sheinbaum Pardo en enero pasado.
Fracasa gobierno al explicar registro de celulares: expertos
El registro obligatorio de líneas telefónicas de celulares genera desconfianza e incertidumbre porque el gobierno no brindó información suficiente sobre el tema, tampoco midió las consecuencias económicas ni trazó un plan para evitar otros delitos como robo de identidad, consideran expertos.
“A partir del 1 de julio no van a tener acceso a su banca digital porque sabemos que requiere autenticación y es necesaria la línea telefónica móvil. Tampoco van a poder acceder a servicios digitales como aplicaciones de comercio electrónico, aplicaciones de transporte, delivery. Muchos otros servicios digitales también están anclados a que recibas un mensaje de texto con contraseñas de doble seguridad para poder acceder a las cuentas”, explica Radamés Camargo.
El gerente de análisis de The CIU señaló que al 31 de mayo, 52.4 millones de líneas móviles han sido asociadas a alguna Clave Única de Registro de Población (CURP), apenas una tercera parte del total en México y aunque 66% de los usuarios conocen la obligación de registro, sólo 45% ya vinculó su línea.
“Además, nace un mercado negro de líneas por aquellas personas que no quieren que su línea esté vinculada directamente a su identidad por las razones que sean: por protegerse o para evitar un tema de suplantación de identidad”, describe.
Por otro lado, refiere que las compañías absorberán los costos a partir del 1 de julio para “desactivar” millones de líneas, las mismas que usuarios intentarán registrar una vez que ya no puedan hacer sus actividades cotidianas.
“No se está mencionando la parálisis, incluso económica, financiera que se puede generar a partir del 1 de julio por tener este capricho, obsesión de querer tener el registro para esta fecha y que no sea un plazo inamovible, que sean líneas que se registren de manera retroactiva y no de manera progresiva. Los costos, obviamente exceden a los beneficios de contar con este registro y eso es más notable al hablar del mercado negro”, señala.
Más que el combate al cobro de piso, extorsión, fraude, secuestro, entre otros crímenes, José Flores, integrante de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), afirmó que el registro de líneas causará el incremento en otros delitos como robo de identidad y de teléfonos móviles.
En entrevista con EL UNIVERSAL, dijo que “por el contrario, en términos de seguridad pública, lo que ocurre es un fenómeno de desplazamiento criminal. Comienzan a surgir otras actividades ilícitas como mercado negro de tarjetas SIM en redes sociales”.
Para el especialista en seguridad, David Saucedo, el registro es necesario para disminuir delitos, aunque la medida fue mal ejecutada y persiste el temor en las personas sobre el uso que se pueda dar a sus datos.
Porque si algo ha demostrado México con consistencia admirable es su capacidad para burlar cualquier intento torpe de control administrativo. Donde el gobierno ve regulación, el crimen ve oportunidad de negocio. Donde el legislador imagina orden, el mercado responde con creatividad ilegal. Chips sin registrar, identidades prestadas, registros falsos: el catálogo completo de soluciones “alternativas” floreció en cuestión de semanas.
Y mientras tanto, la pregunta incómoda sigue sin respuesta:¿para qué sirve realmente acumular datos de millones de usuarios si no puedes —o no quieres— investigar redes criminales con inteligencia real? El registro masivo no es estrategia de seguridad; es simulación burocrática con aspiraciones de vigilancia.
Lo más irónico es que este no es un experimento nuevo. México ya había intentado exactamente lo mismo hace años, con resultados igual de desastrosos. Pero en este país, la memoria institucional dura menos que un plan sexenal, y el fracaso no solo no se castiga: se recicla.
Así, entre discursos de “combate al crimen” y políticas públicas diseñadas desde la desconexión total, el mercado negro de chips sigue imparable. No porque sea invencible, sino porque del otro lado sigue habiendo improvisación, desconocimiento… y una terquedad casi entrañable por repetir errores.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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