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viernes, 13 de noviembre de 2020

ROSA ICELA la "FIEL ESCUDERA de AMLO que YA es SECRETARIA ENCARGADA de la SEGURIDAD FEDERAL"...cuando hay "Amista" la experticia sale sobrando.


Transcurrían días intensos y desconcertantes bajo un clima de tensión y sobresaltos que recorría las redacciones periodísticas del país. No era para menos. En el primer día del año de 1994, a la par de la entrada en vigor del entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte, de las entrañas de la Selva Lacandona mexicana amanecieron con la declaración de guerra contra el Estado, que acompasaba el levantamiento zapatista en Chiapas. Ocho días después, el reporte de una explosión en el centro comercial de Plaza Universidad, al sur del entonces llamado Distrito Federal alertó a Rosa Icela Rodríguez Velázquez, la joven reportera de La Jornada que ese 8 de enero estaba de guardia. 

“Fue un sábado cuando supimos de esa explosión que nos puso tensos a todos. Ella estaba de guardia y se fue en friega a cubrir el hecho”, recuerda uno de los excolegas de la entonces periodista que había comenzado su carrera a finales de los ochenta. De regreso a la redacción, ya se encontraba ahí don Carlos Payán, director del periódico en ese entonces.

“Ella no lo conocía. Le dio algunos datos y pensó que sería un testimonio directo, pero cuando le pregunta su nombre, (Rodríguez Velázquez) se quedó sorprendida. ‘El jefe me estaba dando los detalles para mi nota’, soltó con asombró a sus compañeros la reportera que ese día escribió sobre el coche-bomba que estalló en el sótano de la plaza comercial. Aquel reporte forma parte de la compilación de notas que el diario publicó sobre los hechos en torno al surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). 

Rosa Icela no lo sabía entonces, pero ese sería su primer acercamiento a un tema de seguridad nacional. El grupo guerrillero Ejército Popular Revolucionario (PROCUP) había colocado el explosivo, el primero de su tipo en México.

Con el tiempo, su especialidad reporteril se perfiló hacia los temas de política pública, los fenómenos sociales y, en especial, los más complicados. Reportear las tramas y contextos de los conflictos capitalinos le permitió conocer cómo funcionaban muchos de los lazos de interés, las conexiones y recovecos de la ciudad. “Siempre cubría más allá”, coinciden sus excompañeros de pluma. 

Entonces Rosa Icela era una mezcla de inocencia y dureza, probablemente heredadas de su madre, una dedicada y comprometida maestra rural. Era de esas reporteras de trabajo intenso, honesto y por momentos parecía impasible, siempre analítica y preguntándolo todo. Fue justo lo que llamó la atención de Samuel del Villar, ese abogado de izquierda que sabía de economía, historia y, por supuesto, de política. Se convirtió en su maestro, primero, en lo que eran las luchas de la izquierda crítica en México. Hay quienes aseguran que casi la veía como a una hija.

Así, cuando en 1997 del Villar se convirtió en procurador de justicia de la Ciudad de México en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas. La joven Rosa Icela fue la encargada de comunicación. No conocía, nunca había estado vinculada a los asuntos legales, pero aprendió rápido con su maestro. Supo, en tres años, sobre la justicia y la injusticia, de la reingeniería de una institución que por primera vez tecnificó varios de sus procesos, y de la indispensable inteligencia y contrainteligencia que debe acompañar la lucha criminal. Allí afianzó una de las ideas que solía decir: la ley es la ley y no es negociable.

En poco tiempo, el ambiente de la izquierda que permeó la capital de la Ciudad de México la acercó mucho a Andrés Manuel López Obrador, quien también se convirtió en su mentor, y muy pronto ella en una suerte de estratega.

ejecentral entrevistó a casi una veintena de amigos y excompañeros de trabajo en diferentes momentos de la carrera de Rodríguez Velázquez, y a través de sus relatos reconstruimos trozos de la vida de quien es hoy la primera mujer en encabezar la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).

¿Sabías que? En sus andanzas periodísticas, Rodríguez trabajó en Radiópolis, Radio Centro, La Afición y El Universal.

Al ras de tierra

Le gusta que le llamen Rosa, al menos así la conocen sus cercanos. A pesar de ser una mujer muy dura e implacable, reviste esa rigidez en sus principios, de amabilidad y solidaridad. Aunque joven, peleó por la dirección de Comunicación Social de la entonces Asamblea de Representantes de la capital del país contra un lobo en el manejo político, Salvador Guerrero Chiprés, quien tenía entre su trayectoria entonces la dirigencia del sindicato del periódico de La Jornada. “Operó y le ganó”, recuerda una excompañera. Fue memorable esa confrontación, porque se hicieron acusaciones mutuas, se movieron por apoyos y ganó quien consiguió más. Los que vivieron esas semanas aseguran que Rosa Icela mostró su capacidad para moverse de forma táctica, imponerse políticamente y negociar.

“Mujer que viene de abajo, originaria de la Huasteca Potosina, de una familia humilde, que estudió, es periodista de profesión, fue reportera…”, describió el presidente López Obrador sobre quien fue su coordinadora general de Gabinete de Gobierno y de Seguridad Pública cuando se desempeñó como Jefe de Gobierno capitalino de 2006 a 2009. 

Fue precisamente en la conferencia mañanera del pasado 30 de octubre cuando el mandatario reveló la designación de Rosa Icela para suceder a Alfonso Durazo al frente de la SSPC. Ese día, el Presidente recordó que fue ella quien estuvo a cargo, durante su Jefatura en el gobierno capitalino, 20 años atrás, de la creación de la estrategia de coordinaciones territoriales en la ciudad de México “para atender el problema de la seguridad pública”. 

›Según diversas fuentes consultadas, el Presidente la tiene en alta estima, lo ha comentado muchas veces en grupos de confianza. Considera que tiene una alta calidad humana, que es humilde y leal; el mandatario, después de más de 25 años de conocerla también ha dicho que es de las funcionarias con alto compromiso social, con un sentido profundo de responsabilidad, y enfocada a cumplir a cabalidad su trabajo.

Antes de sus andanzas periodísticas —en la que también trabajó en medios como Televisa, y su entonces división radiofónica Radiópolis; en Radio Centro, La Afición y El Universal— Rosa Icela, como ella misma ha reconocido públicamente, llegó a hacer de todo, y entre sus labores también se enlista que trabajó como costurera, comerciante, y cajera. Pero fue su paso por el quehacer reporteril el que finalmente le valió el salto al servicio público, y su cercanía con los principales liderazgos de la izquierda. 

La Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental: sus alcances y limitaciones es el título de la tesis con la que en 2005, Rosa Icela se recibió como licenciada en periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Su incursión en el servicio público llegó en la administración de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno capitalino, cuando la cercanía que fomentó con los dirigentes-fundadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) le valieron para coordinar la comunicación del procurador del Villar y luego de la Asamblea Legislativa.

Tras el interinato de Rosario Robles, quien fue jefa de gobierno sustituta por un año y dos meses. Desde el 2000 y hasta 2006, Rosa Icela formó parte del gabinete de López Obrador en el gobierno capitalino, en el que se desempeñó como directora general de Participación Ciudadana, así como de Concertación Política y Atención Social y Ciudadana, tiempo en la que diseñó e implementó el programa de las 70 coordinaciones territoriales de seguridad pública y procuración de justicia, que buscaban abatir la corrupción en las 16 delegaciones y sus respectivas comandancias de policía.

En el desarrollo de esa estrategia, cuentan cercanos a Rosa Icela, la funcionaria abrió brecha, pues sin tener aparentemente algún antecedente en materia de seguridad llegó de manera directa a coordinarse tanto con agentes del ministerio público como con los comandantes y personal operativo de la entonces Policía Judicial y la Secretaría de Seguridad Pública.

En realidad sí tenía antecedentes. El trabajo periodístico le permitió conocer el tejido de grupos sociales, dirigencias y carencias; además, el aprendizaje con del Villar la llevó a relacionarse con el personal operativo y desde entonces ganarse su respeto, lo que complementó al estudiar sobre temas de seguridad y posteriormente a especializarse en seguridad nacional. 

A esto obedecía que la experiodista fuera una las infaltables asistentes a las reuniones de seguridad que desde entonces implementó el tabasqueño en la capital del país. 

Ha sido capaz de trabajar codo a codo con miembros de las Fuerzas Armadas y policías en operaciones sensibles contra grupos criminales en la Ciudad de México, seguirlos segundo a segundo, y dar resultados sin ni siquiera ser reconocida públicamente por ello. Y al mismo tiempo hacerse cargo de organizar, hacer efectivo y blindar el apoyo a adultos mayores, junto con otros programas, que le han sido parte del motor del éxito de López Obrador.

“Siempre le gustó ser de ‘pie a tierra’. Lo mismo escucha a la víctima de algún delito, como a un compañero (de trabajo) en problemas; lo mismo se sienta a dialogar con dirigentes de comerciantes y líderes vecinales, que con empresarios y políticos”, así describen a quien en su momento prestó una atención particular, como una suerte de obsesión por entregar resultados al entonces Jefe de Gobierno, para bajar la incidencia delictiva en las colonias que eran entonces consideradas como focos rojos de inseguridad en la capital. 

Durante ese periodo, Rodríguez Velázquez compartió acciones de gobierno con quienes en los años posteriores se convirtieron en sus jefes, como fue el caso de Marcelo Ebrard, entonces secretario de Desarrollo Social, y luego de Seguridad Pública quien al llegar a la Jefatura capitalina la nombró, en primer lugar, coordinadora del Gabinete de Gobierno, Seguridad y Procuración de Justicia (2006-2009), y en la recta final de su administración la designó al frente del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores, donde Rosa Icela fue pionera en la consolidación de lo que fue la primera agencia del Ministerio Público especializada en la atención a adultos mayores.

Conocidos de antaño. Del 2000 al 2006, Rosa Icela Rodríguez Velázquez (derecha) fue parte del gabinete de López Obrador en el gobierno capitalino de López Obrador (izquierda).

La torre

Ya pasaron poco más 23 años desde que la originaria de Xilitla, San Luis Potosí puso el primer pie en el servicio público y desde entonces no ha parado de trabajar. Para quienes conocen su carrera, coinciden en que en el juego de ajedrez de López Obrador, ella podría ser una de las dos torres de su tablero, no sólo por su fortaleza, sino también por la confianza que le tiene y la lealtad que ella le ha demostrado.

Para sus compañeros no fue extraño que Rodríguez Velázquez continuara trabajando en la administración de Miguel Ángel Mancera (2012-2018), a pesar de no coincidir con la vertiente de izquierda de López Obrador, porque para ella se trata de un servicio y ninguna auditoría que se ha practicado a su gestión ha salido con observaciones graves. Así, desde las secretarías de Desarrollo Social, y de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades organizó la estrategia de atención más efectiva y que podía evaluarse. 

Pero también le sirvió para abrevar mucha  información para el desarrollo de la campaña política morenista.

En estos movimientos de ajedrez de López Obrador, colocó a Rosa Icela como secretaria de Gobierno con la actual Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo. Su trabajo, aseguran funcionarios, era protegerla en todos los ámbitos, mientras tomaba todo el control del gobierno Sheinbaum.

Una vez concluido su trabajo, el Presidente llevó a Rodríguez Velázquez a la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante en el gobierno federal. Del tema no sabía nada, pero su misión era tomar el control de un área muy descompuesta por la corrupción, de acuerdo a los reportes a su alcance. Además podría coordinarse muy bien con la Marina, con quien ha convivido desde tiempo atrás, y con Horacio Duarte, designado en Aduanas y con quien comparte la lealtad al Presidente.

“Una mujer íntegra, con principios, una mujer honesta”, vitoreaba el presidente López Obrador a la exfuncionaria capitalina, cuando el pasado 25 de julio, durante la supervisión de las obras de modernización que encabezó en el puerto de Salina Cruz anunció su nombramiento en la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante.

Pero no hubo tiempo. Con sólo 97 días en dicho cargo, 53 de los cuales habría trabajado aislada desde casa, luego de que el 16 de septiembre la funcionaria confirmó haber dado positivo a la enfermedad de Covid-19, el 30 de octubre el presidente aseguró en su acostumbrada conferencia que en ese lapso Rosa Icela, a quien reconoció necesitar “para acabar con la corrupción, los puertos, el contrabando, la introducción de droga, todo esto”, habría conseguido ayudar a levantar un diagnóstico de cómo estaba la situación en la aduana portuaria. 

De pronto López Obrador decidió convertirla en la encargada de la seguridad pública federal. Su nombre rondaba la lista del Presidente, no era el único, pero al final le resultó el más oportuno.

“Ese diagnóstico me sirvió para tomar decisiones para mandar la iniciativa de reforma y entregar el manejo de los puertos a la Secretaría de Marina, porque es un asunto grave, como el de las aduanas, como el de migración y como otros”, refirió el mandatario cuando anunció la propuesta para que la funcionaria potosina asumiera la coordinación del Gabinete de Seguridad del Gobierno de la República, y la titularidad de la SSPC.

Gabinete. Claudia Sheinbaum (extrema derecha), jefa del Gobierno de la CDMX con Rosa Icela Rodríguez (en medio), entonces titular de  la Secretaría de Gobierno de la Ciudad. 

Continuidad. De 2012 a 2018, Rodríguez Velázquez trabajó en la gestión de Miguel Ángel Mancera dentro del Gobierno de la CDMX.

A contracorriente

Cuando era encargada de los puertos del país, las redes sociales la trataban muy bien, pero en cuanto Rosa Icela Rodríguez Velázquez fue designada encargada de la seguridad pública federal, esa actitud positiva bajó, de golpe, 13 puntos.

Un análisis de la conversación digital en torno al nombramiento de Rodríguez Velázquez como la próxima coordinadora del Gabinete de Seguridad del Gobierno de la República (SSPC) evidencia que la actividad pública en medios digitales tuvo su mayor pico en el lapso el 30 de octubre, justo cuando el presidente López Obrador develó su nombre como propuesta para convertirse en la primera mujer en encabezar la Secretaría de Seguridad. 

De acuerdo con el análisis realizado por la agencia Metrics —del 1 de octubre al 9 de noviembre—, hasta antes de darse a conocer el nombramiento de Rosa Icela como la próxima titular de la SSPC, el índice de actitud digital “positiva” en torno a la funcionaria era del 88%, con mensajes que la felicitaban por su desempeño como coordinadora general de Puertos y Marina Mercante de la SCT, al considerar como una persona “con gran ética profesional”; mientras que un 12 por ciento de la actitud resultada negativa, al criticarla por su trabajo en cargos anteriores. 

Después del 30 de octubre, cuando se anunció su nombramiento en seguridad, la actitud positiva disminuyó a un 75%, mientras que el indicador de menciones negativas creció a un 15 por ciento. Fue entonces que le cuestionaron respecto si su formación periodística será viable con las funciones encomendadas, entre los comentarios se ubicaban el “que su trayectoria no la hace acreedora del puesto”, la “falta de capacidad y experiencia en seguridad”; y aludiendo “nepotismo” en su designación como titular de la Secretaría. 

En cuanto a las líneas discursivas tanto antes como después de su nombramiento, con base en el porcentaje de publicaciones en Twitter, el análisis refleja que previo a su designación un 31% de los usuarios interactuaba con las publicaciones de la funcionaria de manera positiva; mientras que un 26% consideraron que su nombramiento “traerá corrupción a la SSCP”, y con el mismo porcentaje se le realizaron críticas “sobre problemas de operación y supervisión en aduanas durante su coordinación”. 

Después de su nombramiento, la mayoría de las menciones a favor, con un total de 65% de las publicaciones fueron respecto al anuncio del presidente para nombrarla como la próxima secretaria de seguridad, y con apenas un 16% las menciones fueron en el sentido de que “consideran que está preparada para su nuevo puesto”. 

Con una mayoría del 29% de las menciones en contra, los mensajes fueron en el sentido de que se “cuestionan su trayectoria, consideran que no es suficiente, y con un 22 por ciento “consideran que le falta preparación para su nuevo cargo”.

La sutileza de la intromisión 

Aunque ha reconocido que su paso por los medios de comunicación se derivó de casualidades, pues su verdadera vocación la ha encontrado en la administración pública, la cual ha ejercido desde diferentes frentes, Rodríguez Velázquez por primera vez tiene puestos los reflectores, pues antes su trabajo fue más bien de bajo perfil. 

Ahora deberá organizar los temas de inteligencia, prisiones federales y migración, además de tender puentes con los militares que coordinan la fuerza policial. Y lo debe hacer en un contexto en el que persiste una alta incidencia de homicidios dolosos y feminicidios en el país; así como diferencias políticas con gobiernos locales con los que deberá coordinarse. 

“Ella no está cruzada de brazos. Sin temor a equivocarme, desde que supo de su designación (como secretaria de seguridad) ya en su cabeza está diseñando, maquilando los planes y la metodología para atender la situación de seguridad que hay en el país. No es una funcionaria improvisada, a estas alturas ya debe tener una línea de planeación, de cómo organizar a su gente”, señala uno de sus excolaboradores respecto a quien este jueves cumple un mes y 25 días exactamente en recuperación tras haber contraído el virus de SARS-Cov-2. 

Precisamente ese enfoque estratégico, aunado a su empeño de trabajar las 24 horas del día si así es necesario, se debe a los fructuosos contactos que Rosa Icela ha acumulado a lo largo de su trayectoria, no sólo en el sector de seguridad y procuración de justicia, sino que actualmente alcanza a los mandos de las Fuerzas Armadas, con quienes trabajará de manera estrecha al ser quienes llevan la batuta en la operación de la Guardia Nacional y de inteligencia; además de su relación con los medios de comunicación, empresarios y actores políticos de oposición. 

Muestra de ello, cuenta uno de los entrevistados, es su habilidad para involucrarse y mantener relaciones cercanas con diversos dueños de medios, como es el caso de Carmen Lira, directora de La Jornada; pero también con el círculo cercano del presidente, pues es bien sabida la relación de amistad que la funcionaria procuró tanto con Rocío Beltrán Medina, primera esposa del hoy presidente López Obrador, como con su actual esposa, Beatriz Gutiérrez Müller. 

El camino labrado a lo largo de las más de dos décadas que Rodríguez Velázquez ha forjado en las administraciones del Gobierno capitalino, en las que la funcionaria ha ido escalando de a poco, y “desde abajo” como le ha reconocido el propio presidente; contrasta con el vertiginoso crecimiento que ha presentado su primogénita, Alejandra Icela Martínez Rodríguez Velázquez, pues con una experiencia de siete años en el servicio público, la madre de los dos nietos de Rosa Icela fue nombrada con la entrada en vigor de la actual administración en la dirección general del proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica en la Secretaría de Relaciones Exteriores que encabeza, el canciller Marcelo Ebrard, uno de sus aliados políticos.

A través de su trabajo, Rosa Icela ha construido una red de apoyos políticos y sociales, especialmente en la capital del país, y al interior de diferentes partidos políticos. Es alguien que ha logrado el respeto de sus colaboradores, y sus adversarios la consideran intocable, por mantenerse entre los círculos más cercanos al Presidente, pero especialmente porque ella tiene acceso directo a él y le cree. 

Rodríguez Velázquez, se pronunció sobre su designación cinco días después del anuncio. A través de un par de publicaciones desde su cuenta de Twitter, en las que agradeció al Presidente su nominación, e informó que se incorporaría a sus labores como titular de la Secretaría en cuanto recibiera su alta médica por la Covid-19.

“He seguido con interés los comentarios y consejos vertidos en medios de comunicación y redes sociales. No duden en que empeñaré todos los esfuerzos para trabajar por la gente. Gracias que me permiten servirles”, tuiteó la funcionaria quien en los últimos ocho días se ha mantenido activa en redes sociales retuiteando mensajes de la Jefa de Gobierno y del presidente de la República. 

Un militar cercano al tema de seguridad comentó, al conocer del nombramiento de Rosa Icela Vázquez, que su trabajo será “realmente fortificar” lo que su antecesor, Alfonso Durazo, no pudo “siquiera operar”. 

"CAPITULO 23,OTRA VEZ LORET": LOPEZ OBRADOR PASO de "CANDIDATO PICUDO" a PRESIDENTE "AFANOSITO y SERVIL" de MR.TRUMP...pero ningun borracho traga lumbre.


En otro mas de los capítulos "pegadores" de Latinus,el periodista Carlos Loret exhibe "sin tapujos" al Presidente Andres Manuel Lopez Obrador  y lo hace como siempre,confrontando los mismo dichos del "presidente" de cuya verborrea el comunicador se sirve, poniendo a relieve los contrastes,entre lo que el Presidente dice,porque siempre dice lo que piensa,nunca piensa lo que dice y olvida que lo dijo.

Y aunque no son desconocidos los intereses que rodean al comunicador, se vale fustigar al mensajero, pero sin desoír el mensaje,que mas alla de las inclinaciones y el 'tonito burlón que suelen aderezar sus aportaciones periodisticas , que exhiben al primer mandatario, el "primero en ser mandado, no el primero en mandar",segun mandata la constitucion.


fuente.-Latinus/

LA "LISTA OCULTA de GATELL": LOS CONTAGIADOS DESDE ENERO a 46 DIAS de INFORMAR que el VIRUS HABIA LLEGADO a MEXICO...una historia de desaciertos


Hombre de 36 años, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, 13 de enero de 2020. Perdidos entre un mar de datos, los primeros casos de Covid-19 van apareciendo, uno a uno, en la página oficial de la Secretaría de Salud. Mujer de 27 años, Culiacán, Sinaloa, 29 de enero. Los detalles sobre dónde fueron atendidos, qué síntomas tenían y qué pruebas les realizaron surgen luego de revisar la información validada por las autoridades sanitarias.

En el listado también pueden ubicarse contagios en Querétaro (6 de febrero), Puebla (18 de febrero), Estado de México (19 de febrero), Ciudad de México (22 de febrero) y Sinaloa (22 de febrero). Los siete casos que aparecen en la base de datos oficial están registrados como positivos de coronavirus. A cinco de ellos les realizaron pruebas de laboratorio, los dos restantes están en esa categoría por asociación clínica, es decir, por presentar síntomas típicos de la enfermedad y haber estado en contacto con personas infectadas.

El gobierno mexicano ha sostenido que el primer contagio de Covid-19 se confirmó el 28 de febrero de 2020. Sin embargo, de acuerdo a esta base de datos, el primer caso acreditado por una prueba de laboratorio ocurrió el 13 de enero, 46 días antes de que el subsecretario Hugo López-Gatell diera a conocer en la conferencia presidencial que el virus había llegado a México.

Se trata de un hombre de 36 años, residente del municipio San Nicolás de los Garza, en Nuevo León, cuyo caso no ha sido mencionado en los reportes públicos del gobierno federal.

Una investigación de EMEEQUIS, anclada en una revisión de la base de datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud (SSA), muestra que entre enero y febrero hubo siete casos de contagio confirmados, que no aparecen en la lista que difunden públicamente las autoridades mexicanas.   

Además, la base de datos muestra que durante enero y febrero fallecieron al menos tres personas con síntomas y con contacto con un positivo a Covid. Sin embargo, López-Gatell ha informado que el primer fallecimiento ocurrió el 18 de marzo, 61 días después de la muerte de una mujer de 92 años, quien perdió la vida en la Ciudad de México el 17 de enero.

En la lista oculta también hay 45 casos de personas que tuvieron síntomas y contacto con el virus en los dos primeros meses del año, pero que no aparecen en los registros que ha difundido López-Gatell. Se trata principalmente de habitantes de Oaxaca (6), Nuevo León (5), Coahuila (4), Jalisco (3), Estado de México (3), San Luis Potosí (3), Sonora (3), Sinaloa (2), Ciudad de México (2), Michoacán (2), Puebla (2) y Zacatecas (2).

En otros mil 393 casos, los pacientes acudieron a una unidad médica con síntomas, reportaron haber tenido contacto directo con el virus y terminaron catalogados como sospechosos en la base de datos oficial.

Aparecen, además, 9 mil 507 personas a las que no se les tomó una muestra, que no tienen asociación clínico-epidemiológica ni dictaminación, pero que las autoridades sanitarias determinaron “casos sospechosos” por los síntomas que presentaron. Estas personas también forman parte de la lista que las autoridades no han hecho pública.

Esta revista digital solicitó con varios días de antelación la postura de la Secretaría de Salud, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.  

Base de datos de la Secretaría de Salud.

 LOS CONFIRMADOS

Desde mediados de abril de este año, cuando las bases de datos de la Dirección General de Epidemiología se hicieron públicas, comenzaron a aparecer poco a poco casos con un resultado de prueba positivo, que tenían fecha de inicio de síntomas algún día de enero o febrero, mucho antes del anuncio oficial del gobierno.

Tras la revisión realizada por esta revista digital de las bases de datos públicas, correspondientes a la última semana de octubre y hasta el 9 de noviembre, fue posible corroborar que hay casos de los que el gobierno mexicano no ha hablado, pese a que forman parte de las estadísticas oficiales.

Las bases de datos más recientes contienen una nueva clasificación de los casos. El 5 de octubre, en la conferencia de las 19 horas, el Dr. Alomía informó sobre las nuevas siete definiciones que catalogarían a cada caso analizado por sospecha de Covid-19. 

Un cambio que se hizo visible a partir del 7 de octubre en las actualizaciones diarias de la base de datos abiertos de la Dirección General de Epidemiología

Aquella tarde, el Dr. Hugo López-Gatell dijo que estaban “a punto de presentar un elemento muy particular, muy concreto” sobre la vigilancia epidemiológica y el monitoreo que se realiza sobre los casos. 

Invitó a “este segmento de la población que repetitivamente persiste en distorsionar la información, que reitera este asunto de que hay que multiplicar los números”, y al resto de la ciudadanía, a revisar la información oficial, para “que se enteren de lo que está ocurriendo en el país en el que viven”. 

El Dr. Alomía explicó que estaba sumando casos no solamente confirmados por laboratorio, sino por asociación epidemiológica –personas con algún contacto con el virus a las que se les realizó o no una prueba. 

“Aquí hay un número de personas que no tienen una muestra, o que teniendo una muestra no tendrán una posibilidad de un resultado, pero que resulta que son contactos de un caso confirmado previamente por laboratorio; entonces, en la acción epidemiológica se le puede asignar –y esto lo hace cada una de las unidades que notificó y reportó esos casos en cada una de las jurisdicciones– la clasificación de asociación epidemiológica, y así entonces poder caminar más rápido en su investigación”, detalló. 

El epidemiólogo dijo que esos últimos dos meses –agosto y septiembre– tras activar esta definición operacional, las entidades empezaron a utilizarla y que se sumó a la de las “lamentables defunciones” que habían quedado fuera de un resultado positivo a Covid-19 por medio de una prueba. 

Las nuevas dictaminaciones, realizadas por los estados, que la SSA avaló en las bases de datos que actualiza todos los días y hace públicas en la página de la Dirección General de Epidemiología, incluyen siete categorías, en las que todos los casos que se han analizado en relación al nuevo virus fueron actualizados

Dos de estas clasificaciones –caso de Covid-19 confirmado por asociación clínica epidemiológica y caso de SARS-CoV-2 confirmado por laboratorio– arrojaron siete casos que iniciaron síntomas mucho antes que las tres personas que el gobierno mexicano presentó como los primeros contagios oficiales en el país. 

El primer caso fue el hombre de 36 años que se registró ante una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el 13 de enero de 2020, el mismo día que comenzó a presentar síntomas de Covid. Se le hizo una prueba de laboratorio y el resultado fue positivo a SARS-CoV-2.

De este primer caso, registrado en las bases de datos abiertos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, se sabe que fue un paciente ambulatorio que no fue intubado ni presentó neumonía, que era mexicano y que no tenía ninguna comorbilidad. 

El segundo, una mujer de Culiacán, Sinaloa, que el 29 de enero llegó ante el IMSS también con síntomas leves y sin comorbilidades que la pusieran en riesgo, tenía 27 años. De ella no se sabe si tuvo contacto con alguien contagiado pero la prueba que se le realizó dio como resultado positivo a coronavirus

Para el 6 de febrero, un hombre de 63 años, residente de Querétaro, presentaba sus primeros síntomas, por lo que sería hospitalizado cuatro días más tarde en una unidad médica de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Fue intubado, aunque no presentó neumonía; murió meses más tarde, el 12 de mayo

Los otros casos catalogados como positivos que conforman la lista oculta son: el de un niño de 12 años (Puebla), que presentó síntomas desde el 18 de febrero; un hombre de 45 años (Edomex), que inició con problemas el 19 de febrero, y otros dos hombres que iniciaron con síntomas el 22 de febrero: el primero de 36 años (CDMX) y el otro de 41 (residente de Hidalgo, que se atendió en Sinaloa).  

Las estadísticas de la Secretaría de Salud muestran que desde el 13 de enero había casos de Covid.  

LOS 3 FALLECIDOS

Fuera de las cifras dadas a conocer públicamente, las bases de datos de la SSA registran tres muertes sospechosas por Covid-19 que ocurrieron antes del 28 de febrero, fecha en que se informaron los primeros tres contagios catalogados como oficiales en el país. 

La primera persona en morir con síntomas asociados a Covid-19 fue una mujer de 92 años que falleció el 17 de enero –tras seis días con síntomas– en un hospital privado de la Ciudad de México. Este caso ocurrió 61 días antes de que la SSA anunciara por redes sociales el primer fallecimiento oficial de la pandemia en el país. 

Esta mujer residía en la Ciudad de México, alcaldía Álvaro Obregón. No se sabe si fue intubada o si tuvo neumonía pero sí que era hipertensa, tenía problemas cardiovasculares e insuficiencia renal crónica y, sobre todo, se sabe que estuvo en contacto con una persona que dio positivo a Covid-19, pese a este último dato nunca se le tomó una muestra para realizarle una prueba de la presencia de la enfermedad.

Días después, el 23 de enero, un hombre de 65 años residente de Tonalá, Jalisco, moría en circunstancias similares en un hospital de la SSA del estado que gobierna Enrique Alfaro. Era diabético, hipertenso y también tenía insuficiencia renal crónica; no fue intubado, aunque sí tuvo neumonía. Y también, aunque estuvo en contacto con un positivo a Covid-19, no se le realizó una prueba

Casi un mes después, el 22 de febrero, un hombre de 38 años, residente de San Pedro y San Pablo Teposcolula, en Oaxaca, perdía la vida hospitalizado en una unidad médica del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). 

Él, hablante de lengua indígena, con problemas de obesidad, hipertenso y con enfermedad cardiovascular, también había tenido contacto con una persona contagiada. Se le realizó una prueba, pero esta nunca se procesó

Los dos primeros casos –CDMX y Jalisco– están catalogados como sospechosos de Covid-19, mientras que este último –Oaxaca– se coloca en la categoría “no realizado por laboratorio”. 

Estas tres muertes, de acuerdo con la información ubicada por EMEEQUIS en las bases de datos oficiales, ocurrieron antes de que se hiciera pública la presencia del virus en el país.

Pese a esta información, no fue sino hasta el 18 de marzo que, por medio de su cuenta de Twitter, la dependencia emitió el siguiente mensaje“Hoy en México falleció la primera persona con #COVID19. Inició sus síntomas el 9 de marzo y padecía diabetes. El Secretario de Salud expresa sus condolencias a sus familiares. Descanse en paz”.  

 LÓPEZ-GATELL: MÉXICO SIN CONTAGIOS

El 31 de diciembre de 2019, las autoridades de salud de la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei en China, informaron sobre 27 casos de Síndrome Respiratorio Agudo de causa desconocida; siete días más tarde se determinó que se trataba de un nuevo coronavirus.  

Tras este anuncio, entre el 13 y el 21 de enero, cinco países reportaron ante la Organización Mundial de la Salud casos confirmados. China tenía 278 y Tailandia, dos; mientras que Japón, Corea del Sur y Estados Unidos –del otro lado del mundo– ya habían confirmado un caso en su territorio.

Hasta ese momento, las autoridades mexicanas no restringieron los viajes internacionales, sólo habían recomendado evitar viajes no esenciales a China y, en caso de ser necesario realizar este viaje, tomar medidas preventivas, como lavado de manos frecuente con agua y jabón, consumir alimentos bien cocinados, evitar lugares concurridos y el contacto con animales vivos o muertos y “en lo posible evitar el contacto con personas enfermas”

El primer documento que emitió la Dirección General de Epidemiología, el 22 de enero, coincidió con la convocatoria que la OMS había enviado a los países miembro para evaluar la declaratoria de emergencia en salud pública de interés internacional, tras considerar que el comportamiento de la enfermedad –que se suponía altamente contagiosa– ameritaba que todos los países tomaran precauciones. 

“Estamos tranquilos de que estamos preparados. El país está preparado. Este fenómeno es nuevo, pero moderado”, dijo ese mismo día Hugo López-Gatell. 

Hasta ese momento el gobierno mexicano reconocía cinco casos sospechosos: uno en Tamaulipas y otro en Ciudad de México, que habían sido descartados por medio de una prueba, y tres en Jalisco, que estaban en proceso de análisis. Todos estaban relacionados exclusivamente con viajes a Wuhan, China

Durante todo el primer mes, el gobierno mexicano mantuvo un discurso de tranquilidad, de minimizar de los riesgos que traía consigo la pandemia. 

Por ejemplo, en la conferencia mañanera del 28 de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo: “No tenemos problemas en México, es de los países más preparados y con menos riesgos por la afectación de este virus, para que estemos tranquilos, desde luego atentos, pero tranquilos”.

A diferencia de otros países que optaron por cierres de frontera y la reducción de vuelos internacionales como medida de contención de la enfermedad, México apostó por el camino de la mitigación: aceptar que el Covid llegaría, que infectaría hasta el 70% de la población y que los esfuerzos se dedicarían a reducir los riesgos.

Por eso, desde el principio, no se limitó el tráfico aéreo nacional ni internacional. Tan sólo en el mes de enero, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) recibió a 753 mil personas en vuelos internacionales. Para febrero arribaron más de 648 mil personas al país sólo por este punto.

Según informó el mismo López-Gatell, se instauró un protocolo de ubicación de personas con síntomas sospechosos en los aeropuertos a partir del 21 de enero, aunque aclaró que estas pruebas en los puntos de entrada al país no serían para todos los viajeros, porque “la evidencia científica (...) sugiere que no es una medida muy costo-efectiva para detectar. Se invierte demasiado esfuerzo, tiempo y recursos, incluso se usan cámaras termográficas, pero no hay suficiente evidencia científica de su utilidad, por lo tanto en México no se van a colocar”.

Un estudio sobre la red de vuelos internacionales realizado por Alfonso Mateos, catedrático de la Universidad de Estadística e Investigación Operativa, y Eloy Vicente Cestero, doctor en inteligencia artificial –ambos de la Universidad Politécnica de Madrid– evidencia el impacto que estos vuelos tuvieron en la propagación de la enfermedad, considerando que puede haber portadores asintomáticos que propaguen la enfermedad sin darse cuenta.

“La mayoría de los países subestimaron su capacidad de contagio”, dijeron los investigadores, que lograron determinar que los estados con mayor número de vuelos internacionales se fueron colocando como los países con mayor número de infectados al inicio de la pandemia: España, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos.

Para el cierre del primer mes del año, México reconocía haber analizado sólo a nueve personas sospechosas, todas descartadas como positivas a Covid-19, mientras que había casos confirmados en 19 países, incluidos Canadá (3) y Estados Unidos (5) en el continente americano. 

Los comunicados técnicos diarios que emitió la subsecretaría de Salud a partir del 22 de enero, muestran que hasta el 27 de febrero se reconocían sólo 23 casos analizados, de los cuales solo uno continuaba siendo sospechoso y el resto eran negativos. 

Sorpresivamente, un día más tarde (28 de febrero), el número de análisis se incrementó en casi un 50%, con el reporte de 37 casos negativos, tres sospechosos y los primeros tres confirmados con la enfermedad.  

López-Gatell, el día que dio a conocer el primer caso de Covid en México (28 de febrero). Foto: Andrea Murcia / Cuartoscuro.com.

En la conferencia presidencial del 28 de febrero, Hugo Lopez-Gatell confirmó el arribo de la enfermedad a México: 

“En el Instituto de Enfermedades Respiratorias detectamos un caso nuevo, que en el curso de las últimas horas de la noche nos informaron que había una prueba reactiva. Esto en su momento lo informamos vía Twitter y nos pusimos en contacto con los medios. Estaba pendiente hacer la segunda prueba, que es de confirmación por parte del laboratorio nacional de referencia, el Indre

“Esto ocurrió, fue un proceso de toda la noche y casi a las 6:00 de la mañana salió ya el resultado, y se confirma también, de modo que tenemos ya un caso confirmado de coronavirus, este consideraríamos que es el caso índice.

“El individuo está en condiciones de salud estable, tiene una enfermedad leve, leve se refiere a que no tiene neumonía, tiene los síntomas parecidos a un catarro, de hecho, indistinguibles de un catarro, no tiene enfermedades previas, es un individuo joven, de modo que es de muy bajo riesgo”, señaló, a unos metros del presidente López Obrador.

Hasta ese momento, todas las pruebas se realizaban exclusivamente a través del sistema de salud pública del país y el gobierno mexicano no había hablado del alto porcentaje de falsos negativos que tienen las pruebas PCR. Como lo publicó esta revista digital el 1 de julio pasado, hay un 30% de probabilidades de que cuando una prueba arroja como resultado negativo a SARS-CoV-2, se trate en realidad de un positivo. 

Todavía ni siquiera se había hecho público el primer Lineamiento estandarizado para la vigilancia epidemiológica y por laboratorio de Covid-19 en el país, por medio del cual se catalogaba a las personas analizadas por medio de dos rubros: 

Caso sospechoso –persona que presente enfermedad respiratoria aguda, leve o grave, y que tenga antecedentes de hasta 14 días previos al inicio de síntomas, de haber estado con un caso confirmado o bajo investigación a Covid-19. O haber estado en un país con transmisión local comunitaria.

caso confirmado –persona que cumpla con los requisitos anteriores y cuya prueba arroje un resultado positivo.

Aquel 28 de febrero, el primer anuncio oficial de los tres casos confirmados por medio de una prueba positiva, el subsecretario fue claro: “No hay una emergencia relacionada con la entrada de coronavirus 2019 a México”.

LOS 45 QUE CONVIVIERON CON EL VIRUS Y TUVIERON SÍNTOMAS

Sin embargo, a lo largo de enero y febrero, el gobierno mexicano, además de haber detectado a siete personas positivas a Covid-19 y tres defunciones con síntomas, contacto con un positivo y sin prueba; ubicó a otras 45 personas que también tuvieron contacto con un positivo a Covid-19 y que, aunque se les tomó una muestra, nunca se procesó. 

Sobre este grupo de personas, fue posible determinar –tras el análisis casilla por casilla de la base de datos oficial que contiene el registro de miles y miles de personas– que iniciaron síntomas entre el 1 de enero y el 22 de febrero, que pidieron apoyo de alguna institución de salud pública –Secretaría de Salud estatal, IMSS, ISSSTE o SSA– y que la mayoría fueron casos ambulatorios (32). 

Estos casos estuvieron ubicados principalmente en Oaxaca (6), Nuevo León (5), Coahuila (4), Jalisco (3), Estado de México (3), San Luis Potosí (3), Sonora (3), Sinaloa (2), Ciudad de México (2), Michoacán (2), Puebla (2) y Zacatecas (2). 

Quedaron catalogados como “no realizado por laboratorio”, es decir, en una especie de limbo que no permite determinar si tuvieron o no Covid-19, porque aunque se les tomó una muestra, nunca se procesó

En esta lista oculta, aparece un caso del 28 de enero –un mes antes del anuncio de los primeros casos oficiales en el país– sobre un hombre de 25 años de edad, residente de Ahome, Sinaloa, que llegó ante una clínica de la Secretaría de Salud con síntomas sospechosos y se convirtió en paciente ambulatorio. Mexicano, sin comorbilidades, reportó haber estado en contacto con un positivo a Covid-19 y, aunque se le tomó una muestra, el resultado fue declarado “no válido”.

De este grupo de pacientes, que tenían entre uno y 64 años, se desconoce si fueron intubados o si tuvieron neumonía en el 82% de los casos. 

En esta categoría aparece el hombre indígena oaxaqueño de 38 años que murió el 22 de febrero con síntomas, tras haber reportado contacto con una persona contagiada y sin que procesaran su prueba.

LOS 10 MIL SOSPECHOSOS DEL GOBIERNO

La lista oculta sobre la que el gobierno mexicano no se ha pronunciado, pero que forma parte de sus estadísticas oficiales, contiene 10 mil 902 casos catalogados como sospechosos, una categoría que, según su descripción, contiene los datos de personas que no tienen asociación clínico epidemiológica, ni dictaminación a Covid-19 y que no se les tomó una prueba o que si se les tomó aún no hay un resultado. 

De estos miles de casos, sólo a cuatro se les tomó una muestra, pero éstas nunca se procesaron. Además, el 94% de estos casos fueron ambulatorios

Entre este mar de personas, hay mil 393 que reportaron haber tenido contacto con un caso confirmado de Covid-19. Pese a esto, las autoridades de salud no realizaron las pruebas necesarias para acreditar o descartar que fueran portadores del virus SARS-CoV-2. 

Fuente.-@AleCrail/


"YA REMILITARIZARON la MILITARIZADA" GUARDIA NACIONAL e HICIERON a un LADO a FGR en FUNCIONES OPERATIVAS"...en su V2.0 ya sin hipocresias.



La incorporación de la Guardia Nacional a la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) va más allá de la mera coordinación operativa que desde el pasado 6 de octubre tiene en sus manos la dependencia encabezada por el general Luis Cresencio Sandoval.

La SEDENA no solo controlará operativamente el despliegue de la Guardia Nacional; también creará nuevas estructuras, desaparecerá secciones y unidades creadas bajo el mando del general Luis Rodríguez Bucio y se desligará de la Fiscalía General de la república (FGR) que encabeza Alejandro Gertz Manero para generar y fortalecer sus requerimientos de “investigación e inteligencia”.

Entre las propuestas de reestructuración que la SEDENA tiene para ir aplicando cambios de manera progresiva en la operatividad de la Guardia Nacional, destaca la de “Crear Secciones de investigación e inteligencia en cada una de las Unidades de G.N., para atender sus necesidades y no las de la Fiscalía General de la República”.

Este punto del documento “Propuestas para el Control Operativo de la G.N. por la SEDENA” señala que dichas secciones estarán integradas por “1,728 elementos”. La propuesta implica que la SEDENA entrará de lleno a realizar labores de investigación de tipo policiaco, esto como parte de las atribuciones que el presidente Andrés Manuel López Obrador le ha conferido para que se despliegue de manera “extraordinaria” en el país en apoyo a labores de seguridad pública.

Otro de los cambios a fondo que la SEDENA tiene planeados para la Guardia Nacional implica la creación de la Dirección General de Desarrollo y Servicios Periciales “para desarrollar las funciones de las Direcciones Generales de Inteligencia, Anti-drogas y de Investigación que se integrarán a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana”.

Esta dirección contará con 751 elementos, según lo planeado por la Defensa Nacional.

Se contempla, además, “crear las Compañías y Secciones de Seguridad a Vías Federales (5,814 elementos) para sustituir progresivamente por reclutamiento a la Dirección General de Carreteras e Instalaciones (10,864 elementos)”.

Esto significará hacer una nueva selección del personal que integrará las nuevas direcciones, compañías y secciones, en las que a largo plazo se daría preferencia a militares por encima de civiles.

Otro cambio que se gesta desde la SEDENA será el de la creación de “Una Escuadra de Asesoría Jurídica en cada una de las Unidades de G.N.”, con un componente de 144 elementos, según lo proyectado.

CampoMarteMX publicó el pasado 9 de octubre parte del contenido de un radiograma emitido por la SEDENA en el que se notificaba a los mandos territoriales que a partir del 6 de octubre la secretaría asumía la coordinación operativa de la Guardia Nacional, pudiendo determinar además cuáles misiones y despliegues se llevarán a cabo para no duplicar esfuerzos y entorpecer las acciones militares contra la delincuencia.



Fuente.-Jorge A.Medelllin/


"50 AÑOS en el NEGOCIO y NO lo HALLAN": PANISTAS le "OFRECIERON al MAYO ZAMBADA" los BARCOS de PEMEX para TRAFICARLA a CAMBIO de un "PORCENTAJE"...pero ya el gobierno de cuarta le congelo la pensión del Issste a hermana del capo.



De acuerdo a la periodista de investigación, Anabel Hernández, miembros del Partido Acción Nacional (PAN) tuvieron pactos con Ismael “El Mayo” Zambada.

“El Mayo” es uno de los pocos capos de alto perfil en México, que no han podido ser detenidos por las autoridades.

DEBIA DARLES VERGUENZA Y LO presumen:

De acuerdo con la periodista, el pacto que hubo entre el crimen organizado y el narcotráfico. Fue para poder utilizar los barcos de Pemex para transportar drogas.

A cambio de este “permiso”, los miembros del blanquiazul pedían un porcentaje de la ganancia al líder criminal.

En entrevista con Aristegui, Hernández señaló que ese dinero fue a parar a las campañas electorales de varios políticos.

“Es muy grave y por eso el caso de Lozoya es fundamental, puede servir como una lección de si realmente se puede seguir comprando gobernaturas, diputados, alcaldes…”, señaló la periodista.

Hernández que ha publicado libros referentes al narcotráfico en México, ha indicado que García Luna utilizó su cargo en la SSP para proteger a miembros del cártel de Sinaloa. Entre ellos, se encuentra Ismael “El Mayo” Zambada.

fuente.-