La libertad de expresión se ejerce en la entidad sin presiones ni hostigamientos desde el poder, señaló ayer el coordinador de Comunicación Social del Gobierno de Tamaulipas, Francisco Cuéllar Cardona en el marco de la conmemoración del Día del Periodista.
“En Tamaulipas hoy la libertad de expresión se ejerce sin hostigamientos, sin presiones, sin cercos desde el poder. Aquí el periodista pregunta, publica y critica sin miedo”…Paco Cuéllar.
Sin embargo, mas alla de la retorica sesgada,en Tamaulipas no hay periodistas que pregunten y critiquen sin miedo; hay nóminas que aplauden sin pudor mientras se hacen los ofendidos si alguien les recuerda cuánto cuesta su “valentía” oficial.
La proclama con la boca llena
Cuando Paco Cuéllar ,el «amo del cochupo,el embute y el chayote» de tiempos humanistas presume que en Tamaulipas “el periodista pregunta, publica y critica sin miedo”, omite el pequeño detalle de los 559.8 millones en publicidad oficial reventando un presupuesto autorizado de 30.7 millones, un exceso de 1,723% que huele más a blindaje político que a transparencia institucional.
El discurso de “sin hostigamientos, sin presiones, sin cercos desde el poder” suena entrañable, pero choca de frente con un esquema donde el gobierno compra silencio y aplausos a billetazos, mientras se habla de libertad de expresión con la boca llena de convenios.
El amo del cochupo,embute y chayote
El mismo aparato que Cuéllar viste de “humanismo y apertura a la crítica” es exhibido como uno de los que más derrocha en publicidad oficial para domesticar a la prensa, colocando a Tamaulipas en la liga dorada del cochupo disfrazado de “comunicación social”.
No es periodismo, es contabilidad: a más elogio al gobernador Américo Villarreal, más engorda la partida que mantiene a raya a los medios incómodos, mientras al funcionario se le presenta como paladín de las libertades que su propio gobierno estrangula con el presupuesto.
Del tundeteclas al pagador de los pegadores
El viejo tundeteclas que cobraba por callar en tiempos del priista Egidio Torre Cantu,antes de salir huyendo de TamaulipaZ, ahora administra el chayote con prosodia institucional, vendiendo como “respeto” lo que en los hechos es coacción a través de convenios y contratos amañados.
La narrativa del “no hay líneas editoriales dictadas desde el poder” naufraga cuando una organización como ARTICULO 19 documenta cómo el gasto en comunicación social se usa para seleccionar quién critica y quién traga callado, confirmando que la línea sí existe, solo que viene en formato de cheque.
Libertad a la carta
Mientras se repite que “sin periodistas no hay sociedad libre”, el modelo real es otro: sin periodistas de prepago no hay narrativa oficial, y sin narrativa oficial se les caen los castillos de cartón levantados con spots, desplegados y entrevistas a modo.
En un estado con historial de sangre y miedo donde amplios sectores de la prensa cobran en la nomina del narco y si nos e someten hay plomo en vez de plata,tambien llega con depósitos bancarios con Americo y el mensaje es claro: quien se suma al coro goza de “clima de libertades”, y quien no se vende, sigue viviendo en el Tamaulipas donde preguntar todavía tiene costo.
Humanismo de caja chica
El llamado “humanismo” de la administración se resume en convertir la publicidad oficial en un sistema de premios y castigos, financiando una campaña permanente con dinero público mientras se presume institucionalidad democrática.
En esa lógica, el funcionario que habla de “rendición de cuentas” no rinde ninguna por un desfalco multiplicado por diecisiete, pero sí exige reverencia editorial, como si el verdadero requisito para ejercer el periodismo fuera aprender a no atragantarse con los billetes que le ofrecen por opinar bonito.
Con informacion: HoyTamaulipas/





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