La presidenta Claudia Sheinbaum se rasga las vestiduras por un operativo panista con agentes de EE.UU. en Chihuahua, pero no por los cuatro cadáveres en la barranca: por la “violación” de una ley ,que si somos rigurosos, su propio gobierno pisa todos los días cuando el estratega federal Omar García Harfuch, desfila por Washington con la DEA, el FBI y la CIA,sin cumplir lo que mandata a la letra la Ley de Seguridad Nacional en Mexico,una ley retrogradapromulgada por Andres Manuel Lopez Obrador para enmascarar la descarada protección al crimen organizado que dejo 202 mil muertos, con soberanía.
En Chihuahua: luto selectivo, soberanía sobreactuada
Según el propio gobierno, el accidente en Chihuahua ocurrió cuando dos instructores de la embajada de Estados Unidos y dos agentes estatales regresaban de un operativo para destruir narcolaboratorios, y el vehículo se fue al barranco; no hubo enfrentamiento, no fue “Rápido y Furioso 2”, fue una tragedia de carretera en un contexto de cooperación antidrogas que lleva décadas y que se debe agradecer,no fustigar.
Pero la Presidenta no arrancó ayer preguntando qué carajos pasó con la planeación, seguridad del convoy, responsabilidad de mandos, protocolos de riesgo o apoyo a las familias; arrancó marcando distancia: “no estábamos enterados”, “no es nuestro gobierno, es un gobierno estatal” y deslizando la idea de que en realidad la bronca es que allá, en el feudo panista, se juntan con gringos sin permiso de Palacio.
Es la ecuación perfecta del cinismo: si los muertos caen bajo tu mando, son “daños colaterales de la transformación”; si caen en un estado opositor, son evidencia de “injerencia extranjera” y “operativos ilegales” que tú, pobrecita víctima de los gobernadores, “ni sabías” que existían.
La ley que Sheinbaum invoca… y que Harfuch ya cruzó varias veces
El Título Séptimo de la Ley de Seguridad Nacional, metido en 2020, no es poesía patriótica: es un manual de cómo se debe manejar la cooperación con agentes extranjeros, con reloj en la mano y testigo en la sala.
Punto por punto:
- Artículo 69: los agentes extranjeros solo pueden entrar para intercambio de información, en el marco de convenios bilaterales, y su acreditación y circunscripción territorial la define la SRE, previa coordinación con Seguridad, Sedena y Marina.
- Artículo 70: cualquier servidor público, federal o local, que trate con agentes extranjeros debe apegarse a la ley y a los lineamientos; si no lo hace, incurre en responsabilidad administrativa o penal. Debe entregar, en máximo tres días, informe por escrito de reuniones, llamadas o intercambio de información con agentes extranjeros a SRE y Seguridad, y las reuniones deben ser autorizadas previamente por el Grupo de Alto Nivel de Seguridad, con un representante de SRE presente.
- Artículos 71 a 73: los agentes extranjeros no pueden ejercer funciones reservadas a autoridades mexicanas, no tienen inmunidad si cometen delitos y México debe supervisar permanentemente que cumplan; si violan la norma, se pide su retiro y se les aplican las sanciones correspondientes.
Ahora saltemos a la realidad presidencial: Sheinbaum presume, sin rubor, que su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, anda “en representación del Gabinete de Seguridad” reuniéndose en Washington con el director de la DEA y otras agencias estadounidenses, en una serie de encuentros sobre cooperación, intercambio de inteligencia, lucha contra el narcotráfico y tráfico de armas.
Y no es la primera vez que el personaje se sienta con la élite de la inteligencia gringa: se han revelado reuniones con la CIA, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y otros organismos para “profundizar la colaboración contra los cárteles mexicanos”.
Algo que nos parece excelente, pues si Mexico se decide a quitarse las lagañas y voluntad con la fuerza se le suma la inteligencia del otro lado del río o la valla,criminales estaran en graves aprietos como ya se ha advertido, pues la mayoría de los logros de «Batman» han sido made in USA y que el Idolo de barro ha aprovechado mediaticamente para ensalzar.
Preguntas incómodas que la narrativa oficial jamás contesta:
- ¿Esas reuniones de Harfuch estaban autorizadas caso por caso por el famoso Grupo de Alto Nivel de Seguridad que la misma ley exige?
- ¿Hubo representante de la SRE presente en cada encuentro, como ordena el artículo 70, o Harfuch se paseó solo por los pasillos de Langley y la DEA, a base de foto y comunicado?
- ¿Se entregaron, dentro de los tres días posteriores, informes por escrito a SRE y Seguridad de cada reunión, llamada o intercambio de información con esas agencias, como manda la ley, o todo se resolvió con un hilo en X y una mañanera?
Si la Presidenta quisiera aplicar a rajatabla la Ley de Seguridad Nacional como ahora finge en Chihuahua, tendría que empezar por revisar el expediente de su propio secretario estrella y sus vínculos con las agencias estadounidenses; si esos informes no existen, si esas autorizaciones no están documentadas, el primer violador de la ley que presume estaría en su gabinete, no en el gobierno panista que hoy le sirve de piñata.
Doble rasero con bandera: cooperación cuando yo la manejo, “injerencia” si me conviene
La postura pública queda así:
| Situación | Narrativa presidencial | Marco legal que dicen defender | Cómo se ve en los hechos |
|---|---|---|---|
| Operativo con agentes de EE.UU. en Chihuahua, bajo un gobierno panista | “No sabíamos”, “no es nuestro gobierno”, se sugiere que hay violación de reglas y se cuestiona la presencia de estadounidenses, se va directo al tema de soberanía más que al luto. | Título Séptimo de la Ley de Seguridad Nacional, cooperación regulada, autorizaciones, informes, supervisión de agentes extranjeros. | Se usa la norma como garrote político contra un estado opositor, sin presentar una sola evidencia concreta de que se haya violado un artículo específico, más allá del escándalo. |
| Gira de Harfuch por Washington con DEA, CIA, etc., bajo gobierno de Sheinbaum | “Es parte de la colaboración, siempre con respeto a nuestra soberanía”, se presume la cooperación y se vende como logro de seguridad y firmeza frente a EE.UU. | Misma ley, mismos artículos 69 y 70: autorizaciones previas, informes escritos, supervisión, presencia de SRE. | No se transparenta ni una sola acta del Grupo de Alto Nivel, ni informes entregados en tres días, ni se explica cómo se asegura que los agentes extranjeros se ajustan a las limitaciones de la ley. Todo queda en fotos y declaraciones triunfalistas. |
La hipocresía es quirúrgica:
- Cuando el operativo se hace bajo tu paraguas, la cooperación es “estrategia bilateral responsable” y símbolo de soberanía bien entendida.
- Cuando ocurre bajo un gobernador panista y termina en muerte de estadounidenses, la cooperación súbitamente se vuelve sospechosa, “no autorizada” y casi una traición a la patria, aunque se haya hecho en esquemas muy similares a los que tú misma impulsas.
El mensaje al público es claro: la ley no sirve para establecer límites objetivos a la injerencia extranjera, sino como herramienta de propaganda; el pecado no es cooperar con Estados Unidos, sino hacerlo sin pedirle permiso político a la Presidencia en turno.
La omisión más obscena: los muertos como pretexto, no como centro
En toda la construcción del discurso presidencial, el luto es accesorio: las víctimas se mencionan apenas para enmarcar el pleito burocrático y el regaño público al gobierno estatal.
No vemos a la Presidenta exigir una investigación integral sobre:
- La cadena de mando que autorizó el operativo.
- La evaluación de riesgos en una zona conocida por presencia criminal.
- Los protocolos de movilidad nocturna y el uso de rutas de alto peligro.
- La responsabilidad de los mandos federales que, se supone, supervisan a los agentes extranjeros en cada operación, según el articulado de la ley.
Lo que sí vemos es a Sheinbaum convertir los cuerpos en argumento para exigir explicaciones políticas, no técnicas; para marcar territorio frente a estados gobernados por la oposición; y para sostener su discurso de “no subordinación” frente a Estados Unidos mientras su secretario viaja a arreglar la “cooperación” en Washington y un reconocido agente de EE.UU con experiencia en Mexico, la exhibe como mentirosa.
Si de verdad le preocupara la soberanía, aplicaría el artículo 74: cuando un gobierno extranjero incita o promueve ilícitos como privaciones ilegales de la libertad o sustracción de personas para llevarlas a juicio en otro Estado, México debe suspender los convenios de cooperación y prohibir actividades de agentes extranjeros en territorio nacional.
¿Ha amenazado jamás con suspender la cooperación cuando la DEA, el FBI o ICE cruzan la línea, o solo cuando le conviene pegarle a un gobernador incómodo?.
Si vamos a citar la ley, empieza por limpiarla en casa
El reproche no es menor: una Presidenta que convierte una tragedia en Chihuahua en monólogo sobre violaciones legales ajenas, mientras mantiene a Harfuch como rostro de la “colaboración bilateral”, no está defendiendo la ley, la está usando como escenografía.
Si la Ley de Seguridad Nacional se tomara en serio, habría:
- Auditoría pública de todas las reuniones del gabinete de seguridad con agentes extranjeros desde 2020, con fechas, participantes, autorizaciones del Grupo de Alto Nivel y los informes entregados a SRE y SSPC en los tres días siguientes.
- Revisión de responsabilidad administrativa o penal de cualquier funcionario, federal o local, que no haya cumplido esos requisitos, empezando por el círculo cercano de la propia Presidenta.
- Una política de duelo y reparación para las familias de los agentes muertos (mexicanos y estadounidenses) que no dependa de si el gobernador es de Morena o del PAN.
Mientras nada de eso ocurra, cada vez que Sheinbaum invoque la “soberanía” y la “legalidad” para reclamarle a un gobierno panista por cooperar con Estados Unidos, el eco que se escucha es el del viejo nacionalismo de utilería: gritar contra la injerencia mientras se negocia en lo oscurito, llorar por la ley ajena mientras se le pasa por encima en casa, y usar a los muertos como telón de fondo para seguir administrando la misma colaboración que, en público, se finge cuestionar.
Con informacion: APNEWS/ LEY DE SEGURIDAD NACIONAL/

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