Desde una celda en el Altiplano —ese lugar donde terminan muchos cuando el poder necesita culpables rápidos para mandar mensajes de honestidad y combate al crimen— el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna lanzó un mensaje directo a la presidenta Claudia Sheinbaum: si alguien está moviendo el huachicol fiscal, no lo busquen tan lejos… está dentro de su propio partido.
La carta, enviada el 1 de junio —Día de la Marina, nada menos— también llegó al escritorio del secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles. Y no es una misiva diplomática ni tibia: es una acusación frontal contra lo que Farías describe como una narrativa fabricada desde el poder para convertirlo en chivo expiatorio.
“Se me señala como culpable, cerrando los ojos para no ver quién de entre sus compañeros de partido están los verdaderos responsables”, suelta sin rodeos el mando naval, hoy procesado por delincuencia organizada. Traducción: el problema no es que falten culpables, sino que sobran intocables.
Farías asegura que durante meses se ha construido una historia donde él y su hermano son convenientemente los villanos, mientras otros —los que sí habrían sacado provecho del negocio— permanecen fuera del reflector. Dice que la verdad empieza a asomarse, pese al silencio inicial, porque incluso dentro del sistema ya hay preguntas incómodas que antes nadie se atrevía a formular.
El señalamiento no se queda en lo político. También apunta directamente a la Fiscalía General de la República y a la propia Secretaría de Marina, acusándolas de jugar un doble papel: negar información clave mientras alimentan una narrativa pública que lo condena antes de juicio. Según Farías, no le han entregado la totalidad de la carpeta de investigación ni los datos técnicos de la imputación, dejándolo en una defensa prácticamente a ciegas.
“Se oculta información esencial mientras se construye una narrativa pública”, denuncia, subrayando que tanto él como su hermano están siendo presentados como los únicos culpables de un entramado donde claramente hubo más beneficiarios. Pero esos nombres —los incómodos— no aparecen.
El vicealmirante insiste en que no es un delincuente reciclado, sino un marino de carrera: hijo y nieto de marinos, con tres décadas de servicio en zonas operativas, cargos estratégicos y responsabilidades administrativas. Y justamente por eso, dice, el golpe es más profundo: no solo es una acusación penal, es la utilización de la institución que sirvió durante toda su vida para sostener silencios y encubrir responsabilidades.
A nueve meses de su detención —ocurrida el 2 de septiembre en Salina Cruz, Oaxaca— y a días de que venza el plazo de la investigación complementaria, la queja es la misma: no hay acceso pleno a las pruebas. Y sin eso, la justicia deja de ser justicia y se convierte en guion.
“¿Cómo puede hablarse de legalidad cuando las instituciones deciden qué mostrar y qué ocultar?”, cuestiona, poniendo el dedo en una llaga conocida: el uso selectivo del aparato judicial.
Farías no pide trato especial, insiste, sino lo básico: debido proceso, acceso total a las pruebas y una defensa real. También exige algo que, en su lectura, parece escaso en este caso: que la verdad no sea reemplazada por versiones construidas políticamente desde el Estado.
En uno de los pasajes más simbólicos, recuerda que ese 1 de junio no pudo estrechar manos ni rendir honores a la bandera, como lo hizo durante más de media vida. Pero deja claro que tampoco piensa doblarse: “No después de servir con honor a mi país. No después de que se pretende convertir la justicia en un instrumento selectivo”.
El caso no es menor. A Farías y a su hermano Fernando —detenido en abril en Buenos Aires— se les acusa de encabezar una red de corrupción dentro de la Marina en las aduanas, que habría permitido la entrada de 31 buques cargados con huachicol fiscal en Altamira y Tampico entre 2024 y 2025. Un esquema de dimensiones industriales, no precisamente de bajo perfil.
Ambos son, además, sobrinos políticos del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda. Es decir, no son piezas aisladas: están conectados al corazón mismo de la estructura naval reciente.
Que dice textual la carta:
Dra. Claudia Sheinbaum Pardo
Presidenta de México.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles
Secretario de Marina.
Almoloya de Juárez, Edo. Mex., 1 de junio de 2026.Y a la opinión pública.Hoy, 1 de junio, México conmemora el Día de la Marina.Durante más de tres décadas, esta fecha significó para mí orgullo, honor y pertenencia.
Significó recordar a mi padre y por ello decidí, entre el amor a mi país, vestir el uniforme desde temprana edad y honrar la institución a la que he entregado mi vida y juré servir a México hasta sus últimas consecuencias.Sin embargo, en esta fecha llevo nueve meses privado de mi libertad, acusado de un delito que no cometí y de un entramado que es imposible que yo pudiera llevar a cabo.
No me encuentro privado de mi libertad por haber traicionado a mi patria, tampoco por haber traicionado mis valores, ni a mi tradición militar. Me encuentro vinculado a proceso porque se me inculpó con un video anónimo de YouTube, esa es la prueba con la que se me inició el proceso legal y se me sigue negando el acceso pleno a mi propia defensa, se oculta información esencial mientras se construye una narrativa pública, donde tanto yo como mi hermano seamos los únicos culpables de un entramado en el cual hubo personas que sí se beneficiaron, pero a mí se me señala convenientemente como culpable de manera anticipada, sin respetar la presunción de inocencia como trato procesal, se me señala como culpable, cerrando los ojos para no ver quién de entre sus compañeros de partido están los verdaderos culpables y responsables.
He servido a la Armada de México durante más de 30 años, lo hice en la mar, en operaciones, en zonas y regiones navales, en cargos estratégicos, operativos y administrativos, lo hice con disciplina, honor, deber y lealtad y amor a la patria.
Soy hijo y nieto de marinos que entregaron su vida al servicio de la nación, no soy un delincuente como me quieren hacer ver, para mí y mi familia servir a México nunca fue un discurso, fue una forma de vida.Por eso duele profundamente vivir este proceso, duele el ver cómo una institución honorable como lo es la Armada de México, integrada por miles de mujeres y hombres valiosos, hoy es utilizada para sostener silencios, ocultar información, culpar a otras personas y negar elementos fundamentales para ejercer una defensa adecuada.
A unos días de que concluya la ampliación del plazo de investigación complementaria, la fiscalía sigue sin entregar la totalidad de tomos, anexos, información técnica que integran la carpeta de investigación, tampoco se me ha permitido el acceso completo a peritajes y elementos técnicos que resultan fundamentales. La Secretaría de Marina pretende reservar información clave bajo argumentos de “seguridad nacional”, aun cuando esa información puede demostrar mi inocencia.¿Cómo puede hablarse de justicia cuando se le niega a una persona las herramientas para defenderse?
¿Cómo puede hablarse de legalidad cuando las instituciones deciden qué mostrar y qué ocultar?No pido privilegios, respetuosamente como ciudadano mexicano y como militar.
Exijo derechos.
Exijo el derecho a un debido proceso.
Exijo el derecho a conocer la totalidad de “pruebas” y acusaciones en mi contra.
Exijo el derecho a una defensa adecuada.
Exijo el derecho a que la verdad no sea sustituida por versiones construidas políticamente y desde instituciones del Estado.
He visto el cómo durante meses se ha intentado instalar una narrativa donde algunos somos presentados como culpables antes de ser escuchados, pero también he visto el cómo poco a poco comienzan a surgir preguntas y señalamientos que antes nadie quería formular, porque la verdad siempre termina abriéndose paso y triunfando.
Hoy, Día de la Marina, no podré estrechar la mano de mis compañeros de armas ni rendir honores a la bandera nacional como lo hice durante más de media vida, pero tampoco voy a rendirme.No después de servir con honor a mi país.
No después de dedicar más de tres décadas a la Armada de México.
No después de dedicar mi vida a la justicia en un instrumento selectivo.
No después de que se pretenda convertir la justicia en un instrumento selectivo.
La lealtad a México consiste en defender la verdad, incluso en los momentos más difíciles y más oscuros.Soy marino de carrera, no alguien que pueden usar como les plazca, como chivo expiatorio.
No se puede vencer a quien no sabe rendirse.
Respetuosamente,Vicealmirante CA DEM.
Manuel Roberto Farías Laguna
(R-8074-1891)
…………………………………………………………………………………………………………….
Y ahí está el punto incómodo que la carta pone sobre la mesa: si una operación de ese tamaño ocurrió, ¿de verdad fue obra de dos hombres… o de una red más amplia que ahora necesita limpiar su rastro?
Porque cuando alguien desde dentro acusa que el poder está fabricando culpables mientras protege a los suyos, el problema ya no es solo judicial. Es político. Y huele, precisamente, a lo que dice combatir.
Con informacion: ELNORTE/




No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: