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jueves, 4 de junio de 2026

"ASI se DEFIENDE la MAFILIA: DESDE la CHINGADA ESCRIBEN CARTA de AMOR a SHEINBAUM,de CONFRONTACIÓN a TRUMP y COARTADA ANTICIPADA para MORENA FRENTE a WASHINGTON"…el poder protege un rato, los hechos te persiguen siempre.


La carta aparece justo cuando funcionarios de Estados Unidos señalan a políticos mexicanos por presuntos nexos con el narco y endurecen el discurso de “narcoterrorismo” y medidas extraterritoriales. En ese marco, AMLO acusa una “embestida” intervencionista que busca debilitar a Morena y apuntalar a la oposición, repitiendo el viejo libreto del “imperio” que manipula elecciones ajenas. No es solo diagnóstico: es blindaje político, un modo de decirle a su base que cualquier investigación de EEUU contra morenistas es, por definición, persecución política, nunca un problema de corrupción o crimen organizado.

Resultado en redes: fuerte respaldo de su núcleo duro, pero la respuesta mayoritaria es de burla, enojo y humor negro en su contra. El “regrese el otro Trump” se volvió un boomerang perfecto para los memes.

Conclusión clara: El tuit tiene buen engagement de su base (likes y reposts), pero la conversación pública en replies y quotes está dominada por la crítica y el humor en su contra. La oposición lo está usando como combustible.

Humor social y respuestas virales (lo más destacado)El humor en redes fue inmediato, creativo y brutal. Los temas recurrentes:

  • “Salió de La Chingada” → memes de AMLO escondido en su rancho y reapareciendo solo por miedo a Trump/DEA.
  • “Por el bien de todos…” → frase que se volvió meme: “Por el bien de todos, que te lleven a Nueva York”, “Por el bien de todos, que regrese Trump y te meta a la cárcel”.
  • “El burro anda con miedo” y variaciones (“pinche viejo miedo”, “ya te van a desmantelar el negocio”).
  • Acusaciones de narco + cobardía: “Narco-terrorista”, “cobarde”, “lacra”, “rata inmunda” combinados con humor negro.
  • Videos y edits: clips viejos de AMLO + música de fondo dramática, o comparaciones con Hitler/Goebbels (por el estilo de la carta).
  • Ironía con el PDF: “¿Respetuosa reflexión?” mientras le llama a Trump todo tipo de cosas y termina pidiendo que “regrese el otro Trump”.

Ejemplos virales reales (con miles de likes):

  • “Prepárate porque vamos por ti, Andrés Manuel”
  • “Jajajaja ya te van a desmantelar el negocio, lacra”
  • “Mira nada más quién volvió a encontrar la contraseña de su cuenta cuando escuchó el nombre de Trump 🤣”
  • “El miedo no anda en burro… el burro anda con miedo”

Que dice la carta y que nos dice la carta

La carta se dirige a un Trump que, según AMLO, ya no es el mismo con quien negoció T-MEC, migración y pandemia sin grandes rupturas, y que ahora compra el discurso duro contra México. 

El calculo es quirúrgico: se instala en la conversación bilateral justo cuando la etiqueta de “narcoterrorismo” abre la puerta a secuestros y juicios sin pruebas contra mexicanos, según el propio texto.

Sheinbaum como escudo y fetiche

El título arranca con “Mi apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”, pero la carta habla mucho más de AMLO y de Trump que de ella. 

Sheinbaum aparece como figura casi decorativa: eficiente, responsable, prudente y respetuosa, la “mejor presidenta de México de nuestro tiempo”, una especie de certificación moral expedida desde Quinta La Chingada. 

El truco está en el “sin condiciones”: suena a cheque en blanco, pero en realidad apunta a condicionar la lectura de cualquier conflicto venidero con EEUU como prueba de dignidad, no de errores de gobierno.

La carta busca anclar la legitimidad de Sheinbaum en dos pilares: primero, el relato de continuidad con la “cuarta transformación”; segundo, la idea de que, si Washington la ataca, será porque ella se porta bien con el pueblo y mal con los intereses del “imperio”. El resultado: si llegan sanciones, investigaciones o presiones, no será por políticas fallidas o complacencias con el crimen, sino porque Sheinbaum —certificada por AMLO— incomoda a los poderosos.

El Trump bueno, el Trump malo

La pieza central del texto es el truco de magia: dividir a Trump en dos personas morales. “Aquel Donald Trump” de la Casa Blanca, que respetaba a los migrantes mexicanos trabajadores, no hablaba mal de los mexicanos mientras fue presidente, no insistía con el muro, firmó el T-MEC sin aranceles punitivos y aceptó no meter el petróleo mexicano en el tratado. Ese Trump, dice AMLO, incluso ayudó con la pandemia, ofreció apoyo contra la delincuencia y confió en el gobierno mexicano hasta el punto de permitir que el caso Cienfuegos se radicara en México, donde se habría demostrado que era una represalia política fabricada por la DEA y el Departamento de Justicia.

Luego está el “nuevo Trump”: rodeado de consejeros inexpertos, resentidos y fanáticos, sin talla de Estado, que lo empujan a etiquetar como “narcoterroristas” a actores mexicanos y a adoptar políticas tipo “ley fuga” o “mátalos en caliente”. Él, pobrecito, sería una víctima de sus malas compañías, casi un prisionero de su propio gabinete. La jugada retórica es transparente: AMLO no confronta directamente al presidente de Estados Unidos, sino a su entorno; regaña al niño, pero culpa a los amiguitos malos.

Narrativa victimista y omisiones selectivas

Cuando habla de intervencionismo, AMLO regresa al catálogo clásico: funcionarios estadounidenses que traman debilitar a Morena, fortalecer a la oposición, instalar un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y servil a Washington. 

Les atribuye una estrategia “hitleriana” de repetir mentiras para manipular a la opinión pública estadounidense y culpar a México de todos sus males: drogas, migración, inseguridad. Lo que no aparece es una sola línea autocrítica sobre la incapacidad del Estado mexicano para contener a los cárteles, reducir la violencia homicida o evitar que estructuras criminales penetren gobiernos estatales y municipales, precisamente los temas que alimentan el discurso de “narcoterrorismo”.

Sobre Cienfuegos, la versión es quirúrgicamente conveniente: la DEA y el Departamento de Justicia habrían fabricado un expediente por venganza contra el Ejército mexicano. AMLO celebra haber logrado que el caso se trajera a México y haberlo “probado” como represalia política, pero omite que la Fiscalía mexicana cerró el asunto sin transparentar el fondo del expediente ni abrir una discusión seria sobre posibles responsabilidades castrenses. La carta, en resumen, usa a Cienfuegos como prueba de que cualquier imputación desde EEUU contra figuras de seguridad mexicanas es sospechosa por definición.

El remate: “que regrese el otro Trump”

El cierre es un ejercicio de nostalgia diplomática: “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”. No habla de que se vaya Trump, ni de que cambie la política de Estados Unidos, sino de que el actual presidente recupere aquella versión que supuestamente no discriminaba, no chantajeaba con aranceles y respetaba la soberanía mexicana. De paso, AMLO sugiere que a Trump le debería preocupar su legado histórico, no el aplauso fácil de halcones anticártel, evangelistas del muro y fabricantes de “narcoamenazas globales” a la medida.

La carta funciona, entonces, como mensaje multifrente: le dice a la base morenista que Sheinbaum está blindada moralmente; le dice a Trump que todavía hay alguien en el sur que lo recuerda como estadista pragmático; y le dice a Washington que cualquier intento de endurecer la mano contra México será leído —y vendido— como revancha política, no como política de seguridad. 

Lo que no dice es cómo piensa el lopezobradorismo enfrentar la crisis real de violencia, militarización y captura criminal de territorios mexicanos, la materia prima que alimenta precisamente esa narrativa intervencionista.

Con informacion: @LopezObrador_/

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