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domingo, 26 de abril de 2026

EL «VIOLADOR con la GOBERNADORA»: «CAPTURAN en FLAGRANCIA ALCALDE MORENO-HUMANISTA ABUSANDO de MENOR de 14 AÑOS a las ORILLAS de CARRETERA»…otra vez la superioridad moral a flor de piel.


En el universo del “humanismo transformador”, donde la narrativa oficial presume una regeneración moral de la vida pública, la terca realidad vuelve a irrumpir con la sutileza de un portazo: detienen a un alcalde recién abrazado por la 4T… acusado de abuso sexual contra un menor.

El protagonista de este nuevo episodio de congruencia selectiva es Jorge Armando Genaro Rubio, alcalde de Morena en Tlalnepantla, Morelos, quien fue asegurado por elementos de la Policía de Tlayacapan tras ser presuntamente sorprendido en flagrancia abusando de un adolescente de 14 años, nada menos que a la orilla de la carretera Yautepec-Tlayacapan, a la altura del kilómetro 10. Sí, en pleno territorio donde la transformación prometía poner primero a los más vulnerables.

La Fiscalía estatal confirmó que el edil ya está a disposición del Ministerio Público, que en las próximas horas definirá su situación jurídica. Mientras tanto, el Registro Nacional de Detenciones detalla el protocolo: traslado a Tetelcingo para certificación médica y luego presentación ante la autoridad correspondiente. El guion institucional se cumple, aunque el trasfondo desmorona cualquier discurso de superioridad moral.

Pero el dato que completa esta postal del “nuevo régimen” no es menor: Genaro Rubio no siempre fue parte del movimiento regenerador. En 2024 compitió bajo las siglas del Partido Encuentro Solidario (PES), aunque —en un acto casi místico de conversión política— decidió renunciar antes de asumir el cargo para integrarse a Morena, agradeciendo públicamente el cobijo previo mientras se alineaba con las “líneas” del partido en el poder.

Así, con la misma facilidad con la que se cambian los colores partidistas, también se diluyen los filtros éticos que tanto presume el discurso oficial del partido que es una vulgar mezcolanza de partidos. Porque en la práctica, el “humanismo mexicano” parece tener una elasticidad curiosa: alcanza para incorporar perfiles cuestionables, pero no para evitar que estos terminen protagonizando escándalos de alto calibre.

La pregunta incómoda —esa que rara vez se formula desde el púlpito mañanero— es si la transformación es realmente un proyecto de depuración institucional o simplemente un cambio de membrete que no cambia nada,pero si lo empeora mientras los viejos vicios siguen operando con total impunidad, hasta que los agarra la patrulla.

Con informacion: ELNORTE/

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