Desde que la presidenta Claudia Sheinbaum asumió el poder, la pregunta dejó de ser si las agencias de inteligencia de Estados Unidos están operando en territorio mexicano. Eso es evidente: la CIA, la DEA, Homeland Security Investigations, el Comando Norte e incluso el Comando Sur han desplegado un aparato de vigilancia clandestina para asistir al gobierno de México en el combate a los cárteles de la droga. La duda relevante, sin embargo, es si estas capacidades de inteligencia están preparando el terreno para una intervención militar en México.
En Washington, alguien está apostando a que eso suceda. Literal y figurativamente. De acuerdo a Polymarket, el mercado de predicciones más importante del mundo, la probabilidad de que una agencia gubernamental de Estados Unidos participe de manera directa en una operación terrestre contra los cárteles antes del 30 de junio es de 47 por ciento. Tres días antes, la probabilidad era de apenas 17 por ciento, según información arrojada por las apuestas colocadas en la plataforma.
Polymarket se ha convertido en un vehículo para capitalizar información privilegiada sobre decisiones de seguridad nacional. El comportamiento atípico del mercado, el aumento súbito en el precio del contrato de opciones, indica que es posible que, desde dentro del gobierno norteamericano, alguien considere la intervención militar en México como un hecho inminente.
No sería la primera vez que algo así ocurre. Los movimientos en Polymarket asociados a la guerra de Irán son prueba de ello. En el caso mexicano, la plataforma es clara en la definición de qué condiciones se deben cumplir para capitalizar la apuesta: “Personal de Estados Unidos debe participar directamente para calificar. El involucramiento en roles de inteligencia, supervisión, apoyo logístico o asesoría no cuenta”.
El contexto inmediato del cambio en la dinámica de este mercado es la revelación, a todas luces, de que la CIA ha emprendido operaciones encubiertas en México. El 19 de abril, la Fiscalía de Chihuahua informó que dos funcionarios de la embajada de Estados Unidos en México, el comandante de la Agencia Estatal de Investigación y un agente ministerial murieron en un accidente automovilístico en la Sierra Tarahumara. De acuerdo a la primera versión, venían de un operativo en el que la Secretaría de la Defensa Nacional y el gobierno de Chihuahua desmantelaron un laboratorio de metanfetaminas. En palabras del fiscal estatal, César Jáuregui, “uno de los más grandes en el país”. En principio, no se reveló la identidad ni a qué agencia pertenecían los funcionarios norteamericanos. El embajador de Estados Unidos en México y ex agente de la CIA, Ronald Johnson, publicó en X que el evento “es un recordatorio solemne de los riesgos que estos oficiales asumen al dedicarse a la protección de sus comunidades”.
El lunes en la mañana, en la conferencia de prensa presidencial, Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno no había sido informado del operativo conjunto en Chihuahua. Demandó una investigación sobre potenciales violaciones a la Ley de Seguridad Nacional, un entramado legal promovido por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador para registrar todos los movimientos y captación de inteligencia de agentes extranjeros en México. La reforma, por cierto, fue una reacción del primer gobierno de la Cuarta Transformación a la acusación de narcotráfico que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en contra del general Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional de México.
La inquilina de Palacio Nacional está atrapada entre dos frentes. Por un lado, su administración ha llevado la colaboración con Estados Unidos a su mayor nivel en la historia reciente, según el testimonio de oficiales mexicanos y norteamericanos. La prueba más contundente está en la entrega extrajudicial que hizo el gobierno mexicano de más de 90 capos de los cárteles para ser juzgados en tribunales al norte del Río Bravo. No obstante, por otro lado, Sheinbaum entiende que abrirle la puerta del aparato de seguridad nacional a Washington es una línea roja para la base de Morena, para los políticos de la Cuarta Transformación comprometidos por sus relaciones con el crimen organizado y, sobre todo, para el inquilino de Palenque. Cuando la presidenta de México sostiene que no fue informada del operativo en Chihuahua, esto plantea dos opciones: la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas fue ignorada nuevamente por los generales del Ejército Mexicano, lo que implicaría un acto de traición institucional, o Sheinbaum está mintiendo para salvar cara con su propia coalición.
La Fiscalía de Chihuahua, que en los hechos depende de la gobernadora panista Maru Campos, cambió su versión de los hechos. Después de haber insinuado que los funcionarios estadounidenses estuvieron en el sitio del operativo realizando tareas de capacitación, comunicó que, en realidad, estaban en un lugar a seis horas del operativo y que se trasladaron en los vehículos de la Agencia Estatal de Investigación porque pidieron apoyo para ser transportados. La historia es inverosímil. Desde el Congreso, el senador morenista y ex gobernador chihuahuense, Javier Corral, exigió que Campos y Jáuregui fueran llamados a comparecer. Las voces más radicales de la izquierda llegaron a exigir el inicio de un proceso de desafuero contra la gobernadora por traición. En ese caso, la demanda debería extenderse a los generales de la Secretaría de la Defensa Nacional que participaron en el operativo conjunto entre Estados Unidos y el gobierno de Chihuahua.
Los funcionarios de la embajada norteamericana eran agentes de la CIA, de acuerdo a un reporte del medio Pie de Nota que ha sido confirmado por fuentes del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos, citadas por The New York Times, The Washington Post, CNN y The Intercept. En la comunidad de inteligencia estadounidense admiten, en privado, que los agentes participaron en el desmantelamiento del laboratorio de metanfetaminas en Morelos, Chihuahua.
El martes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que “sí hubo colaboración”, que se trató de un operativo conjunto y emitió un reclamo abierto al embajador de Estados Unidos: la relación bilateral en materia de seguridad nacional es facultad del gobierno federal; cualquier contacto directo con los estados es inconstitucional.
¿Es posible que las acciones de Chihuahua fueran llevadas a cabo a espaldas de la presidenta? La primera versión, la del aparato de seguridad civil en México, es que no. Washington ha construido líneas de acceso directo que hacen imposible ignorar a Palacio Nacional: el Comando Norte con la Secretaría de la Defensa Nacional del general Ricardo Trevilla, la CIA con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Omar García Harfuch, el Departamento de Estado con la Secretaría de Relaciones Exteriores de Roberto Velasco. Desde junio de 2025 se hizo del conocimiento de la comunidad de inteligencia, en México, que Washington desplegó un aparato de vigilancia clandestina contra los cárteles. La plataforma especializada Intelligence Online reportó el uso de drones, satélites, tecnología de Palantir, contratistas en el terreno, operadores del Equipo Seis de los Navy SEALs y una amplia red de inteligencia humana. Difícil que Palacio Nacional no estuviera enterado.
La segunda versión, no obstante, hace eco del operativo en el que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’ fue presuntamente abatido. El equipo de Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional no informó a la presidenta ni al secretario de Seguridad Ciudadana. A pesar de ello, la CIA aportó inteligencia crucial que llevó al supuesto asesinato del capo: la agencia movilizó drones MQ-9 Reaper para interceptar comunicaciones y participaron operadores del Comando Sur en el terreno, de acuerdo a un reporte posterior de Intelligence Online. Claudia Sheinbaum no tuvo conocimiento de la captura criminal más importante en la historia reciente de México. Un hecho sin precedentes.
Esto abre cuestionamientos importantes sobre la naturaleza de la cooperación bilateral en materia de seguridad y sobre los pasos subsecuentes. ¿Estamos frente a una intervención militar inminente? Por ahora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expandido significativamente el rol de la CIA en el combate a los cárteles. En administraciones anteriores, esta era una prerrogativa del Departamento de Justicia y de la DEA. Bajo la gestión de John Ratcliffe, la CIA ha adoptado nuevas facultades de contraterrorismo para actuar contra las organizaciones criminales mexicanas. También ha modificado los límites legales que le impedían utilizar fuerza letal contra miembros de los cárteles que han sido designados como organizaciones terroristas internacionales. La CIA es el cerebro de un esfuerzo ínter agencias para combatir a los cárteles, cuya responsabilidad operativa recae en el Comando Norte.
The Intercept reporta que dos oficiales del gobierno de Estados Unidos afirman que la CIA ha implementado operaciones encubiertas en México, de la mano de fuerzas policiales estatales. Este es el indicio más reciente de que Washington ha elevado su actividad anticárteles en México. Esta semana, el Departamento de Justicia estrechó su acusación contra Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Guzmán Salazar, líderes de ‘Los Chapitos’. La modificación coincide con el anuncio que hizo el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, sobre la cancelación de visas a 75 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa. De igual forma, este mes, Presidencia de México solicitó al Senado autorizar la entrada de Navy SEALs para tareas de capacitación a las Fuerzas Armadas mexicanas. Las señales están en todos lados.
Recientemente, en comparecencia frente al Congreso de Estados Unidos, el almirante Frank M. Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales, aseguró que existe “un incremento percibido en el apoyo de Estados Unidos en las operaciones contra los cárteles”y que las fuerzas de élite “están en posición para ofrecer apoyo a las fuerzas militares y de seguridad en México para desmantelar a las organizaciones narco-terroristas”.
¿La intervención militar es inminente? Hagan sus apuestas.
Con informacion: CODIGO MAGENTA/

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