El Tren Interoceánico no descarriló en diciembre pasado: llevaba años fuera de la vía… solo que nadie quería admitirlo.
Durante todo el sexenio anterior, el Gobierno federal se gastó más de 18 mil millones de pesos en “arreglar” la Línea Z, ese tramo entre Coatzacoalcos y Salina Cruz que, en teoría, iba a competir con el Canal de Panamá y, en la práctica, apenas compite con una vía de tren abandonada.
Pero llegó la realidad en forma de tragedia: 14 muertos en un descarrilamiento. ¿La explicación oficial? Los maquinistas iban rápido. Claro, porque en México nunca falla la vieja confiable: la culpa siempre es del operador, nunca del sistema.
El problema es que los documentos dicen otra cosa. Desde 2019 se sabía que la ruta estaba llena de curvas imposibles, pendientes absurdas y un terreno que parece diseñado para sabotear cualquier tren. Cinco años después, la propia empresa estatal reconoció que todo seguía igual. Traducción: miles de millones después, no se arregló nada.
Eso sí, el presupuesto sí creció. De 8 mil millones a más de 18 mil millones de pesos. Porque si algo funciona perfecto en la administración pública mexicana, es gastar más cuando algo no funciona.
¿Y los resultados? Marginales, por decirlo bonito. En 2025, la Línea Z generó apenas 94 millones de pesos en carga. El tren de pasajeros —ese añadido improvisado de última hora— vendió boletos por unos raquíticos 15 millones. Ni para la nómina alcanza, pero eso sí, hay souvenirs.
Y cuando parecía que ya no podía ponerse más absurdo, llega el nuevo anuncio: hay que cambiar el trazo. Sí, el mismo trazo que llevaban años “corrigiendo” y certificando con otros 66 millones de pesos en estudios.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ahora promete una inversión “muy importante” para rehacer lo que nunca se pudo arreglar. Porque resulta que esas famosas curvas —las “orejas de conejo”— siguen siendo igual de peligrosas que siempre. Justo ahí donde ocurrió el descarrilamiento.
En resumen: primero dijeron que el problema era la velocidad. Ahora resulta que el problema era la vía. Y mientras tanto, el dinero público sigue viajando… pero sin descarrilarse jamás.
:::
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: