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sábado, 10 de enero de 2026

LA «HEREJIA de la VOCERA MORENA»: «REGAÑO HIPOCRITA de SHEINBAUM EXHIBE a SINCERA que se ATREVIO a DEFENDER al NARCO en VOZ ALTA porque GENERA EMPLEOS»…como si el problema fuera la frase y no la realidad que retrata.


La vocera dijo en voz alta lo que todos sus jefes prefieren susurrar en corto: que el narco es, de facto, uno de los principales empleadores del país, y la presidenta corrió a regañarla como si el problema fuera la frase y no la realidad que retrata.

Adriana Marín no descubrió el hilo negro, solo lo dijo sin maquillaje: que el narco genera entre 160,000 y 185,000 empleos al año, trabajos que ni el Estado ni la iniciativa privada se han dignado a poner sobre la mesa.

En vez de discutir por qué un chavo tiene más probabilidades de acabar en una célula criminal que en una nómina formal, el sistema entero se lanzó sobre la mensajera como si el pecado fuera pronunciar la palabra “empleo” junto a “crimen organizado”.

La reacción presidencial

Claudia Sheinbaum indignada salió a escena con el clásico “muy desafortunadas las declaraciones de esta joven”, como si el problema fuera de modales y no de modelo económico.

Negó el dato, reivindicó al Centro Nacional de Inteligencia y remató con la narrativa higiénica: el narco no es opción de vida sino de muerte o cárcel, como si con eso se borrara que, mientras tanto, sigue siendo oferta laboral donde el Estado solo ofrece discursos.

Morena y el apagafuegos

El partido de la esperanza,profusa y recurrentemente ligado al narco que dice combatir, en automático, activó el modo control de daños: el narco “se combate con la ley, la inteligencia y la política social”, comunicado de manual incluido, como si una X en redes fuera política pública.

En el mismo aliento defendieron a su vocera por las “agresiones” en su contra, intentando cuadrar el círculo: regaño público para la tele, abrazo partidista para la base, y cero respuesta concreta a la admisión de que el crimen organizado llena el vacío que dejaron ellos.

La oposición al festín

El PAN aprovechó para lanzar el clásico “narcogobierno”, feliz de tener frase para titular sin revisar que el mismo mercado ilegal floreció bajo sus propios sexenios blindados de uniforme y cinismo.

Mientras tanto, Morena desempolvó el muñeco del “PRIAN” y acusó que antes “abrieron las puertas del Estado al crimen”, como si la puerta hoy estuviera cerrada y no transformada en agencia de colocación informal con halo de negación oficial.

El elefante con nómina

El episodio deja una escena brutal: una vocera reconoce que el narco cumple mejor que el Estado en algo tan básico como dar chamba, y la respuesta institucional es desmentir la cifra, regañar el tono y regresar al mantra de siempre, porque el gobierno sin distinción de partidos o primeros y segundos pisos, nos creee idiotas (por favor, no les demos la razon)

En resumen, México tiene un patrón incómodo y omnipresente, pero el escándalo nacional es que alguien se atrevió a llamarlo “empleador” en público, rompiendo el pacto tácito de silencio que protege más al relato oficial que a la gente que se juega la vida por un sueldo.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELIA CASTILLO JIMENEZ

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