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domingo, 5 de abril de 2026

LE «SOBRAN SOBRENOMBRES»: «DIARIO ESPAÑOL NARRA la LLEGADA de HIJASTRO del MENCHO de 5 MILLONES de DOLARES a dirigir la MAQUINARIA CRIMINAL»…y exhibe entresijos de parentela narca.


Si el narco mexicano fuera una saga de herencias podridas, Juan Carlos Valencia González sería el heredero que llega tarde pero con el apellido bien cargado. El diario español,El País lo coloca en el centro del relevo del CJNG: hijo de una dinastía michoacana que convirtió parentescos, migración y negocios ilegales en una maquinaria criminal, hijastro de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y señalado por México y Estados Unidos como el hombre que podría tomar la batuta del cartel más violento y expansivo del país.

A Valencia González le sobran sobrenombres y le falta inocencia: El Pelón, el 03, el R3, JP. También le sobra protección institucional en forma de dinero, blindaje, arsenales y disciplina paramilitar. Washington ofrece cinco millones de dólares por información que permita capturarlo, mientras el gobierno mexicano lo identifica como el jefe de un grupo armado de élite del CJNG, el mismo que él habría mandado desde la sombra hasta que la caída de El Mencho abrió la puerta para que dejara de ser operador y empezara a parecer sucesor.

La dinastía Valencia

La historia no empieza con Juan Carlos, sino con una familia que entendió muy pronto que el crimen también se hereda. Los González Valencia, originarios de Aguililla, Michoacán, eran 18 hermanos, y varios migraron a Estados Unidos desde finales de los años setenta para entrar al negocio de la droga con la misma naturalidad con la que otros heredan una tienda o una parcela. De ese linaje sale Rosalinda González Valencia, madre de Juan Carlos, y también Armando Valencia Cornelio, su padre biológico, dos piezas de una estirpe que los documentos estadounidenses describen como un entramado familiar capaz de fabricar apellidos repetidos, confusiones judiciales y redes de tráfico transfronterizo.

Juan Carlos nació el 12 de septiembre de 1984 en Santa Ana, California, y por eso es ciudadano estadounidense y mexicano. Su padre, Armando Valencia Cornelio, venía de Uruapan, pero con raíces en Aguililla, y desde los años ochenta se instaló en Redwood City, California, desde donde construyó parte del viejo andamiaje del Cártel del Milenio junto con otros parientes. El reportaje subraya que la familia convirtió el apellido Valencia en una especie de marca de fábrica: casas, ranchos, empacadoras, barcos y una red de conexiones que cruzaba México, Estados Unidos y Colombia.

El ascenso del Grupo Élite

La pieza más importante del retrato es el Grupo Élite, el brazo armado que el Gobierno mexicano ya identificaba en 2020 como comandado por Juan Carlos Valencia González. No se trata de una célula cualquiera: nació en 2019, operó en Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Guanajuato, y fue presentada por los propios reportes militares como una fuerza con blindaje, movilidad, poder de fuego y entrenamiento casi castrense. Traducido al lenguaje llano: un ejército privado con branding criminal, chaleco táctico y propaganda de catálogo narco.

El País recupera incluso un video grabado el 17 de julio de 2020, día del cumpleaños de El Mencho, donde decenas de hombres armados celebran al patrón con gritos de lealtad y una caravana de 22 vehículos blindados, torretas, Barrets y lanzagranadas. La estética no es accidental: el mensaje es que el CJNG no solo trafica; también desfila, exhibe músculo y se vende como fuerza paralela del Estado. Esa misma unidad fue ligada por autoridades mexicanas a la masacre de siete policías en Villagrán, Guanajuato, durante el arranque de la guerra contra el Cártel Santa Rosa de Lima.

El relevo imposible

El punto de quiebre llega con la caída de Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo del Ejército en Tapalpa, según la reconstrucción del diario. Ahí se abre la discusión sobre sucesión: El Menchito está descartado por su cadena perpetua en Estados Unidos; otros nombres circulan, como El Jardinero, El Sapo o El Tío Lako, pero el que vuelve una y otra vez es Valencia González. No porque sea un tecnócrata del narco, sino porque su legitimidad es familiar, operativa y simbólica: sangre, obediencia y capacidad de fuego.

El texto insiste en que el CJNG siempre fue una empresa de clan. Primero estuvo el viejo Cártel del Milenio, después la alianza con Los Cuinis y más tarde el ascenso de El Mencho y de la estructura que terminó por convertirse en CJNG. La conclusión del reportaje es casi brutal en su simpleza: desde el origen, esto ha sido un asunto de familia.

El poder que dejó el Mencho

La columna también recuerda que el poder de El Mencho no salió de la nada: se montó sobre viejas rutas de cocaína, sobre la alianza con Colombia y sobre la recomposición de múltiples bandas y apellidos que fueron mutando de cartel, de socio o de brazo armado según soplara la guerra. Armando Valencia Cornelio, el padre de Juan Carlos, ya había hecho negocios con toneladas de cocaína, barcos atuneros, corredores hacia Juárez y cruces por Texas, hasta ser detenido en 2003, cuando el gobierno mexicano lo ubicaba como uno de los grandes introductores de droga a Estados Unidos.

Ese pasado importa porque explica el presente: Juan Carlos no es un improvisado ni un producto de última hora, sino el resultado de una genealogía que pasó de la migración al contrabando, del contrabando a la estructura criminal y de la estructura criminal a una herencia de mando. Por eso el reportaje no lo presenta solo como un “nuevo líder”, sino como el rostro de una continuidad generacional donde el apellido pesa tanto como el fusil.

Lo que deja claro el reportaje

El País no vende una consagración; vende una alerta. El CJNG sigue siendo una maquinaria viva, violenta y expansiva, y la posible llegada de Valencia González al frente no representa una ruptura, sino la actualización de una empresa criminal que aprendió a sobrevivir cambiando de rostro sin abandonar sus métodos. Si algo deja claro la nota es que el relevo no llega con discursos ni con institucionalidad: llega con blindaje, ametralladoras, linaje y una recompensa millonaria encima.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/BEATRIZ GUILLEN/

sábado, 4 de abril de 2026

EL «MUERTO que NO se MUERE»: «CAPO COLOMBIANO lo HAN PRESENTADO como ABATIDO y el SIGUE ANDA MUY QUITADO de la PENA»…él sigue mandando en territorios donde la institucionalidad entra si trae permiso.


Colombia lleva años persiguiendo a Iván Mordisco como si fuera un fantasma con fusil, pero el tipo insiste en arruinarle el libreto al Estado: lo han dado por muerto, lo han presentado como abatido, lo han catalogado como jefe máximo y él, muy quitado de la pena, sigue apareciendo donde más duele. InSight Crime lo retrata como el criminal más buscado del país, pero en la práctica parece más bien el jefe que obliga al gobierno a hablar de paz mientras él sigue mandando en territorios donde la institucionalidad entra, si entra, con permiso y escolta.

El “cerebro” del caos

Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera, pasó de ser un mando medio de la antigua FARC en la selva amazónica a convertirse en el rostro más incómodo de las disidencias, con coca, minería ilegal, reclutamiento forzado y control territorial como currículo criminal. Su historia es la de un hombre que aprovechó la paz de 2016 para no firmarla, crecer en la ilegalidad y transformarse en el recordatorio viviente de que desarmar una guerrilla no significa desarmar sus ambiciones.

El Estado como espectador

La parte más grotesca del asunto es que el Estado colombiano ha celebrado varias veces su supuesta muerte, como si la realidad también obedeciera conferencias de prensa. En 2022 anunciaron que lo habían matado, pero Mordisco reapareció vivo en 2023 para seguir jugando al caudillo de selva, con la diferencia de que ahora tiene más poder, más fama y más capacidad de humillar a las autoridades.

Un criminal con agenda

Lo de Mordisco no es solo violencia: es administración de un feudo. Controla rutas, cobra, castiga, recluta y decide quién entra y quién sale en zonas donde el Estado parece una leyenda urbana; en otras palabras, no gobierna un territorio, lo explota. Y mientras Bogotá intenta vender la narrativa de negociación, él deja claro que la selva sigue siendo su oficina y la guerra su principal lenguaje.

En sintesis: 

Iván Mordisco es el tipo de criminal que el Estado colombiano primero declara muerto, luego vivo, después casi pacificador y finalmente, otra vez, el más buscado. En cualquier país serio eso sería una vergüenza; en Colombia, apenas otro capítulo de la tragicomedia del control territorial armado.

Con informacion: INSIGHTCRIME/

EL «TRUCO del ESPEJO del MILAGRO LABORAL»: «MEXICO PRESUME 60 MILLONES de OCUPADOS pero 55 MILLONES SIN DERECHOS y SIN SEGURIDAD SOCIAL»…o sea, más de la mitad trabaja en la intemperie laboral, con derechos recortados


México presume 60 millones de ocupados y una desocupación de 2.5%, como si el país hubiera encontrado la fórmula secreta del pleno empleo .

Pero al levantar la alfombra aparece el dato que arruina la fiesta: 55% de esa chamba es informal, o sea, más de la mitad trabaja en la intemperie laboral, con derechos recortados y futuro prestado .

Claro: esto no es un “milagro laboral”, es un truco de espejo donde el gobierno presume ocupación mientras la letra chiquita te dice que millones trabajan sin derechos, sin seguridad social y muchas veces sin estabilidad real .

La narrativa oficial vende dos escenarios al mismo tiempo: en uno, México parece potencia de empleo; en el otro, la realidad muestra un mercado donde trabajar no garantiza vivir con dignidad.

Y aquí está la joya del autoengaño: hasta dentro del sector formal hay informalidad, con gente en gobierno y empresas trabajando sin la protección que el discurso presume .

Lo que realmente nos dice el dato

No faltan ocupados; faltan empleos decentes .
No es lo mismo tener trabajo que tener contrato, seguridad social, vacaciones, pensión y protección legal; confundir eso es maquillar la precariedad con estadística .

La nota también deja claro otro punto incómodo: los informales sí sostienen al Estado, porque pagan IVA, IEPS y en varios casos ISR, pero reciben a cambio una ciudadanía laboral de segunda clase .
O sea: aportan como formales, pero sobreviven como descartables .

La cifra de desempleo bajo suena bonita para boletín oficial o partidista, pero el país sigue funcionando con una gran masa de trabajadores en modo “hoy sí, mañana quién sabe” .

En resumen: México no tiene un problema de ocupación; tiene un problema de hipocresía estadística y precariedad institucional .

Con informacion: EMEEQUIS/

EL «GOBIERNO en su INFINITA MISERIA le dijo a la ONU que MEXICO NO PERMITE,NO TOLERA,NI ORDENA las DESAPARICIONES en MEXICO»…buscando cuidar su reputación.


En tiempos ejemplares del cambalache –sí, esos que describe perfectamente el famoso tango– la primera encomienda del nuevo canciller, Roberto Velasco, ha sido desmentir el reciente informe del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, donde simplemente se apunta una verdad incontestable: esta monstruosa práctica se ha perpetrado a tales niveles que puede considerarse ya crimen de lesa humanidad.

Este Comité de la ONU dice expresamente: “El derecho internacional no exige que los crímenes de lesa humanidad se produzcan a escala nacional o sean orquestados en las altas esferas del gobierno, lo que importa es la magnitud, el patrón de los ataques y el hecho de que se dirijan contra la población civil”.

¿Qué haría un gobierno medianamente honesto frente a un informe tan terrible, pero rigurosamente cierto, en el que se menciona el continuo hallazgo de fosas comunes clandestinas en el país, con más de 6 mil 200 cadáveres y 76 mil restos humanos por identificar?

Creo que en primer lugar debería reconocerlo y lamentarlo. Después, pedir auxilio internacional, porque está claro que el Estado mexicano se halla completamente rebasado frente a este terror y la abierta crisis forense en aumento, agravada por la indolencia, ineficiencia y complicidad de muchas fiscalías, la ausencia de personal calificado y de medios y recursos técnicos que ha provocado otra cosa igualmente vergonzosa: que sean los familiares quienes realicen la búsqueda de sus desaparecidos.

Un gobierno decente al menos pediría perdón por no estar a la altura de esta tragedia. En contraste, un gobierno básicamente indecente como el de Morena, que no tiene la menor noción de responsabilidad y rectitud, se indigna y responde al Comité de la ONU que su informe es tendencioso.

Qué raro. Cuando este Comité hacía observaciones semejantes a los gobiernos de Peña Nieto Calderón, los ahora gobernantes las juzgaban atinadas y correctas. Ahora que despachan en Palacio Nacional les resulta que lo dicho por el mismo Comité “no corresponde a la realidad del México actual” y que su resolución “es parcial y sesgada”.

Pésimos lectores (cuando lo son) y propagandistas ad nauseam de sus “logros”, responden que “los argumentos no coinciden ni con la definición de desaparición forzada del propio comité, ni los avances institucionales logrados desde 2019 y en particular desde 2025”.

En su penoso comunicado, dicen que “el Gobierno de México no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas”. Es una falacia que sólo ellos pueden dar por cierta, porque en términos estrictos ya las toleró y permitió, puesto que ya se produjeron, para horror de miles de familias. Y en cuanto a que las haya ordenado, nadie acusa a la Presidencia de la República, pero hay diversos hechos y denuncias que señalan al menos la omisión o directa complicidad de diversas autoridades y funcionarios de distintos niveles (tal y como menciona el informe del Comité de la ONU).

Cuando desaparecieron los 43 jóvenes de Ayotzinapa, los hoy gobernantes, entonces opositores, no dudaron ni un instante en señalar al Estado. Ahora ni siquiera aceptan su incapacidad para investigar los hechos, menos aún detener a los responsables o resolver la crisis forense. Lejos de eso, pretenden (con tramposas cuantificaciones) desaparecer a los desaparecidos.

En su infinita miseria, este gobierno cree que lo que está en juego es su reputación (como si esta fuera positiva, internacionalmente), por eso reacciona como lo hace ante el Comité de la ONU. Si fueran mínimamente sensibles sabrían que esto no se trata de ellos, sino de que este país deje de ser una terrorífica e inmensa fosa común.

@ArielGonzlez

Con informacion: FB: Ariel González Jiménez/ELUNIVERSAL+

EL «ELEFANTE REUMATICO y BURROCRATICO»: «REPORTE de EE.UU EXHIBE las FALLAS de las ADUANAS MORENAS MEXICANAS»…en el país donde todo se traba o se retrasa.


Washington volvió a hacer lo que mejor sabe cuando se trata de México: poner por escrito, con tono de acta administrativa y aroma de regaño diplomático, que el gobierno mexicano sigue convirtiendo la política pública en un laberinto de permisos, suspensiones, discrecionalidad y excusas. El nuevo reporte de la USTR no es precisamente una postal amistosa: es, más bien, un expediente de las fallas que Estados Unidos dice ver en aduanas, energía, telecomunicaciones, patentes, sanidad y medio ambiente.

Lo que el documento retrata es un país donde el Estado quiere mandarlo todo, pero no puede con casi nada. Según la USTR, México pone obstáculos al comercio de maíz transgénico, herbicidas y otros productos biotecnológicos; además, castiga la inversión privada con reglas movedizas, trámites eternos y una burocracia que parece diseñada por alguien que odia la eficiencia y el libre flujo de mercancías.

El santo oficio del retraso

En aduanas, la historia suena a clásico mexicano: sobran discursos de modernización, faltan agentes, puertos, coordinación y resultados. La USTR señala que un número “significativo” de agentes aduaneros fue suspendido en el último año, mientras desde 2023 permanece cerrado el proceso para aprobar nuevos agentes, como si el país pudiera comerciar con el piloto automático y un poco de fe.

La joya burocrática es la Cofepris, donde Estados Unidos reporta demoras de un año o más para autorizar productos que ya fueron aprobados por la FDA. Traducido al idioma de la realidad: si en Washington ya dijeron “sí”, en México toca sentarse a esperar a que la maquinaria regulatoria despierte, revise el expediente, lo archive, lo vuelva a revisar y, con suerte, lo deje morir en una gaveta.

Energía: el club de la puerta cerrada

En energía, el reporte no se anda con sutilezas: habla de retrasos frecuentes, rechazos sin explicación, inacción en permisos y obstáculos para que las empresas estadounidenses operen en México. Es decir, un ambiente ideal para espantar inversión y luego fingir sorpresa cuando los capitales prefieren irse a otro lado.

Y por si faltaba el toque de tragicomedia institucional, el documento también reprocha debilidad en la aplicación de leyes ambientales, controles ineficaces y corrupción generalizada. No es una crítica menor: es el tipo de frase que deja a cualquier gobierno con el maquillaje corrido y la coartada hecha polvo.

Sheinbaum y el mito del gobierno técnico

La parte más incómoda del reporte no es que Estados Unidos se queje —eso siempre pasa—, sino que el señalamiento cae justo sobre un gobierno que llegó presumiendo que ahora sí habría ciencia, orden, capacidad técnica y menos improvisación. Pero el USTR describe un aparato público con retrasos, falta de personal, burocratismo y discrecionalidad, o sea, exactamente lo contrario del cuento de eficiencia que se vendió en campaña.

A estas alturas, Claudia Sheinbaum ya no puede culpar al pasado indefinidamente. El periodo de gracia se agotó, y el problema es que el gobierno que prometía corregir las distorsiones heredadas terminó atrapado en sus propias manías: más centralización, más control político y menos capacidad real para destrabar inversiones o hacer que el Estado funcione como algo más sofisticado que una fila infinita.

El elefante sigue, pero más artrítico

La metáfora ya no es el elefante reumático: es un elefante con presión baja, burocracia terminal y una alergia profunda a la rendición de cuentas. La USTR, sin proponérselo, le hizo al gobierno mexicano un favor involuntario: lo retrató con la crudeza que en Palacio Nacional prefieren maquillar con conferencias, anuncios y juramentos de transformación.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/SALVADOR CAMARENA

LOS «ACUSARON de TERRORISMO»: «INOCENTE VUELO de DRON en SUDAFRICA LLEVÓ a la CARCEL a PERIODISTAS DEPORTIVOS de TELEVISA»…y exhibe que nuestro servicio exterior no sirve.


La diplomacia mexicana, siempre puntual para actuar cuando ya pasó el desastre, finalmente rompió el incómodo silencio sobre el caso de los dos periodistas de Televisa detenidos en Sudáfrica. Después de dos semanas de incertidumbre —y de trending topics que dejaron en ridículo a la Secretaría de Relaciones Exteriores—, la embajada mexicana apareció en escena con su clásico “todo bajo control”. 

En un comunicado lleno de tecnicismos anestésicos, anunciaron que “la autoridad judicial correspondiente autorizó su libertad condicional y han sido acompañados por su representante legal en las audiencias de seguimiento”. Traducción libre: ya salieron, pero el susto (y el expediente por terrorismo) sigue vivo.

Los protagonistas del sainete diplomático son Julio Ibáñez y Danny García, reporteros de TUDN —la división deportiva de Televisa—, quienes habían viajado a Johannesburgo para producir contenidos previos al Mundial 2026. Lo que debía ser un inocente vuelo de dron con tomas turísticas terminó convertido en una acusación por terrorismo. Sí, terrorismo. En Sudáfrica, una cámara voladora equivale a una bomba. Y en México, las autoridades tardan dos semanas en descubrir que sus connacionales están presos en otro continente.

Mientras la Cancillería afinaba comunicados con “voz institucional”, la presión mediática la encabezó David Faitelson, que desde su trinchera digital denunció que sus compañeros llevaban “20 días atrapados en un sistema judicial corrupto e ineficaz sin apoyo de México”. El reclamo surtió efecto: la SRE se apresuró a decir que los periodistas fueron liberados el pasado 25 de marzo y que recibían “asesoría constante” desde la embajada. Eso sí, prefirieron guardar silencio sobre los cargos formales… no vaya a ser que la palabra “terrorismo” manche el ambiente mundialista.

El origen del embrollo es casi tragicómico. Ibáñez y García estaban grabando un reportaje sobre el primer rival de México en la Copa 2026, y decidieron desplegar un dron para mostrar el skyline de Johannesburgo. Según la policía local, volaron en una “zona restringida”, generando pánico entre los vecinos que, alarmados, llamaron a las autoridades. En pocas horas, pasaron de turistas con cámara a sospechosos de alta peligrosidad. Todo quedó registrado en un video de 20 segundos difundido en redes: tres hombres armados irrumpen, el periodista pregunta aterrado “What’s going on?”, y la transmisión se corta. Televisa, por su parte, mantiene su mejor estrategia comunicacional: no decir absolutamente nada.

En resumen: dos periodistas mexicanos encarcelados por un vuelo de dron, una embajada que despertó tarde, un sistema judicial que los trató como terroristas y una televisora que prefiere fingir que nada pasó. Todo muy globalizado, todo muy México.

Con informacion: MICAELA VARELA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

«YA se lo DIJO al MUNDO»: «DICTAMEN de la ONU DESNUDA al SISTEMA que FABRICA DOLOR en SERIE con DESAPARICIÓN INDUSTRIALIZADA y EXHIBE NEGACIÓN del ESTADO MEXICANO»…lo van a sentar en el banquillo de acusados.


México ya no es un caso de “crisis de desaparecidos” sino de camposantos vivos a escala de Estado: la ONU metió el dedo en la llaga y, con cifras frías, desnuda un sistema que se dedica a fabricar dolor en serie mientras el gobierno insiste en que todo está bajo control.

Qué le dijo la ONU al mundo

El Comité de la ONU sobre Desapariciones Forzadas solicitó que la situación en México se discuta en la Asamblea General, un paso excepcional que solo se usa cuando hay indicios “bien fundados” de que las desapariciones son masivas y sistemáticas, es decir: crímenes de lesa humanidad. La decisión se ancla en el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, un mecanismo preventivo que suele quedar en el papel… pero que ahora se activa en un país del G20.

Los números de la barbarie

  • 130,178 personas desaparecidas desde 2006, según el más reciente balance oficial: el número se ha multiplicado en paralelo a la operación militar contra el crimen organizado, que se ha convertido en una política de desaparecer gente y luego ignorar los cuerpos.
  • Unas 3,500 personas desaparecidas por año, en promedio, a lo largo de dos décadas: un ritmo de diez desapariciones por día, como si cada madrugada arrancaran de la vida a una colonia entera.
  • Casi 98% de impunidad: de cada 100 desapariciones, menos de 2 se resuelven en términos de justicia real, lo que convierte a México en un territorio donde la desaparición es negocio protegido por el vacío de castigo.
  • Más de 1,500 fosas comunes en el país, un paisaje de cementerios subterráneos que el Estado tardaría 120 años (según cálculos de expertos) en procesar y poner nombre a cada cuerpo si se mantuviera la capacidad actual de identificación.

El rol del Estado: complicidad sin “política federal”

La ONU reconoce que no hay prueba de una política oficial federal para desaparecer gente, en el sentido estricto del Estatuto de Roma, pero abre una jaula que duele: señala que las desapariciones se cometen “con múltiples niveles de participación, complicidad y omisiones de servidores públicos”. En otras palabras, el Estado no es el único secuestrador, pero sí el que deja secuestrar, desaparecer y enterrar sin que nadie pague.

El Comité aclara algo clave: para que algo sea crimen de lesa humanidad no hace falta que el Presidente dé una orden escrita ni que pase en todos los municipios del país; basta con la magnitud, el patrón de ataque y que vaya dirigido a la población civil. Con esa regla de juego, México ya no está en el ámbito de “exceso de violencia” sino de sistema de desaparición industrializada.

Qué pide la ONU y qué significa en la práctica

El Comité exige que la Asamblea General deje de mirar para otro lado y considere cooperación técnica, apoyo financiero y asistencia especializada para México en tres frentes:

  • Operaciones de búsqueda masiva de cuerpos y desaparecidos.
  • Análisis forense de restos ya exhumados.
  • Investigaciones profundas sobre la relación entre funcionarios públicos y organizaciones criminales.fidh+1

Además pide un mecanismo serio para revelar la verdad y proteger a las familias, organizaciones y defensoras que siguen buscando a sus seres queridos en fosas, morgues y silencios. No se trata de juzgar a nadie en Ginebra, sino de obligar a México a que deje de enterrar el problema debajo de actas burocráticas y fotos de “operativos exitosos”.

La respuesta del gobierno: negación, no reforma

El gobierno mexicano, como era de esperarse, rechazó el informe llamándolo “tendencioso” y reiteró que no tolera ni ordena desapariciones. Pero mientras el canciller se queja en la ONU, el aparato de seguridad y procuración sigue siendo el mismo: mismos protocolos fallidos, mismas fosas ignoradas, mismas promesas de “estrategia integral” que se desinflan cada año.

Lo que la ONU exhibe no es solo un indicador morbidamente elegante, sino un acelerador de señal:

  • 130,000 y pico desaparecidos.
  • 98% de impunidad.
  • 120 años de trabajo forense por delante.

Y aun así el discurso oficial insiste en hablar de “errores puntuales” y “operativos complejos”. No es un caso de mala administración; es un régimen de barbarie con cifras oficiales.

Con informacion: ONU/ ELNORTE/

«MAS RESTOS de CUERPOS SIN NOMBRE»: «COLECTIVO HALLA en REYNOSA OTRA FOSA del CEMENTERIO CLANDESTINO LLAMADO TAMAULIPAS»…donde aun gobierna el CDG y su socio mayor de MORENA.


Otra vez Reynosa. Otra vez una brecha. Otra vez restos humanos, calcinados, semienterrados, apilados como si el país hubiera normalizado el expediente más macabro de todos: convertir el territorio en basurero de desaparecidos. Lo encontrado por el colectivo Amor por los Desaparecidos no es solo una fosa más; es la confirmación de que en Tamaulipas la barbarie ahora administrada por Americo Villarreal , socio del Cartel del Golfo desde el gobierno de Morena, ya dejó de ser excepción para volverse paisaje.

Y el detalle importa: no se trata de un hallazgo aislado, sino de un “cementerio clandestino” en una zona donde, según los propios reportes citados por organizaciones y recuentos ciudadanos, Tamaulipas carga desde hace años con una de las peores herencias del país en fosas clandestinas y desapariciones. 

En otras palabras: mientras el discurso oficial habla de paz, en la tierra siguen apareciendo las pruebas de una guerra no declarada, donde a decir del General Arturo Pancardo, Secretario de Seguridad,no quieren participar.

El lugar de Tamaulipas en la barbarie

Si México tuviera un mapa moral de la ignominia, Tamaulipas ocuparía una esquina central. No por exageración retórica, sino por acumulación histórica: San Fernando, Reynosa y otros puntos del estado se han convertido en nombres que ya no remiten solo a geografía, sino a administración del exterminio. 

La lógica es brutal y repetida: el crimen organiza el territorio, la desaparición borra a las víctimas y el Estado llega, casi siempre, cuando ya quedan huesos.

Lo que se ve en Reynosa encaja en esa pedagogía del espanto:cráneos, huesos descarnados, restos calcinados y la sospecha de que el sitio fue usado durante años para deshacerse de cadáveres. Eso no es solo un hallazgo forense; es una radiografía del colapso institucional, una postal de país donde la impunidad ya no es falla del sistema, sino parte de su funcionamiento.

Contexto nacional

Reynosa no está sola en esta pesadilla. En el país, las fosas clandestinas se han vuelto un patrón documentado por colectivos, medios y organizaciones de derechos humanos, con diferencias metodológicas entre registros, pero con una certeza imposible de maquillar: el fenómeno es extendido y persistente. Amnistía Internacional ha advertido que estos hallazgos muestran un problema continuo, alimentado por la impunidad y la posible aquiescencia de autoridades en algunos casos.

Por eso cada nueva fosa no debería tratarse como “nota roja” de rutina, sino como una acusación política. Porque cuando aparecen restos humanos en una brecha, lo que también se abre es una grieta en el discurso oficial: la del Estado que promete búsqueda, pero llega tarde; la del gobierno que habla de seguridad, pero administra fosas; la de un país que sigue contando desaparecidos mientras sus autoridades contabilizan excusas.

En Tamaulipas la barbarie no se mide por la cantidad de sangre, sino por la repetición. Y en Reynosa ya no sorprende que la tierra hable; lo que debería escandalizar es que México siga actuando como si no escuchara.

Con informacion: HoyTamaulipas/

LA «ARITMETICA MATONA del REGIMEN es TEOLOGICA»: «70 MUERTOS al DIA como SI la PASIÓN y MUERTE FUERAN PLAN de DESARROLLO»…un país donde cada 20 minutos alguien es ejecutado y el único culto que crece es el de la Santa Impunidad.


La “guerra en números” de Sheinbaum,publicada ayer por«TREsearch», es más bien una morgue con tablero electrónico: 38 mil 240 cadáveres en año y medio de gobierno y un “ahorro” de formol que todavía huele a masacre en curso.

Los “días santos” sin santo

En pleno viernes de “días santos”, el tablero marca 31 homicidios ayer y un promedio de 70 muertos diarios en lo que va del sexenio, como si la pasión y muerte fueran plan nacional de desarrollo.

El calendario litúrgico no compite con la agenda de plomo:mientras los feligreses cargan santos de yeso, los cárteles cargan fusiles y el Estado carga excusas estadísticas sobre supuestas caídas de 40 y 44% en homicidios que no se ven en la calle.

El ahorro de formol

Nos venden como logro humanista que “ya no son 100 muertos diarios como con AMLO, ahora son solo 70”, pero 70 asesinatos al día sigue siendo una industria de muerte, no una política de paz.

Ese “ahorro de formol” de 30 cuerpos menos por jornada no se siente en los panteones sino en las mañaneras: rinde más en PowerPoint que en vidas salvadas, sobre todo cuando marzo cierra oficialmente con más de 1,400 asesinatos y tendencia al alza.

Narcos en pausa, Estado en silencio

La gráfica parece más la bitácora de una guerra entre cárteles que un reporte de Estado: suben y bajan los picos como si fueran bolsas de valores, dependiendo de si ese día hubo tregua, ajuste o masacre masiva.

Cuando se desploma el número diario, no huele a operativo exitoso sino a “pleito en pausa”: el narco se reorganiza, la autoridad posa para la foto y las fosas clandestinas siguen cotizando al alza lejos del Excel oficial.

El sexenio del Excel piadoso

En la comparación por sexenios, el tablero presume que CSP “ya va mejor” que los antecesores, como si el consuelo fuera morir un poco más barato que en tiempos de Calderón o López Obrador.

La aritmética del régimen es teológica: si bajas de 100 a 70 homicidios diarios ya puedes hablar de milagro, aunque sigas administrando un país donde cada 20 minutos alguien es ejecutado y el único culto que crece es el de la Santa Impunidad.

Con informacion: TREsearch/