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jueves, 1 de enero de 2026

LOS «COBRONES de PISO bajo el SEGUNDO PISO»: «LAMENTA CARDENAL la LEY PARALELA del IMPUESTO REAL que MANTIENE de PIE al NARCOESTADO INVISIBLE»…y el crecimiento del poder narco.


El Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, lamentó, durante la Misa de Año Nuevo, la proliferación de cobro de piso del crimen organizado a negocios.

En ese tenor, fustigó la violencia presente en el País, con el dominio del crimen organizado.

«Que cese la violencia y se establezca la paz. Que cese la violencia en nuestros pueblos y ciudades; que cese la violencia en nuestro México y se restablezca la paz, la dignidad, el derecho a la vida.

«El derecho a la movilidad tranquila, el derecho a vivir en paz. La vida es pesada, de por sí, pero es mucho más pesada bajo la amenaza y el temor a la violencia que se manifiesta de muchas maneras: tienes que pagar el piso, tienes que pagar un impuesto; no puedes poner un negocio, luego te caen cobrándote, a amenazarte, si no cumples con las condiciones», expresó el Cardenal en la misa organizada por laAsociación de Empresarios Guadalupanos.

El prelado católico condenó el asesinato violento del empresario Alberto Prieto Valencia, el 29 de diciembre en la Colonia Residencial Victoria de Zapopan.

«Es un hecho muy grave, muy lamentable, no solo por la forma en que se da: con toda arbitrariedad, en plena ciudad, en plena calle, en plena luz del día (…) Eso indica la gravedad, el crecimiento del crimen organizado y el posicionamiento que tiene».

En tono irreverente

Mientras e gobierno se aplaude solo y brinda con discursos los datos maquillados,allá afuera, en la casa de todos, se sigue respirando el miedo. En el México que se presume en las mañaneras como un edén de pacificación, los negocios pagan “cuotas de supervivencia” al crimen organizado, los empresarios se confiesan con miedo y los ciudadanos hacen cuentas para saber si el día alcanza… o si los alcanza la muerte.

Desde el púlpito, el Cardenal Francisco Robles Ortega soltó una plegaria que en realidad sonó más a diagnóstico que a sermón: el cobro de piso ya es ley paralela, el impuesto real que mantiene en pie al narcoestado invisible. Mientras el prelado pedía paz en nombre de la Divina Providencia, abajo, en la vida real, miles de comerciantes oran cada día para que sus hijos regresen vivos y sus negocios no terminen incendiados.

El contraste es obsceno. Mientras el gobierno festeja cifras alegres de reducción en delitos —esas que nadie ve reflejadas en su calle—, el país se sigue llenando de altares improvisados y de locales cerrados “por razones de fuerza mayor”. Lo dijo el Cardenal: “Muchos cierran”. No es metáfora, es literal. Los cierran el miedo, las amenazas, el hartazgo.

Y en medio de la contradicción, la autoridad sigue repitiendo como mantra que todo va “mejor que nunca”. Una paz estadística que se reporta desde escritorios blindados, sin olor a pólvora ni a sudor. Allá arriba, los boletines oficiales hablan de confianza; acá abajo, los rezos se mezclan con las alarmas y los cobros de piso. México ya no reza por milagros: reza por sobrevivir otro año más.

Con informacion: ELNORTE/

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