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jueves, 6 de agosto de 2026

«DOS MUERTOS AÚN ACUSAN: VIDEO SEÑALA a la CHISPA del CDG que ABRAZA a AMÉRICO y VOZ SILENCIADA de DAFNE, VIOLACIÓN del PADRE… cuando las víctimas están muertas, el Estado no puede fingir que nunca hablaron»


Dos acusaciones —una contenida en la videograbación antemortem del empresario de Reynosa, Gabriel Hernández y la denuncia de violación de la menor de 13 años, Dafne Zapata Quintos contra su padre— deberían terminar convertidas en procesos ejemplares: uno que desnude la complicidad político‑criminal del Gobernador de Morena Americo Villarreal en Tamaulipas, y otro que consolide la protección reforzada a víctimas de violencia sexual aun cuando ya no puedan declarar en vida. 

Caso Gabriel Hernández: la vaca, el que mata y el que le detiene la pata

Aquí el expediente es tan claro que casi insulta la inteligencia:

Un empresario secuestrado y extorsionado denuncia a “La Chispa”, Mario Guitián Rosas, operador del Cártel del Golfo, y responsabiliza por igual al ex-fiscal de justicia, Irving Barrios, si algo le pasa a él o a su familia, todo en video, antes de ser asesinado. 

Pero la Chispa” es el mismo que aparece en fotografías sonriente junto al gobernador de Morena, Americo Villarreal, pese a ser descrito en Mexico y EE.UU ,como lugarteniente de los “Metros” del Cartel del Golfo bajo el mando de César Morfín “El Primito”, ya sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unido,pero no detenido. 

La Fiscalía de Tamaulipas e incluso las autoridades federales de la FGR, tienen frente a sí una notitia criminis manual: vínculos públicos, denuncia videograbada, antecedentes de delincuencia organizada… y sin embargo nadie ha citado formalmente al exmilitar, nadie ha desahogado con rigor la línea que conecta narco beneficiario de Morena, ex-fiscal y el aun gobernador multiseñalado por EE.UU. 

Desde un punto de vista jurídico, la videograbación de Gabriel es prueba preconstituida y prueba indiciaria robusta: encaja en los criterios del Código Nacional de Procedimientos penales (CNPP) en su Art.-380 sobre evidencia videográfica, se valora libremente por el juez y se vincula con la “última voluntad” de la tradición penal. 

Eso no basta para condenar a nadie, pero sí obliga, casi con violencia, a:

  • Abrir carpeta formal por encubrimiento, abuso de autoridad y posible participación por omisión de funcionarios que sabían del riesgo y no actuaron (arts. 214‑217 y 13 III del CPF). 
  • Investigar a fondo los vínculos de Américo Villarreal y el exfiscal con estructuras del Golfo y Zetas, bajo la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y la Ley de Responsabilidades Administrativas.
  • Citar a declarar a Mario Guitián Rosas y toda la fauna que aparece en las mesas y fotos, incluyendo marinos desaparecidos y operadores financieros ya identificados por investigaciones periodísticas. 

Que a estas alturas no haya una investigación seria sobre “La Chispa” y sus cenas con el gobernador no es un vacío, es una decisión: la de hacerse tarugos, como hemos señalado en Valor Tamaulipeco y la propia prensa nacional. 

Caso Dafne Zapata Quintos: la voz que sigue viva en el expediente

En el caso de Dafne, el contraste es brutal: la víctima es una menor de 13 años, asesinada en una academia militarizada, que además era clave en otro proceso penal, esta vez por violación equiparada contra su propio padre. 

Elementos jurídicos relevantes:

  • El juicio por violación equiparada contra Gabriel N debe seguir abierto y debe iniciar etapa de juicio; aunque ya hubo prisión preventiva de dos años por esas acusaciones, debe retomarse la etapa probatoria. 
  • La declaración que Dafne hizo en 2019 sobre la presunta violación debe ser incorporada mediante lectura, junto con su acta de defunción, por tratarse de hechos anteriores a su muerte. Es decir: aunque la menor ya no esté, su testimonio no se evapora. 
  • Paralelamente, el feminicidio de Dafne debe investigarse como proceso autónomo, con reclasificación del delito y denuncias de irregularidades que cometió la fiscalía en la integración de la carpeta y en el trato a testigos y familiares. 

Aquí el sistema de justicia tiene un doble deber reforzado:

  • Proteger la integridad de la prueba preexistente de Dafne sobre el abuso sexual, valorarla como declaración de víctima menor, y evitar que su feminicidio se convierta en un “borrado” de la voz que la acusa.
  • Investigar con debida diligencia las responsabilidades del plantel militarizado, posibles encubrimientos, omisiones y violaciones a derechos humanos, como ya han señalado la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia y diversos medios. 

La acusación de Dafne contra su padre no puede ni debe quedar congelada en el expediente como un memorial sentimental;tiene que caminar hasta sentencia, con todas las garantías para ambas partes, pero bajo la lógica pro persona: cuando la víctima está muerta, el Estado no puede fingir que nunca habló.

Contraste jurídico y político: qué futuro deberían tener estas acusaciones

Si uno se planta como fiscal honrado —no como decorado institucional ,como ocurre actualmente con Jesus Eduardo Govea orozco, un fiscal ex-presidiario — el contraste es nítido:

En el caso Gabriel, la omisión institucional es la gran acusada:había una videodenuncia, riesgo evidente, vínculos públicos con delincuencia organizada, y aun así se retiró escolta, se dejó avanzar el peligro y se toleró que el denunciante terminara ejecutado en una camioneta. 

En el caso Dafne, la víctima sí había sido canalizada al sistema: declaración, carpeta por violación, audiencia programada… pero el entorno que debía protegerla (academia militarizada, autoridades educativas y de seguridad) falla de manera tan grave que la niña muere antes de testificar. 

¿Qué futuro deberían tener estas acusaciones?

  1. Gabriel Hernández
    • Apertura inmediata de investigaciones federales autónomas sobre vínculos político‑criminales, con suspensión temporal de las autoridades señaladas mientras se integra la carpeta (fiscal y gobernador incluidos). 
    • Citación y procesamiento de Mario Guitián Rosas y demás actores criminales que aparecen en las fotos y columnas, explorando participación directa en el homicidio y en delitos de delincuencia organizada.
    • Reconocimiento explícito del video de Gabriel como prueba indiciaria central, que active teoría del caso por participación por omisión y encubrimiento, no sólo como “material periodístico”. 
  2. Dafne Zapata Quintos
    • Desahogo íntegro del juicio por violación, incorporando su declaración de 2019 como prueba, vigilado por organismos de derechos humanos y sociedad civil para garantizar imparcialidad. 
    • Investigación exhaustiva del feminicidio con perspectiva de género y enfoque en responsabilidad institucional de la academia militarizada y autoridades que toleraron o encubrieron riesgos.
    • Construcción de criterios jurisprudenciales sobre cómo valorar las declaraciones de menores víctimas que mueren antes de juicio, a fin de que ningún futuro Dafne quede silenciada por el expediente.

En resumen: la muerte de Gabriel desnuda un sistema que se hace cómplice por acción y omisión frente a narco identificado por la DEA ,que presume cuello blanco; la muerte de Dafne exhibe un sistema que coloca a una niña en un entorno militarizado sin garantizar su vida, aun sabiendo que estaba denunciando a su propio padre. 

En ambos casos, si no se convierten en sentencias y reformas, serán sólo dos epitafios más en la estadística: y entonces, sí, tanto mata el que mata la vaca como el Estado que le sigue deteniendo la pata. 

Con información: ELNORTE/

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