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domingo, 7 de junio de 2026

«TEME que lo ENCIERREN: PENILLA EX-ASESOR de AMERICO y JEFE de FACTO del CARTEL de ZETAS PIERDE AMPARO»…su nombre conecta todo: Americo,AMLO, Morena, Zetas y hasta Zambada.


El abogado Juan Pablo Penilla Rodríguez no está peleando por justicia: está peleando por tiempo. Y lo está perdiendo.

El Tribunal Colegiado le cerró la puerta en la cara a su intento de suavizar la suspensión que había conseguido en su amparo. Traducido al español de la calle: Penilla quería blindarse para no pisar una celda, pero la justicia le recordó que cuando el expediente huele a delincuencia organizada y lavado de dinero, no hay amparo que valga como escudo de impunidad.

El detalle incómodo —para él— es que no se trata de un abogado cualquiera. Es el mismo personaje que fue asesor honorífico del gobernador Américo Villarreal, el mismo que fue premiado en círculos políticos, y el mismo que, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, operaba como bisagra entre la élite del Cártel del Noreste y su estructura criminal. No un litigante más: un engranaje ZETA.

Penilla quiso argumentar tecnicismos, alegar criterios, estirar la ley como si fuera plastilina. Pero el Cuarto Tribunal Colegiado le recordó algo básico: cuando los delitos son de los que activan prisión preventiva oficiosa, no hay interpretación creativa que te salve. La ley no es negociable cuando el expediente pesa.

Y ahí es donde empieza el verdadero problema: hoy, legalmente, nada impide su detención si existe una orden judicial. Nada. Ni en México ni en el contexto de una posible extradición. El margen de maniobra se le achica y el silencio sobre su paradero no ayuda. Más bien confirma el nerviosismo.

Porque mientras en el papel Penilla sigue siendo “abogado”, en los reportes de la OFAC aparece como algo mucho más delicado:un facilitador clave. El hombre que, según Washington, permitió que Miguel Ángel Treviño Morales, el Z40, siguiera moviendo los hilos del Cártel del Noreste incluso tras las rejas. No es defensa legal: es administración criminal a distancia.

Ese dato no es menor. Es la diferencia entre representar a un acusado y convertirse en parte de la maquinaria que mantiene vivo al cártel. Y si la OFAC lo dice, no es precisamente una opinión ligera: es antesala de sanciones, congelamiento de activos y presión internacional.

«El problema para Penilla no es solo jurídico. Es político y es estructural. Porque su nombre conecta demasiados puntos incómodos: gobierno, partido, crimen organizado y protección institucional. Y cuando esos puntos empiezan a alinearse bajo la lupa de Estados Unidos, las salidas se vuelven escasas.

Hoy, más que litigar, Penilla parece estar administrando daños. Pero la pregunta no es si podrá ganar tiempo. La pregunta es cuánto tiempo le queda antes de que ese blindaje político —si es que aún existe— deje de funcionar.

Con información: ELUNIVERSAL/

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