Colombia lleva años persiguiendo a Iván Mordisco como si fuera un fantasma con fusil, pero el tipo insiste en arruinarle el libreto al Estado: lo han dado por muerto, lo han presentado como abatido, lo han catalogado como jefe máximo y él, muy quitado de la pena, sigue apareciendo donde más duele. InSight Crime lo retrata como el criminal más buscado del país, pero en la práctica parece más bien el jefe que obliga al gobierno a hablar de paz mientras él sigue mandando en territorios donde la institucionalidad entra, si entra, con permiso y escolta.
El “cerebro” del caos
Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera, pasó de ser un mando medio de la antigua FARC en la selva amazónica a convertirse en el rostro más incómodo de las disidencias, con coca, minería ilegal, reclutamiento forzado y control territorial como currículo criminal. Su historia es la de un hombre que aprovechó la paz de 2016 para no firmarla, crecer en la ilegalidad y transformarse en el recordatorio viviente de que desarmar una guerrilla no significa desarmar sus ambiciones.
El Estado como espectador
La parte más grotesca del asunto es que el Estado colombiano ha celebrado varias veces su supuesta muerte, como si la realidad también obedeciera conferencias de prensa. En 2022 anunciaron que lo habían matado, pero Mordisco reapareció vivo en 2023 para seguir jugando al caudillo de selva, con la diferencia de que ahora tiene más poder, más fama y más capacidad de humillar a las autoridades.
Un criminal con agenda
Lo de Mordisco no es solo violencia: es administración de un feudo. Controla rutas, cobra, castiga, recluta y decide quién entra y quién sale en zonas donde el Estado parece una leyenda urbana; en otras palabras, no gobierna un territorio, lo explota. Y mientras Bogotá intenta vender la narrativa de negociación, él deja claro que la selva sigue siendo su oficina y la guerra su principal lenguaje.
En sintesis:
Iván Mordisco es el tipo de criminal que el Estado colombiano primero declara muerto, luego vivo, después casi pacificador y finalmente, otra vez, el más buscado. En cualquier país serio eso sería una vergüenza; en Colombia, apenas otro capítulo de la tragicomedia del control territorial armado.
Con informacion: INSIGHTCRIME/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: