Gabriela Prietto Avalos,una funcionaria embarrada en un viejo escándalo federal tras ser echada de la DELEGACION d ella PGR en Morelos en 2012 y volver a caer de pie en Tamaulipas ,como complice del «doctor en mañas» Irving Barrios Mojica,recien relevado del cargo, otra vez fue removida, ahora del cargo de Directora General de Atención Temprana y Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias de la FGJ-TAMAULIPAS.
La “empaletada” que siempre cae parada
Tras el episodio del “Kilómetro 50‑500”, donde su nombre apareció ligado al ataque contra diplomáticos estadounidenses, la entonces funcionaria de la PGR salió por la puerta trasera, pero no del todo deshonrada: el sistema la recicló como si nada.
A pesar de ese pasado tóxico, años después reapareció con cargo flamante en Tamaulipas, como Directora General de Atención Temprana y Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, un puesto pensado para despresurizar conflictos, no para fabricarlos.
Del escándalo federal al chequecito estatal
El mensaje que dejó su aterrizaje en la Fiscalía tamaulipeca fue cristalino: el crimen sí paga y, si traes buen padrino, siempre hay otra nómina esperándote en algún estado necesitado de “cuadros”.
En vez de ser un ejemplo de depuración, su contratación se convirtió en un recordatorio de cómo la puerta giratoria de la impunidad conecta la capital con los estados, sin filtros éticos, ni memoria institucional.
Cuando hasta la burocracia se harta
El personal interno, que la padeció como jefa, celebró su salida con comunicados feroces: la describen como acosadora, prepotente, grosera y responsable del fracaso de programas estrella, una bomba de tiempo operando con gafete oficial.

Mientras el directorio oficial todavía la presume con nombre completo, extensión y correo institucional, las redes ya la dan por muerta políticamente, colgando en público lo que en los pasillos se susurró durante su permanencia.

La moraleja en clave tamaulipeca
Si una funcionaria con ese historial consigue reciclarse en área estratégica de justicia, el mensaje a la tropa es demoledor: portarse bien es opcional, lo importante es saber a quién llamar cuando truena el escándalo.
Por eso la “echada a la calle” de hoy no es sólo un chisme de oficina; es la prueba viviente de que, en el sistema, el crimen sí paga… pero las redes, cuando se indignan en serio, a veces cobran con intereses atrasados.
Con informacion: FGJTAM/ @Redes/

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