Grupo Mundo Maya es el recordatorio de que cuando conviertes al ejército en empresario, no obtienes escuadrones de élite, sino licitaciones de fantasía y proveedores milagrosos que nacen hoy, facturan mañana y desaparecen pasado mañana.
El “Mundo Maya” versión Sedena
Grupo Mundo Maya es la empresa militar de Sedena que administra aeropuertos, hoteles, parques turísticos y hasta gasolineras del Ejército, una especie de holding verde olivo que juega a ser FONATUR con fuero castrense.
Entre 2023 y 2025 repartió 507 contratos públicos por más de 2 mil 222 millones de pesos, pero dos de cada tres los entregó por adjudicación directa, porque competir está muy sobrevalorado cuando llevas botas y fusil.
El truco: excepciones a la ley
De todo el universo de contratos, 64% se justificó con las excepciones de la ley: “proveedor único”, “licencias y derechos exclusivos” o montos diseñados para esquivar la licitación abierta, como si el principal talento de la tropa fuera encontrar atajos legales para la opacidad.
El gasto en contrataciones se cuadruplicó en tres años, de 249 millones en 2023 a más de 976 millones en 2025, pero sin un sistema serio de vigilancia; básicamente le dieron a la Sedena una caja registradora sin contador, pero con mucho camuflaje
El festival de las empresas patito
La investigación documenta que al menos 100 millones de pesos terminaron en manos de empresas recién creadas, proveedores irregulares e incluso un proveedor inhabilitado, porque nada dice “honestidad valiente” como premiar a quien ya tenía veto oficial.
Las compañías están entrelazadas entre sí y algunas nacieron días antes de recibir contratos, un calculo tan perfecto que uno pensaría que las constituyen directamente en la misma oficina donde se firman los oficios de Sedena.
Generales, oficiales y fantasmas
Lo que hoy se vende como conglomerado militar de desarrollo es, en la práctica, una red donde aparecen generales y oficiales vinculados a contratos millonarios, algunos ligados incluso a una empresa fantasma en Panamá señalada en un presunto fraude de 20 millones de dólares.
No es un desliz administrativo; es un patrón: el ejército que antes se usaba como símbolo de disciplina ahora opera empresas con la misma transparencia que un cuartel en guerra, pero manejando hoteles, aeropuertos y caja chica en vez de batallones.
El modelo: de ejército a contratista opaco
La lógica viene de años: se les entregó Tren Maya, aeropuertos y negocios civiles bajo el mantra de que “los militares no roban”, y el resultado es un monstruo empresarial con más de 300 mil millones bajo control y más del 80% de contratos por adjudicación directa en los últimos años.
Grupo Mundo Maya es sólo una pieza del rompecabezas: la evidencia muestra sobrecostos, empresas sin experiencia, contratos incumplidos y millones perdidos, mientras el discurso oficial insiste en que aquí todo es “honesto y austero”.
En resumen
Otra vez el dedo apunta al Ejército: no por heroicidad, sino por convertir la disciplina castrense en una máquina de contratos opacos, empresas de papel y presupuestos que crecen más rápido que cualquier control democrático.
El problema ya no es si el Ejército puede construir aeropuertos o administrar hoteles, sino que lo hace sin contrapesos, con excepciones legales como escudo y con una red de proveedores dudosos que huele menos a “seguridad nacional” y más a “negocio nacionalizado en uniforme”.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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