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sábado, 13 de junio de 2026

«VIGILABA a QUIENES VIGILAN: EE.UU. DEPORTA, por la MISMA ADUANA, al JEFE de SUPERVISIÓN que DEJABA PASAR lo que CUPIERA por el PUENTE de MATAMOROS…le falló la huida,no trae uniforme militar, pero negocio sigue abierto.


Carlos Eugenio Benítez Orta, responsable de la supervisión de verificadores de la Aduana de Matamoros, prófugo de la justicia por el delito de delincuencia organizada, fue deportado a Mexico por la Aduana de Matamoros.

Estados Unidos no solo deportó a un burócrata incómodo:con le regresó a México un viejo conocido del teje y maneje de una aduana señalamientos previos de corrupción en la línea.

Quién es Benítez Orta hoy

Carlos Eugenio Benítez Orta, 46 años, licenciado en Derecho por el ICEST, aparece en el registro oficial de servidores públicos como funcionario de la Aduana de Matamoros adscrito a la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

Ingresó en 2008 al sistema aduanero y fue escalando en puestos clave de notificaciones, resoluciones y procedimientos administrativos en materia aduanera hasta llegar a jefe de supervisión de verificadores, es decir, el hombre que debía vigilar a quienes vigilan.

La deportación “VIP” desde EU

De acuerdo con el gabinete de seguridad, Benítez fue detenido en Estados Unidos y entregado en el Puente Internacional Matamoros, “Puerta México”, donde se le ejecutó una orden de aprehensión por delincuencia organizada.

Tras el trámite diplomático, la Agencia de Investigación Criminal y la SSPC lo llevaron directo al penal del Altiplano, vitrina favorita del gobierno para exhibir casos de “alto impacto”.

El boletín oficial y el silencio útil

En un comunicado conjunto, Hacienda, la SSPC y la ANAM celebraron la “coordinación binacional” y recordaron que hay una investigación en curso, sin decir con qué grupo criminal estaría vinculado ni cuántos casos o cargamentos pasaron bajo su nariz.

La fórmula es la de siempre: mucho énfasis en la captura, cero detalles sobre la red, protección institucional o cadena de mando que permitió que un funcionario con años de señalamientos siguiera operando en una de las aduanas más calientes del país.

La aduana de Matamoros: coladera oficial

La aduana de Matamoros no es cualquier caseta: controla cruces, garitas y puentes hacia Texas, incluyendo puntos como Lucio Blanco–Los Indios y otras secciones con alto flujo de carga y transmigrantes.

Es un cuello de botella donde se mezcla comercio formal, contrabando, tráfico de drogas, armas, dinero y extorsión institucionalizada, con filas kilométricas cuando el sistema “se cae” y revisiones discrecionales cuando conviene.

De padrón limpio a prácticas sucias

En el padrón oficial, Benítez luce como un servidor impecable: trayectoria continua, formación jurídica, experiencia técnica en PAMA y resolución de procedimientos.

Pero en la práctica, su perfil encaja con la figura clásica del funcionario que se sabe de memoria el manual… para saber exactamente cómo violarlo, dónde apagar el semáforo, a quién dejar pasar y cuándo “hacerse menso” en la línea.

El truco del semáforo y el “hacerse mensos”

En distintos testimonios y denuncias públicas sobre la aduana de Matamoros se ha señalado el uso discrecional del famoso semáforo fiscal: cuando se quería dejar pasar, simplemente no se “activaba” el sistema y el personal fingía que todo estaba en orden.

La lógica ha sido sencilla: si el semáforo no se enciende, no hay revisión aleatoria; y si no hay revisión, el funcionario puede jugar a la ceguera institucional mientras la mercancía o el pasajero “fluye” gracias a la cuota adecuada.

Cultura del “háganse weyes” institucionalizada

La expresión coloquial “se hacían mensos” no es solo una queja ciudadana, es una descripción práctica de cómo operaba el permiso para delinquir desde la ventanilla del Estado.

No activar el semáforo, distraerse convenientemente, hacerse de la vista gorda con ciertas placas o ciertos tráileres es, en la frontera, una forma de co-gobernar con el crimen organizado bajo la coartada de la burocracia.

Una aduana secuestrada por todos

Mientras los usuarios se quejan de filtros militares, dobles revisiones y filas interminables, el sistema aduanero se ha convertido en un terreno donde militares, burócratas, corporaciones y grupos criminales,particularmente del Cartel del Golfo, se disputan quién cobra, a quién dejan pasar y a quién le inventan problemas.

En ese contexto, un jefe de verificadores acusado de delincuencia organizada no es una anomalía: es la pieza que faltaba para completar el retrato de una aduana capturada desde adentro y desde afuera.

El regreso del aduanero incómodo

Que Estados Unidos haya detenido y deportado a Benítez es el tipo de gesto que permite al gobierno mexicano presumir cooperación internacional mientras evita hablar de por qué un personaje con ese nivel de responsabilidad duró tanto en el cargo.

Lo regresaron ya empaquetado con orden de aprehensión, pero la historia real está en los años en que el semáforo se apagaba, las filas se alargaban para unos y se acortaban mágicamente para otros, y el sistema se acomodaba según quién estaba al volante de la garita.

Con información: ELNORTE/

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