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lunes, 20 de abril de 2026

SE «MOVIA como PEZ en el PANTANO»: LA «INTELIGENCIA NACIONAL en MANOS de MILITAR SERVIA con PENILLA al ZETA-ABOGADO que SERVIA a AMERICO»…y cuando eso pasa terminan por no servir.


Estados Unidos no habría soltado un simple nombre para decorar una lista negra: habría abierto una puerta a una red donde se mezclan abogados, operadores políticos, gobiernos estatales, inteligencia y presuntos negocios con olor a huachicol. Según María Idalia Gómez con Aristegui Noticias, las sanciones de la OFAC contra personas vinculadas al Cártel del Noreste no sólo castigan finanzas, también mandan un mensaje directo al gobierno mexicano y exhiben que el expediente de Juan Pablo Penilla Rodríguez sigue creciendo en suelo estadounidense.

La periodista sostiene que Penilla no aparece como un abogado cualquiera que “asesora” y ya. Según lo que revisó en documentos estadounidenses, representa a la viuda de Sergio Carmona, personaje señalado por sus vínculos con Tamaulipas y por una influencia política que habría llegado hasta decisiones administrativas y campañas electorales. Dicho sin maquillaje: no es un caso de litigio, es una maraña donde el dinero, el poder y la protección politica se abrazan demasiado fuerte.

Audomaro en la mira

El golpe más ruidoso de la entrevista fue la referencia al general en retiro Audomaro Martínez, exdirector del CNI en el sexenio de López Obrador. Gómez afirmó que documentos estadounidenses vinculan tanto a Audomaro como a sus hijos con Penilla, y que esa relación estaría asociada con negocios y operaciones ligadas al huachicoleo en Tamaulipas.

Lo que remata la bomba es la acusación más delicada: que Penilla habría recibido protección e información de inteligencia para favorecer su posición como abogado y operador. 

En palabras de la propia periodista, a Audomaro y a sus hijos los vinculan como personas que “le ofreció y otorgó protección e información de inteligencia”. Si eso se sostiene en documentos, el asunto ya no es chisme de pasillo: es una acusación de altísimo calibre contra la arquitectura de seguridad del sexenio pasado que tuvo un general con todas las estrellas embarradas de chapopote.

El caso Penilla no está solo

Gómez advirtió que esto no debe leerse como un escándalo aislado, sino como una ventana a una red más amplia que toca gobiernos estatales, actores políticos y estructuras de poder en varias entidades. Mencionó que las primeras acusaciones directas alcanzan a un gobierno estatal, en este caso Tamaulipas, pero también a nexos con Nuevo León, Zacatecas, Coahuila, Veracruz y hasta círculos de la Ciudad de México.

Es decir: el expediente no trae un solo nombre para quemar en la hoguera mediática, sino una constelación de relaciones que cruza regiones, cargos y favores. Y cuando un caso empieza a tocar tantas plazas, normalmente no estamos viendo una anécdota, sino una operación con demasiadas manos en la masa.

La pista de Casa Madero

Otro punto que llamó la atención fue el episodio de Casa Madero. Según Gómez, la empresa habría enfrentado problemas por falta de agua y luego presuntas extorsiones criminales, y en ese contexto Penilla se habría ofrecido para intervenir y resolver la situación.

Ese detalle importa porque muestra el tipo de espacios donde un abogado así puede entrar a ganar relevancia: donde hay conflicto, presión, necesidad de mediación y una frontera muy borrosa entre gestión legal, influencias y protección. En ese terreno, los “favores” suelen convertirse en moneda de cambio, y las redes de poder se hacen invisibles justo porque parecen solución.

Lo que realmente exhibe

La lectura de Gómez es que Estados Unidos apenas está soltando las primeras piezas de un rompecabezas más grande, y que el verdadero alcance del caso todavía no se ha mostrado completo. Lo que ya está a la vista, sin embargo, es suficiente para incomodar a más de uno: un abogado presuntamente conectado con estructuras criminales, con figuras del antiguo aparato de inteligencia y con operadores políticos en varios estados.

En resumen, el caso Penilla no se parece a una historia de abogado exitoso, sino a una radiografía del método mexicano de siempre: poder público, intermediarios “respetables”, dinero sucio y un Estado que, cuando menos, parece haber visto demasiado y preguntado demasiado poco.

Con informacion: ARISTEGUI NOTICIAS/

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