Por alguna razón, las desapariciones en México ocurren justo donde hay más autoridades por metro cuadrado. Esta vez, el misterio envuelve a Leonardo Ariel Escobar Barrios, un catedrático colombiano de 42 años que llegó al Aeropuerto Internacional de Monterrey el 2 de enero… y literalmente se lo tragó la burocracia con uniforme.
Según el fiscal estatal, Javier Flores, la Guardia Nacional —esa fuerza todopoderosa que debería “protegernos”— lo detuvo “por faltas administrativas” y lo entregó a la policía de Apodaca, que después, muy generosamente, lo liberó. Hasta aquí, la historia parece una simple confusión de aeropuerto. Pero lo sospechoso empieza cuando el académico reaparece —con otra ropa— en el mismo aeropuerto… y luego desaparece sin dejar huella.
Las autoridades hablan de diligencias, revisión de cámaras y solicitudes de información, pero al parecer las grabaciones se nublan misteriosamente en cuanto aparece un uniforme de por medio. Nadie sabe qué “falta administrativa” cometió exactamente el profesor. Nadie explica por qué terminó bajo custodia ni qué “criterio” usaron para soltarlo sin registro público visible. Nadie dice qué pasó entre su liberación y su segunda llegada al aeropuerto. Pero eso sí: todos prometen investigar.
Mientras tanto, su maleta sigue ahí, convertida en testigo mudo de un sistema que pierde personas pero no pierde el control del discurso. En Monterrey, parece que puedes aterrizar, ser arrestado, liberado y evaporarte… todo en el mismo perímetro de seguridad. Y si tienes suerte, hasta te mencionan en la conferencia de prensa del Fiscal.
Con informacion: ELNORTE/

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