Dámaso López Serrano, alias El Mini Lic, hijo del célebre Licenciado (el que alguna vez le llevaba los portafolios al mismísimo Chapo), vuelve a los titulares por reincidente y por confiado. En Estados Unidos ya le habían dado chance de rehacerse: lo premiaron con libertad anticipada por “buena conducta” después de apenas dos años tras las rejas.
Pero uno no deja de ser Mini Lic por decreto, y ahora lo pescaron otra vez traficando fentanilo —mientras estaba bajo supervisión. Resultado: cinco años de vacaciones con gastos pagados en una prisión federal de Virginia.
Mini Lic, protegido-que-vuelve-a-ser-narco.
La historia de Dámaso López ha pasado por diversos giros narrativos en la última década. El narcotraficante se entregó voluntariamente a las autoridades de Estados Unidos en la ciudad fronteriza de Calexico, California, a mediados de 2017, en un momento en el que otro de los históricos líderes del grupo criminal, Ismael El Mayo Zambada, le venía pisando los talones y es probable que estuviera amenazado de muerte, según comentaron entonces las fuentes policiales. Entonces fue sentenciado a seis años por tráfico de cocaína, metanfetamina y heroína, aunque fue liberado a los dos años por “buena conducta”.
El apodo del Mini Lic volvió a las cabeceras unos años después, en diciembre de 2024, cuando las autoridades estadounidenses lo arrestaron en su territorio. Tras la detención, el entonces fiscal general mexicano, Alejandro Gertz Manero (2019-2025), anunció que buscaría la extradición del criminal al país. Gertz aseguraba entonces que la llegada del Mini Lic suponía “un tema fundamental” para el Gobierno y lo señalaba directamente como el autor intelectual del asesinato del periodista sinaloense Javier Valdez en 2017.
Dámaso López era entonces testigo protegido por Estados Unidos, por lo que no llegó a salir del país. El último arresto, asociado al tráfico de drogas, abría una puerta para la extradición, según explicaba el entonces fiscal general: “Con esta situación, en la que ellos mismos reconocen que este individuo está delinquiendo, son razones más que suficientes para que sí nos apoyen”.
La última detención del Mini Lic en Estados Unidos ocurría solo unos meses después de que Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo, entregara a las autoridades estadounidenses al Mayo Zambada, en un movimiento que también supuso su rendición ante Washington. Lo ocurrido desató una crisis interna en el Cartel de Sinaloa. La guerra entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos han llevado al terror desde entonces al territorio sinaloense, en especial a su capital, Culiacán, convertida en escenario de la violencia.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/RODRIGO SORIANO/

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