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jueves, 30 de abril de 2026

«TAMBIEN en la HIDALGO»: «CDG ASESINA en PLENA AVENIDA PRESUNTO SUPERVISOR de PEMEX a 600 METROS donde EJECUTARON DELEGADO de FGR en REYNOSA»…ademas matan estudiante que estaba en el lugar correcto bajo el gobierno incorrecto de Américo Villarreal.


En Reynosa,en Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal,donde 9 de cada 10 personas sobreviven con miedo, de acuerdo con el INEGI , el rojo del semáforo sirve para todo menos para frenar ejecuciones.

A las 7:40 de la mañana, en pleno bulevar Hidalgo —esa arteria donde conviven oficinas, escuelas y la ficción del “orden”— un comando del Cartel del Golfo en «troca negra sin placas frente a toda la videovigilancia oficial e incluso particular» decidió que era buen momento para matar a un presunto empleado de Pemex y un estudiante que estaba en el lugar correcto pero con el gobierno equivocado, el de Américo Villarreal. 

El objetivo: el conductor de una camioneta gris sin placas, detenido como cualquier mortal esperando la luz verde. El resultado: rafagueado, agonizando, bajando del vehículo para morir unos metros más adelante, frente al Monumento al Trabajador Petrolero. 

Ironías de la ciudad: el monumento al trabajo presenciando la eficiencia de la muerte que acabo con la vida de un presunto supervisor de pozos de Pemex.

Daño colateral: un estudiante universitario, que iba a su escuela con sus padres, recibió el impacto de una guerra que no era suya. Lo llevaron al hospital. No llegó vivo. Reynosa suma otro expediente que probablemente dormirá en el archivo muerto, bajo la categoría de “investigación en curso”.

La escena se repite con una precisión que ya no sorprende: caos vial, cuerpos cubiertos con una sábana, Guardia Estatal acordonando para administrar la narrativa, y la eterna espera del Ministerio Público que llega tarde a recoger lo que la impunidad deja.

Pero lo verdaderamente obsceno no es la balacera. Es la normalidad.

Porque no es la primera vez que esa misma avenida sirve de escenario para un mensaje armado. Ahí mismo, en el bulevar Hidalgo, fue ejecutado el delegado de la FGR en Reynosa. Un funcionario federal, encargado —en teoría— de perseguir delitos federales y combatir estructuras criminales. Lo mataron en su territorio, en su avenida, bajo su jurisdicción simbólica. Y no pasó nada.

Nada que implique consecuencias reales, al menos.

Hoy, el eco de ese asesinato institucional resuena en cada ráfaga. Porque mientras la FGR presume investigaciones internas que apuntan a funcionarios que “sirven” al trafico de huachicol del Cártel del Golfo —sí, esos que siguieron operando incluso después de que ese mismo grupo asesinara a su jefe—, la calle confirma lo que los expedientes podrían estar vinculados, pero ademas sugieren: cuando la autoridad cohabita con el crimen, deja de ser autoridad y se convierte en parte del problema.

Y en medio, Reynosa, llena de policias y soldados,incluido el «bandon de los Harfuch», funcionando como laboratorio de impunidad donde la violencia no distingue horarios ni perfiles: lo mismo cae un delegado federal que un estudiante camino a clases.

En esta avenida, la ley no circula. Solo transita la certeza de que cualquiera puede ser el siguiente. Y mientras las instituciones sigan jugando a investigar(se) sin tocar las redes reales de complicidad, cada semáforo en rojo seguirá siendo una invitación abierta a la ejecución.

Todo mientras la legisladora de Morena, encargada en el congreso de los Derechos Hmanos sigue emparentada con los humanos poco derechos,pero aun asi se queja de la seguridad, aunque para eso ya esta el pueblo.

Con informacion: ELNORTE/REDES/

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