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martes, 25 de noviembre de 2025

SE «VE que ANDAN BIEN ACALAMBRADOS»: «CARTEL de JALISCO AUN NO sabe del PLAN MICHOACAN y TAPIZA con NARCOMANTAS AMENAZAS al ABUELO»…ex-aliado del gobierno y el ejercito que ya vale 10 millones de dolares.


Mientras el Gobierno federal nos vende el “Plan Michoacán” como receta mágica para pacificar la Tierra Caliente, el CJNG colgó hoy martes narcomantas con amenazas en contra Juan Jose Farias,alias El Abuelo en el Municipio de Buenavista, lo cual provocó el despliegue policiaco y militar. 

Las autoridades respondieron retirando lonas y anunciando detenciones en otros municipios, pero los grupos armados siguen marcando territorio y agendando amenazas por escrito contra El Abuelo y sus rivales.

Que dice el texto: 

El texto visible en la manta de la imagen es el siguiente:

SOMOS EL CARTEL JALISCO NUEVA GENERACION
A TODA LA POBLACION DEL 18 DE MARZO YA ESTAMOS AQUI
VENIMOS POR EL ABUELO Y SU GENTE
SE INFORMA A TODA LA POBLACION QUE TENGA LINEA
LES CORTEN CUALQUIER TIPO DE COMUNICACION CON ELLOS
EL QUE QUIERA IRSE O UNIRSE EN SU CONTRA SON BIENVENIDOS
YA SABEN CUAL ES LA LINEA Y DONDE BUSCARLA.
ATT: CJNG

En el corazón del negocio del limón, donde cada hectárea debería ser sinónimo de trabajo y no de fusiles, la disputa criminal continúa mientras el operativo presume decomisos y capturas para la foto que igual como ocurre en Sinaloa o el resto del pais, no impidieron que gatilleros desfilen para colgar su propaganda de más de tres metros. Es un “plan de pacificación” donde los únicos que se sienten en casa son los cárteles que se reparten Buenavista, Apatzingán y alrededores, al tiempo que Estados Unidos pone precio en dólares a la cabeza de El Abuelo por extorsión, drogas y terrorismo.

Y aun con el eco reciente del asesinato del alcalde de Uruapan como símbolo de que el Estado no manda ni en sus actos oficiales, la apuesta oficial sigue siendo el boletín optimista y la foto del operativo, mientras el mensaje en las calles es otro: aquí manda quien cuelga la manta primero, no quien anuncia el plan más rimbombante.

Con informacion: ELNORTE/

«AGARRENSE NARCOS VOLADOS»: EE.UU DONA a MEXICO DOS RADADES CAPACES de VER y SEGUIR 500 OBJETIVOS en el CIELO desde el NIVEL del MAR a 30 MIL METROS de ALTURA»…ni las avionetas astutas se escapan.


Como resultado de las relaciones bilaterales entre México y los Estados Unidos y con el propósito de fortalecer la cooperación entre ambas naciones para reforzar la seguridad de sus territorios y dar seguimiento a los vuelos ilícitos que tienen como destino la frontera norte del país, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) recibió en donación dos radares de largo alcance por parte del gobierno norteamericano: uno modelo TPS-70, instalado en Hermosillo (Sonora); y otro del modelo TPS-78 se ubicará en el Ejido San Lucas, B.C.S. Ambos serán puestos en operación durante el segundo semestre de 2025. 

Con esta adquisición de los radares ,México da un salto quirúrgico en la vigilancia contra vuelos ilícitos. Estos equipos, pensados para cazar aviones narco, pueden ver lo que antes se les escapaba a todos—y ni las avionetas más astutas van a poder esconderse. Si los narcos pensaban que seguirían paseando sus “fantasmas” por el cielo nacional, que mejor se busquen otro mapa o se vayan despidiendo de sus aires de invisibilidad.

Capacidades técnicas de los radares

El AN/TPS-70 es un radar móvil 3D de largo alcance, capaz de detectar blancos hasta 450 km de distancia y seguir hasta 500 objetivos volando desde el nivel del mar hasta 30,000 metros de altitud. Su procesamiento digital permite distinguir entre aviones lícitos y aquellos que ni plan de vuelo presentan, incluso bajo el más caótico clima o interferencias electrónicas.

Por su lado, el AN/TPS-78 presume tecnología de última generación: opera en banda S, utiliza una antena de haz apilado para cobertura total y tiene resistencia avanzada contra interferencias y “chaff”. Gracias a su arquitectura sólida y electrónica digital, puede desplegarse rápido, resistir ambientes extremos y, sobre todo, mantener vigilancia ininterrumpida sobre zonas calientes del tráfico aéreo ilícito. Su capacidad de seguir objetivos pequeños y lentos, como drones o avionetas ligeras, es justo lo que hace falta para frustrar la fiesta de los narcos voladores.

Ventajas operacionales

  • Son equipos móviles, lo que significa que pueden ser transportados e instalados rápidamente donde haga falta sorprender a los infractores.
  • Pueden trabajar conectados a otros sistemas de defensa aérea y compartir datos casi en tiempo real, permitiendo despliegues coordinados por tierra y aire.
  • Su diseño modular y fiabilidad les otorga disponibilidad constante; no hay excusa para “no ver” lo que vuela ilegalmente por el espacio aéreo mexicano.

¿Qué pueden hacer estos radares contra los traquetos aereos ?

Con estos radares, los cielos dejan de ser tierra de nadie. Las avionetas de los narcos ahora son objetivos en la mira, no sombras intocables. Nada de rutas “invisibles” o vuelos rasantes que esquiven la ley: la Fuerza Aérea podra detectar, rastrear y coordinar una respuesta (sea interceptar, escoltar o notificar a unidades terrestres) antes de que el cargamento tenga tiempo de aterrizar para perderse. 

Así que sí, estos radares son, en términos llanos y sin rodeos, el peor enemigo de los “narcos volados” que quieran seguir haciendo del espacio aéreo mexicano su patio de recreo.

Con informacion: NOTHROPGRUMMANINFODEFENSA/

«NO que NO TRONABAN PISTOLITAS»: «OBLIGADOS por PADRE DOLIDO por HIJO EJECUTADO por PLOMO OFICIAL VAN al TAMBO 4 POLICIAS ASESINOS al MANDO de JEFE MAÑOSO»…sin escándalo, sin presion,nada se mueve.


La tragedia del padre de Rodrigo Isidro explotó en la plaza pública como una bofetada al poder y a la indiferencia institucional. “Sr. Gobernador… Hoy mi hijo es una víctima más de la violencia en tu estado a manos de tus policías”, gritaba la manta bajo el sol, y detrás de esas palabras laten el duelo y la rabia de quien se cansó de ser estadística y decidió incomodar al sistema.

El calvario de un padre molesto

Nada fue sencillo. El papá de Rodrigo pasó por un vía crucis , ceguera de burócratas, oídos sordos de fiscalías y la habitual retórica de “estamos investigando”, mientras la maquinaria estatal se protegía entre comunicados vacíos y patrullas blindadas. Marcar responsables, exigir justicia, golpear puertas, soportar la miradilla de sospecha—todo porque su hijo, estudiante de la UJAT, terminó siendo blanco de las cobardes balas oficiales y de un vergonzoso aparato de complicidad policíaca

Escándalo, el antídoto de la impunidad

El padre tuvo que montar espectáculo: prensa, cartelones, gritos en redes y calles. ¿Por qué tanto ruido? Porque si algo enseña este país es que sin escándalo, el gobierno juega a la estatua y la justicia nunca llega. Sólo cuando la denuncia pública se convierte en incendio mediático, entonces detienen a los policías implicados, y los altos mandos finalmente fingen que actúan, empujados por la presión y no por voluntad propia.

El gobierno y su repulsión por actuar

Como por arte de magia, la imagen viral, el noticiero encendido y trending topic obligaron al gobierno a dejar el letargo. Las detenciones de policías, después de días de furia y protesta, demuestran una verdad incómoda: el escándalo es más eficaz que cualquier escrito legal para forzar “acciones” de los que preferirían siempre el silencio.

Así, en el México de hoy, la verdadera justicia no empieza en la ley, sino en la irreverencia del que grita, exhibe, y exige aunque a los gobernantes sólo les mueva la vergüenza pública.

Con informacion : DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/MICAELA VARELA

«7 CADAVERES y DOS GOBIERNOS BANDIDOS»: «PRESUNTA SIEMBRA de MUERTOS y CAPTURA de POLICIAS CONFRONTA S.L.P con ZACATECAS»..otra vez la coordinacion e inteligencia a la vista.


Cuatro policías de la Guardia Civil de San Luis Potosí fueron detenidos en Zacatecas, señalados de estar ligados al abandono de siete cuerpos en la franja limítrofe…pero el caso ya escaló a pleito abierto entre gobiernos y a guerra de versiones sobre quién “sembró” qué y dónde.

Qué pasó realmente

  • La noche del domingo, Fuerzas de Reacción Inmediata de Zacatecas, en el operativo “Vigilante Nocturno”, localizaron siete cuerpos en un camino de terracería en Villa de Cos, casi pegado a Santo Domingo, SLP; los cadáveres ya estaban en descomposición, así que la propia Fiscalía zacatecana admite que no los mataron ahí.
  • A unos metros encontraron una pick up gris, sin rótulos oficiales, con manchas de sangre, tripulada por tres hombres y una mujer que se acreditaron como Guardia Civil de SLP, con credenciales y armas de cargo; los cuatro quedaron a disposición de la Fiscalía zacatecana.

La versión Zacatecas

  • Rodrigo Reyes, Secretario de Gobierno de Morena de David Monreal, vende la historia así: policías potosinos, en vehículo que ni de ellos era (prestado del Ayuntamiento de Salinas), aparecen pegados a siete cadáveres y con rastros hemáticos; blanco y en botella, a investigación por posible “siembra” de cuerpos. 
  • El fiscal Cristian Paul Camacho remata: por el estado de los cuerpos, habrían sido privados de la vida en otro lado y luego abandonados en la brecha, lo que refuerza la hipótesis de traslado y no de ejecución en sitio. 

La versión San Luis Potosí

  • Jesus Juarez, secretario de Seguridad potosino, del gobierno de Ricardo Gallardo aliado de morena, se cuadra con sus elementos: asegura que iban en apoyo tras el reporte de los cuerpos, que estaban debidamente identificados y que los detuvieron básicamente por andar en vehículo “no oficial”, no por estar cazándolos con los cadáveres. 
  • Para meterle sabor al pleito, el Gobierno de SLP difundió video del momento del arresto y exige una investigación “imparcial”, mientras en lo político acusan a Zacatecas de querer aventarle muertos al vecino para limpiar sus propias estadísticas. 

Quiénes son los muertos

  • Colectivos y autoridades zacatecanas apuntan a que los siete cuerpos serían de hombres desaparecidos días antes en Sauceda de la Borda y Fresnillo, parte de una racha de levantones en esa zona; familias ya habían denunciado la serie de desapariciones ante la fiscalía local. 
  • Nombres y edades coinciden con al menos cinco fichas de búsqueda recientes; el resto se mantiene bajo reserva a petición de las familias, mientras se hacen peritajes de identificación formal. 

El trasfondo incómodo

  • En paralelo, medios potosinos recuerdan que hace una semana se habría hecho el truco inverso: cuerpos llevados desde Zacatecas y tirados en Ahualulco, SLP, sin pasar por filtros de seguridad; es decir, ambos estados se acusan de jugar “fútbol” con cadáveres en la frontera. 
  • De momento no hay imputación formal de homicidio contra los cuatro policías, pero sí investigación por su presunta participación en el traslado o encubrimiento, mientras ambos gobiernos posan de muy cooperativos y en público se dan la mano… con la otra escondida atrás, bien cargada de piedras. 

Con informacion: REFORMA/

“¡MAMA,MAMA, MATARON a ALEXITA!: «DIARIO ESPAÑOL RECONTRUYE BRUTAL ATAQUE de 119 PLOMAZOS de la COBARDIA MILITAR Vs. NIÑAS al GRITO de BAJENSE HIJOS de su PERRA MADRE»…algo que repiten desde hace mas de 720 mil muertos.


Un día, en la escuela, Silvia Medina sintió un pinchazo en el glúteo izquierdo, una molestia inesperada que le llevaba de vuelta al infierno de dos semanas atrás, cuando una lluvia de balas casi acaba con su vida. 

Estaba en el salón de clases e, inquieta, pidió permiso para ir al baño. Cuando estuvo sola, buscó ese plano irritado de su piel y vio de nuevo la herida, la brecha en la carne producto de dos esquirlas de proyectil. La tocó. Sabía que una de las esquirlas seguía dentro, tan profunda que los médicos no habían podido sacarla. 

Pero el dolor era nuevo, “un pulso, como un piquete”. Por la tarde, ella y sus padres acudieron al hospital. Allá, los médicos le dieron unas pastillas y el dolor se fue, pero el recuerdo había tomado posesión de su cerebro y no había pastillas, ni remedio alguno, que hiciera que todas aquellas imágenes –sus primas cayendo muertas, el ruido infernal de los disparos, la sangre, los soldados gritando– se fueran.

Parece una obviedad, pero hubo un momento, durante los balazos, en que el miedo le dejó inmóvil. El sol de la sierra de Sinaloa, en el tórrido noroeste mexicano, fulminaba la batea de la camioneta, y Medina, a sus 14 años, se había tirado al piso, la mayor cantidad de huesos posible pegados al metal, su cabeza tapada por una mochila. 

Desde ahí, a centímetros, veía los cuerpos inertes de sus dos primas pequeñas, Alexa Medina, de 7 años, y Leidy Rojas, de 11. Segundos antes, quizá sorprendida, inconsciente del peligro que corría, con las balas bañando el vehículo, Leidy se había levantado de la hielera en que iba sentada junto a Alexa, en la batea de la camioneta, y había gritado, “¡Mamá, mamá, mataron a Alexita!”. Acto seguido, Leidy cayó también, y ya ninguna dijo nada. Sus cuerpos yacían sin vida en la batea y Silvia miraba, todavía ignorante del destino de su hermano pequeño, Gael, que estaba junto a ella.

Luego llegaron los soldados, unos 15, según Silvia Medina, gritando “como enojados”. Mientras unos se dirigían directamente a la batea de la camioneta familiar, otros señalaban las ventanas de la cabina, donde iban los tíos de la menor, Saúl Rojas y Anabel González. 

Fue entonces cuando la muchacha se dio cuenta de lo que pasaba, al menos en parte: el origen de los balazos habían sido los rifles de los militares. “Y yo me preguntaba, ‘¿por qué a nosotros?’ No nos habían hecho señal de parada, ni nada”, dice, en uno de los relatos rendido a las autoridades estos meses, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. 

A Medina no le dio tiempo de pensar mucho más, porque justo entonces se dio cuenta de que Gael, de 12 años, estaba herido en el pie izquierdo. La escena era un delirio: media docena de militares apuntaba a los niños con sus fusiles, mientras ella ayudaba a su hermano a bajar de la batea. A la vez, otra media docena rompía el vidrio de la ventana del copiloto y chillaba para que su tíos descendieran, al grito de “¡bájense, hijos de su perra madre!”.

La camioneta familiar fue atacada cuando volvían de La Cieneguilla a La Juanilla, en la carretera

El ataque llegó a los medios de Sinaloa ese mismo día, el 6 de mayo, envuelto en una cantidad colosal de medias verdades, que dibujaban una historia distinta de la ocurrida. Los militares no habían atacado a ninguna familia, era la familia la que había quedado bajo el fuego cruzado, producto de un enfrentamiento entre soldados y civiles armados, en una carretera del municipio de Badiraguato. Pocos se extrañaron entonces de aquel relato –cuyo origen todavía hoy no queda claro– dada la situación en la región. Facciones del Cartel de Sinaloa llevaban meses en guerra, batalla que en las últimas semanas había expandido sus fronteras. Si al principio el escenario principal había sido la capital, Culiacán, y sus sindicaturas, en mayo la pelea había llegado a la sierra, a pueblos como Mocorito o Badiraguato. Así, la versión del enfrentamiento era más que creíble y la muerte de dos niñas, un lamentable daño colateral.

Pero la familia no se quedó callada. En una entrevista que concedió a EL PAÍS un par de días más tarde, Reynalda Morales, la prima de Rojas, el conductor, denunciaba que no había habido enfrentamiento alguno, que los soldados habían empezado a disparar sobre la camioneta en que iban el hombre, su esposa y los cuatro niños, versión que confirmarían los sobrevivientes en sucesivas declaraciones, ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, documentos que este diario ha podido revisar. Las declaraciones muestran el desconcierto de la familia, sobre todo de los mayores, Saúl Rojas y Anabel González, cuyo único objetivo aquel día era dejar a los niños en sus escuelas y hacer el mandado, tras varios días libres que habían pasado en su comunidad, La Juanilla.

El ataque y la muerte de las niñas zancadillea el relato del Gobierno de Claudia Sheinbaum y del movimiento de la Cuarta Transformación, insistente en que su Ejército, a diferencia de lo que ocurría con el PRI y el PAN, no masacra a la población. 

En este caso –y no ha sido el único por el estilo en estos 13 meses de mandato– el Ejecutivo ha asumido la culpa, aunque siempre en la lógica del error puntual, sin apuntar a protocolos o estrategias. 

Esta semana, la Secretaría de la Defensa Nacional informaba a EL PAÍS de que hay 12 militares presos y uno prófugo por el ataque, un número mayor al que había dado el titular de la dependencia, el general Ricardo Trevilla, la semana anterior, cuando mencionó el caso brevemente, para decir que había seis detenidos. 

Hay dos investigaciones abiertas por el ataque, una comandada por la Fiscalía General de Justicia Militar y otra por la Fiscalía General de la República (FGR). En el caso castrense, la Fiscalía acusa a los militares de un delito de “desobediencia en actos de servicio”, según la dependencia. En el caso civil, el vocero de la FGR ha señalado simplemente que “la investigación sigue en curso”.

Dos tráileres

La camioneta trazó algunas curvas y luego remontó una “subidita”, antes de llegar al llano. Saúl Rojas manejaba despacio, según su cuenta, y la de su mujer, Anabel González. El plan no había resultado como querían, pero qué iban a hacer. Habían salido media hora antes de La Juanilla, a eso de las 14.00, camino de la cabecera municipal de Badiraguato. Llegando a La Cieneguilla, habían visto un par de tráileres detenidos en la carretera. El hombre frenó con cuidado, pendiente de que su hija, Leidy, y sus tres primos, que iban en la batea, no se cayeran. González bajó del vehículo para ver qué pasaba. Uno de los conductores de los tráileres le dijo que no se podía seguir. Ella misma vio que la carretera estaba “trozada”. Alguno de los grupos en pugna del cartel había cavado una zanja en la pista, para dificultar los movimientos de sus enemigos.

La mujer volvió al carro, le explicó a Rojas qué ocurría y decidieron que era mejor volverse. Ni entonces, ni antes, ni después, vieron a civiles armados en la carretera o alrededores. Tampoco escucharon ruidos de disparos, ni ellos ni los niños, de acuerdo a sus declaraciones, detalle que resulta importante, vistas las versiones del enfrentamiento que circularían en los días siguientes. En el llano, el matrimonio vio los vehículos militares de frente, acercándose. González le dijo a Rojas, “mira, hijo, ya vamos a ir más seguros”. El hombre recuerda que González aún no terminaba esa frase, cuando los militares empezaron a disparar. “Yo ahí pierdo el control, pero trato de detener mi camioneta… Quedamos en el carril contrario. Lo que hice para tratar de resguardarme fue agacharme”, explica Rojas. “Mi esposa me gritaba que nos iban a matar, eran tantos los disparos que eso no era una simple disuasión, ellos nos disparaban para matarnos”, añade.

El ataque, según contaría después Rojas, duró más de un minuto. Al menos 13 de los 24 militares que integraban el convoy castrense –tres camionetas en total– reconocieron haber disparado en sus declaraciones posteriores: dos que iban en el primer vehículo, una Chevrolet Cheyenne, siete del segundo y cuatro del tercero, los últimos dos, tipo Humvee. De acuerdo a la cuenta de los proyectiles con que salieron, y luego volvieron al cuartel, los militares accionaron sus armas en 119 ocasiones. 

Además de los balazos que recibieron los seis integrantes de la familia, la camioneta de Saúl Rojas sufrió 38 impactos, 22 de los 38 en la parte alta de la carrocería y los cristales, y solo uno en las llantas. Según el relato que González dio a la Fiscalía, los militares dispararon antes de llegar a su altura, durante y después. “Llegó un momento en que dos de sus vehículos quedaron atrás del nuestro y seguían disparando”, explica la mujer. “Lo sé porque volteé, porque me preocupaban los niños y los vi. Fue entonces cuando sentí el disparo en la espalda”, añade.

19 años

A más de seis meses de lo ocurrido, todavía no existe una explicación medianamente convincente de por qué ocurrió lo que ocurrió. Pese a las versiones iniciales, no hay prueba alguna de que aquel 6 de mayo se registrara algún enfrentamiento en la zona, que hubiera predispuesto a los integrantes del convoy militar a que una agresión en su contra resultaba inminente. De aquel día, la Fiscalía General del Estado solo señala un evento en la zona, la recogida de tres cadáveres en el poblado de La Lapara, cercano a La Cieneguilla, diligencia a la que agentes de la dependencia acudieron acompañados de militares. Pese a la ambigüedad inicial, el Ejército secunda ahora la versión de la Fiscalía estatal: “Los militares apoyaban a personal de la Fiscalia estatal en el levantamiento de cuerpos tras un enfrentamiento entre grupos criminales”. Ese enfrentamiento había ocurrido el día anterior.

En sus declaraciones ante diferentes autoridades estos meses, los elementos de tropa que integraban el convoy dibujan una posible confusión como origen del ataque. Así, 15 de los 24 militares entrevistados señalan que escucharon detonaciones provenientes del cerro, junto a la carretera, o de una “elevación” situada del lado izquierdo de la pista, momento antes de cruzarse con la camioneta familiar. Uno de los soldados afirmó haber visto, ademas, a tres individuos armados en esa elevación, quienes supuestamente huyeron al percatarse de la presencia militar. Como contraste, ninguno de los cuatro integrantes de la familia que sobrevivieron al ataque vieron gente armada. Tampoco escucharon disparos.

La versión del teniente, el oficial al mando del convoy aquel día, añade algo de incertidumbre al relato de la confusión. En su declaración ante la FGR el 6 de mayo, dijo que no escuchó disparos provenientes del “cerro, la maleza o del lado de la camioneta negra” familiar y que, cuando se percató de que los elementos militares bajo su mando dispararon, dio la orden de que dejaran de hacerlo. De ahí que, ahora, la Fiscalía militar acuse de desobediencia a sus subordinados: nadie les había dado la orden de disparar. En otra declaración ante la FGR, rendida cinco días más tarde, el mismo teniente señala, ambiguamente, que cuando el vehículo familiar pasó el convoy, “a exceso de velocidad”, sí escuchó detonaciones de arma de fuego. No queda claro si se refiere a las de sus elementos o a las de alguien más.

La edad de los soldados implicados dibuja la otra cara de la moneda de esta tragedia, y de la herida que es México, en general, país que cuenta cada día más de 40 asesinatos, donde áreas enteras figuran bajo el control del crimen. De los 13 elementos que dispararon contra la familia, 8 tenían 25 años o menos, según información que obra en las carpetas de investigación. De esos ocho, tres contaban apenas 19. Todos los procesados son elementos de tropa, es decir, soldados y cabos, los elementos de menor rango de la cadena de mando castrense. El teniente al mando del convoy ha quedado fuera del radar de los investigadores, igual que los integrantes de la parte alta de la cadena de mando a la que respondían los implicados, el comandante del 42º Batallón de Infantería y los mandos de la Zona y la Región Militar.

Casquillos en el suelo

Cuando bajaron de la batea, Gael Medina se sentó en la orilla de la carretera. Tenía sueño y le dolía la pierna. Preocupada, su hermana Silvia le tocaba y sentía que estaba frío. Como podía, intentaba taparle el sol y evitarle así una molestia añadida. Anabel González mientras tanto miraba la batea de la camioneta, ya desde fuera, incapaz de atender el dolor que sentia en la columna, por la esquirla que se le había clavado en la parte baja de la espalda. “Yo le gritaba a mi esposo Saúl que nos subiéramos a la batea. Vi las lesiones que traíamos los dos y que Leidy y Alexa ya no tenían vida, y pensé que era mejor subirnos y morir junto a ellas”, narra.

La mujer subió a la batea. Se acercó a las niñas. Aproximó su mano al rostro de Leidy, su hija, le apartó el pelo de la cara y vio la herida que tenía en la cabeza… Su esposo también subió, tomó a la niña en brazos, la sacudió mansamente, como si tuviera miedo a despertarla. Luego se levantó. Se quedó ahí de pie, gritando, “¿qué han hecho, qué han hecho?”, lleno de sangre, la nariz triturada por un balazo. Poco después sintió que se desmayaba y, si no hubiera sido porque varios soldados lo agarraron, se habría estampado contra el suelo. Pero los soldados lo contuvieron y lo dejaron sentado junto a la rueda de la camioneta, donde pasaría las horas siguientes.

Anabel González volvió al asiento del copiloto, acusando ya el dolor en la espalda. Si lloró, no lo dice. Si le gritó algo más a su esposo, a sus sobrinos, tampoco. En ese rato, los soldados ya se habían dado cuenta de la gravedad de la situación y habían llamado a dos ambulancias. El problema era que la zanja que había en la carretera iba a impedir que los vehículos llegaran hasta ellos, así que algunos se pusieron a rellenarla. Mientras tanto, otro grupo de militares, preocupados quizá por su futuro, empezaron a recoger casquillos del suelo. González vio al menos a uno de los soldados hacerlo. Silvia dice que vio a “muchos”.

Cuando llegaron, las ambulancias se quedaron del otro lado de la zanja, rellena a medias. En la siguiente hora y media, agentes de la Fiscalía local, a bordo de camionetas capaces de salvar el agujero en la carretera, llegaron con ellos, les subieron y les dejaron junto a los vehículos médicos, que les llevarían al hospital. 

El matrimonio subió a una ambulancia y Silvia y Gael a otra. Para estar comunicados, González le dio a Silvia su celular. De camino, una prima, hija de sus tíos, hermana de Leidy, llamó. Silvia intentó contestar, pero tenía tanta sangre en las manos que no pudo hacerlo. A la segunda llamada, lo logró. La prima no sabía nada y Silvia tuvo que explicarle que les habían disparado, que habían herido a sus tíos. “Le dije que Alexita murió y no sabía cómo decirle que también su hermana Leidy había fallecido, pero al final sí le dije. También le dije que no pude hacer nada”.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PABLO FERRI

«NIEGA ROCHA PAGO de 20 MILLONES»: «GOBERNADOR MORENO-NARCO de SINALOA FUE CANDIDATO de AMLO y CHAPITOS con AYUDA de AMERICO»…el dinero del crimen corrió a raudales, basta con escuchar la evidencia.


El gobernador de Sinaloa,el morenista narco,solapado por el calculo politico del oficialismo del mismo partido, Rubén Rocha Moya ,negó haber pagado 20 millones de pesos para obtener su candidatura a gobernador en 2021 como aseguró el ex alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres.

Como se recordara,durante la pasada Feria del Libro Culiacán, Rocha Moya reveló que en 2021 que las encuestas de Morena para elegir candidato a gobernador favorecían al Químico Benítez, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador se decantó en su favor y del entonces Senador Americo Villarreal,como el Delegado Estatal del partido en la entidad.

Días después, el Químico señaló que Rocha Moya es un oportunista porque no pintaba en las encuestas y pagó 20 millones de pesos a tres personas para que empujaran su candidatura.

Durante su conferencia semanera de hoy Rocha Moya negó haber pagado para que empujaran su candidatura.

“Yo reconocí la intervención del presidente y alguien dijo, lo escribió: el presidente hizo candidato a Rocha, no, a mí me hizo candidato la preferencia electoral en Sinaloa; aquí entre nos, el Químico ni pintaba, pero sí tenía ayudantes, por alguna razón, y que si di dinero es mentira eso, de dónde voy a agarrar dinero, además, no lo necesitaba porque yo estaba confiado en los resultados”, dijo.

Comentó que el comité de encuestas del partido no estaba haciendo bien las cosas y había un compromiso, que no sabe de que tipo, para que el Químico, fuera el candidato.

Señaló que el Químico ganaba la encuesta por las evaluaciones triviales mientras que en intención de voto él tenía más porcentaje.

“Ellos pusieron otras evaluciones triviales que decían quién está más cerca de la gente, etcétera, a esas evaluaciones triviales les dieron los números que ellos quisieron eran evaluaciones subjetivas, de tal manera que les dieron los números para que abatiera el porcentaje que era intención de voto”, comentó.

Mencionó que en las encuestas previas realizadas por medios de comunicación y casas encuestadoras, él tenía las preferencias electorales y el día de la elección, obtuvo el 56.6 por ciento de los votos, una diferencia de 24.5 por ciento más que el candidato de la oposición.

Detalló que cuando el presidente López Obrador vio la encuesta de Morena revisó el resultado de la intención de voto y vio que él tenía el 35 por ciento y otro pre candidato el 15 por ciento.

Con informacion: RIODOCE/