En lo que va del año, las autoridades han reportado 50 presuntos delincuentes abatidos en enfrentamientos, un 39 por ciento más que en el mismo periodo del 2025, cuando hubo 36.
Según recuentos periodísticos, la mayoría de los abatimientos se dieron en operativos y enfrentamientos registrados en municipios rurales, donde participan Fuerza Civil, las Fiscalías federal y estatal, el Ejército y la Guardia Nacional, que integran el «Operativo Muralla».
De los delincuentes ultimados este año, 45 perecieron en 20 enfrentamientos desatados en la zona rural entre grupos criminales y autoridades de seguridad.
La corporación que más abatidos ha reportado es Fuerza Civil, con 36, mientras que otros 9 han sido abatidos en operativos en que participan también elementos del Ejército, Guardia Nacional y Policía Ministerial; y 5 abatidos por policías municipales.
Desde el año pasado comenzó un alza sostenida en el número de abatidos en Nuevo León: durante todo el 2025, hubo 104 presuntos delincuentes ultimados, un 79 por ciento más que los 58 registrados en el 2024.
Este aumento coincidió con el cambio de gobierno a nivel federal, al asumir como Presidenta Claudia Sheinbaum en lugar de Andrés Manuel López Obrador, quien durante su sexenio impulsó la política de «abrazos no balazos».
Según especialistas consultados, el incremento no es coincidencia, sino que se trata de una nueva estrategia a nivel federal para combatir el crimen.
Andrés Sumano, especialista en seguridad e investigador del Colegio de la Frontera Norte, consideró que el alza en los abatidos obedecería a un mayor patrullaje en brechas y a que las autoridades tienen mayor capacidad de fuerza que los grupos criminales.


«Todo esto puede enmarcarse en el contexto del Mundial», señaló, «pudiera ser que la autoridad haya reforzado vigilancia y control por el tema del Mundial.
«No podría decir si hay una orden de abatir en lugar de detener».
Para Martín Santos Torres, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, el uso de fuerza es una opción para contener la actividad de grupos criminales.
«Antes cuestionábamos la política de ‘abrazos no balazos’ porque no era reactiva», expresó, «pero en este caso se puede controlar al crimen organizado… Mientras sea una reacción contra grupos que puedan ejercer violencia, pues adelante».
A diferencia de lo que se hacía antes, la Fiscalía estatal y la Administración del Gobernador Samuel García no incluyen a los abatidos en el conteo de homicidios dolosos, al argumentar que los policías no actúan con dolo al disparar.
Las autoridades omiten sistemáticamente identificar a las personas que son abatidas en enfrentamientos.
Fuente.-ELNORTE/

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