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sábado, 10 de enero de 2026

«NO DEJAN DORMIR a NORROÑA»: «SORPRENDEN SENADOR de MORENA de CONCIENCIA LIMPIA porque NO la USA DUERMIENDO INCONSCIENTE como BEBE en SALA PREMIER del CAPITALISMO AEREO»…en el IMSS,derechohabientes duermen en el suelo.


Dicen que el pueblo no duerme porque la patria duele. Pero quien de verdad perdió el sueño fue Gerardo Fernández Noroña, senador de la autoproclamada cuarta transformación espiritual del universo conocido, a quien los dioses del confort le negaron la gracia de roncar en la sala premier, tras un viaje de redención a Roma… donde, según reportes italianos, confundió el derecho romano con su propio fuero.

El legislador humanista —humanista de clóset con minibar— regresó a México el 6 de enero, Día de Reyes, en un asiento premier de Aeroméxico: 90 mil pesos bien invertidos en WiFi, comida caliente y el derecho constitucional a reclinar el asiento hasta la horizontal absoluta. Entre sueño y sueño, el revolucionario de moños y copas mostró al pueblo cómo se predica la austeridad: desde el confort acolchonado del capitalismo aéreo.

Mientras tanto, las bases del partido del “no mentir, no robar, no traicionar” siguen buscando en qué parte del manual se incluye “no volar en clase turista si el jet burgués se retrasa”. Noroña, en cambio, parece convencido de que la humildad también se actualiza en su sistema operativo.

La foto, difundida por Radio Fórmula, revela la revolución en estado REM: el senador dormido plácidamente, soñando quizá con otra Italia donde poner a prueba sus dotes de caballero renacentista… o con el próximo viático que lo lleve a evangelizar la igualdad por Europa.

En fin, el promotor del nuevo humanismo mexicano no necesita predicar con el ejemplo: ya encontró cómo hacerlo desde el asiento reclinable de la izquierda premium.

El de conciencia limpia, porque no la usa

Al final del vuelo, entre mantita tibia y jugo de tomate, el senador se arrulla con la paz de quien no carga remordimientos ni equipaje emocional. Duerme como un bebé… porque, como los bebés, no tiene conciencia. Su conciencia está impoluta, sí, pero sólo porque jamás la ha usado. Y así, en esa pureza de estrenar neurona cívica, Fernández Noroña inspira a los suyos: demuestra que la verdadera austeridad no está en el asiento, sino en el pensamiento.

Con informacion: ELNORTE/

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