Visitanos tambien en:

domingo, 27 de noviembre de 2016

EL "MUNRA" SOBRIVIVIO a los ZETAS pero LLEVA una ZETA MARCADA en la ESPALDA....le impusieron su fierro.



“Munra” se levanta la playera, sin pudor y, sin pudor, me enseña la zeta que tiene marcada  v en la amplitud de la espalda. (Video)
Y me enseña su oreja rajada a la altura del lóbulo.
Dice que fueron los zetas.
Con una navaja.
Por no trabajar con ellos.
En Nuevo Laredo.
“Oye ‘Munra’ enséñame la espalda”, le pido, “¿donde me marcan la zeta?”, dice como si nada y como si nada se alza la playera.
“O sea, te marcan su poder, aunque no seas de ellos, te señalan como si fueras de su bando”, dice.
“¿Te pegaron ‘Munra’?”, le pregunto, “unos tablazos aquí y aquí y aquí y aquí y aquí, namás que sin llorar”, dice.
“Munra” es así: moreno, alto, ni flaco ni gordo, tiene el cabello crespo y esponjado, una barba de varios días, la ropa chamagosa y huele a sudor rancio.
“Munra” es un indigente, un vagabundo, un trotamundos que apareció de repente, de la nada, en las calles de San Pedro, Coahuila, pero ya hablaremos de eso.      

Hace un rato que estoy con él, sentado a la mesa de un Oxxo del centro de San Pedro, saboreando un pollo rostizado, es la hora de la comida y”Munra” y yo estamos comiendo.
La gente que entra y sale de la tienda nos mira como a dos rarezas de feria, un par de chalados comiendo pollo en un Oxxo, se ríe y sigue de largo.
“Munra”, diría yo, que es como un niño grandote, habla y actúa como si se hubiera quedado atrapado en su primera infancia, después sabré por qué.
“¿Tomas ‘Munra’?”, lo interrogo. “Puro café con leche y licuados, pa ¿cómo se llama?, pa estar en buen estao…”, responde “Munra”.
Semanas atrás los habitantes del pueblo de Patrocinio, un ejido situado a cuatro kilómetros de San Pedro, Coahuila y mundialmente famoso gracias a los recientes hallazgos de restos humanos, me habían contado de un hombre llamado Ramón, que andaba con una zeta macada en la espalda y una oreja mocha.
Había aparecido, como por generación espontánea, así, de la nada, en el rancho.
Parecía un buen chico y los lugareños le habían tomado cariño y adoptado como un hijo más.
Que venía de Nuevo Laredo, les dijo.
Y la gente vio que era respetuoso, obediente, trabajador.
Sabía cortar leña, hacer carbón de mezquite, pizcar.   
Le gustaba la labor.
Pero era algo estrafalario.

Seguido lo miraban caminar sin rumbo por la aldea, hablando solo, echando maromas y smulando con manos y boca, como si disparara una ametralladora  "pumpumpum", en un combate.
Ta malito de su mente, se dijeron los de Patrocinio.
Un día Ramón desapareció del pueblo así como había llegado y ya no lo volvieron a ver.
Algunos aseguraban haberlo visto merodeando por las calles del centro y la periferia de San Pedro, pero...
Hasta una tarde que con ayuda de “El Pitbull”, un oficial gordo y chaparrito de la policía sampetrina, encontré a Ramón en el populoso mercado “Benito Juárez”, de San Pedro.
Ramón, estaba sentado afuera de la carnicería “Juan de Dios”, frente a una vieja máquina de videojuegos, --a Ramón le gustan los videojuegos--, hablando solo, con los ojos clavados en la pantalla, embebido, moviendo la palanca frenéticamente y frenéticamente golpeando  botones.
Parecía un chiquillo de cinco años.
El ruido ensordecedor de la máquina llenaba su espacio vital.   
Jugaba "The King of Fighters", un juego pasado de moda, que, tal vez, Ramón jugó en la tiendita de la esquina de su barrio, cuando salía de la secundaria, allá en Nuevo Laredo.
La dependienta de la carnicería “Juan de Dios”, una muchacha que me había visto llegar con el fotógrafo y abordar a Ramón, se puso brava:
Que qué queríamos, que si venimos por él, que a dónde nos lo íbamos a llevar.
Esta escena se repetirá varias veces, en otros lugares, con otra gente.
Y yo me di cuenta de que en el mercado “Benito Juárez”, como en los alrededores de San Pedro, a Ramón todos lo quieren.
Viene aquí a diario, se pone a jugar en las maquinitas de a peso durante horas, sin molestar a nadie, y la gente del mercado, que le ha tomado afecto le da un taco, un refresco, unas monedas.
“Pide la hora, pero ya sabemos que cuando pide la hora es que  quiere comer y aquí lo sentamos. Llega ‘¿tienes hora?’, le decimos ‘sí, es tal hora, ¿quieres comer?’ y dice ‘sí’. Ya se sienta, ‘¿qué quieres comer?’, dice ‘lo que tú quieras’, ‘no pos tú dinos’, y ya él nos pide”, me dirá Gabriel Soto López, el encargado de una fonda del “Benito Juárez”.
Mira si será buena la gente de San Pedro, pienso yo.
Hace ya tres años que lo ven rondar por aquí.
Saben que se llama Ramón y de cariño le dicen “Munra”, quién sabe por qué.
Pero en San Pedro todos lo conocen como el hombre que lleva una zeta marcada en la espalda y tiene una oreja mocha. 
¿Que cómo llegó aquí?
Sólo Dios sabe.   
A las 14:00 horas de una tarde sofocante  el mercado es un hervidero de gente que va y que viene con las compras, música norteña a todo vuelo, olor a guisados, a verduras,  especias y vendedores gritones por todas partes.
“No te puedo dar mi nombre ni nada, son cosas del Ejército, pero son cosas del Ejército de Dios, es que como ya es la venida de Dios, que es el Espíritu Santo y Jesucristo, no te puedo decir verdades, hasta que venga Dios y aclare todo esto”.
Me dice “Munra” y yo me quedo pasmado.
-¿Aclarar qué?
-O sea, es que son santos que traigo dentro del cuerpo, namás que esos santos no pueden ser identificados, no los puedes sacar en la tele…
Dice “Munra”, y yo pienso que no estoy dispuesto a esperar hasta que a Dios le dé la gana venir para contar su historia.
“Los santos no te tienen confianza”, dice “Munra”, “¿y como qué debo hacer para ganarme la confianza de los santos?”, le pregunto, “los santos ya no vienen, ya se fueron”, responde. 
Con los días los santos se apiadarán de mí y aflojarán un poco.
Y “Munra” me confiará que se llama Ramón Rocha Téllez, que es de Nuevo Laredo, Tamaulipas, de la colonia Nueva Era, Privada 22 D, número 22; que tiene 24 años, que estudió hasta primero de secundaria en la Técnica 47, que fue militar, que trabajó vendiendo flores, que un amigo que se llama Arnulfo, y que le dicen “El Pitufo”, lo trajo a San Pedro, pero que ya se fue; que tiene hermanos en Laredo a los que hace mucho no ve, que ya no tiene mamá y que su papá, un soldado, se murió cuando recién nació él, pero que él lo revivió.
“Yo lo saqué del pozo con el Espíritu Santo. Me lo mataron, namás que a ese soldao ya lo reviví, lo reviví, como soy santo y soy una obra de Dios, lo llevo dentro del cuerpo”, dice Ramón.
La gente de San Pedro dice otra cosa:
Dicen que Ramón andaba mal, que andaba con los malos, que era sicario, que lo torturaron los zetas y que por eso quedó mal de la mente.
Dicen que Ramón habla solo y seguido anda por el mercado echando balazos ficticios con su metralleta etérea "pumpumpum".
Dicen que Ramón sabe mucho de futbol, le va al Cruz Azul y se conoce a todos los jugadores del equipo y sus puestos.
Y dice que Ramón es un experto en armas, pero que es buen muchacho.
No es agresivo ni grosero.
Nunca habla malas palabras.
Duerme donde lo agarra la noche.
Y camina y camina y camina por la orilla de canales y carreteras.
A veces platica.
“Sí tengo mi papelería y todo, pero la tengo en secreto y es con el Ejército Mexicano de Tamaulipas, o sea con el de Nuevo Laredo, namás que no se puede saber…”

Está diciendo Ramón la tarde misma en que nos conocemos, entre el tufo del menudo fresco de las carnicerías y el olor dulzón del jitomate y el apio de las verdulerías, en el “Benito Juárez”.
Después Ramón me habla, como en delirios, de enfrentamientos de grupos armados, con soldados de
Dios. Un ejército santo que vino de Tamaulipas a salvar a Coahuila.
-¿Quién era ese ejercito Ramón?
-El Cartel del Golfo, pero no eran malandrines, me cuidaban a mí, que nadie se me acercara para hacerme hechizos o así, que no anduviera mal, en los vicios, o sea namás me iban cuidando. A veces se la tenían que rifar por mí en Tamaulipas. Era un ejército santo, pero ya falleció.
Dice Ramón y los marchantes que pasan a nuestra vera nos miran con morbo, sonríen y se van.
De pronto Ramón se enfrasca en un monólogo inconexo.
Cuenta de federales rafagueados por el ejército santo y de personas dejadas en bolsas negras.
“Pero esas gentes le hacían males a personas buenas, a la sociedad, o sea eran delincuentes.  Gobiernos que no quieren entender al de arriba, o sea que andan mal por delincuencia organizada, o así. Muchas veces la municipal anda más mal que el Ejército y la Marina, anda así en delincuencia organizada”.
Y yo me pregunto si esas cosas tremebundas de las que habla Ramón, son producto de su pura fantasía o si en realidad tienen algo que ver con su pasado.
-¿Por qué viniste a San Pedro Ramón?
-A ver si venía Dios.
Ramón está vestido con una sucia  playera gris, letras blancas y amarillas al centro que dicen  “UC Gauchos Santa Bárbara”; un chamagoso pantalón caqui y unos zapatos hechos polvo.

DEL COMIC A LA VIDA REAL
Pero Ramón ya no es Ramón ni “Munra”, se ha metamorfoseado de repente en Goku, el héroe de Dragon Ball Z.
“¿Si has visto la serie verdad?, - dice Ramón - ¿donde salgo con dos secuelas?, pero me las quitan. Es Buu y Majin Buu, es Dabura, Satanás, o sea que está aquí, ya le habían dicho que no me molestara. A Dabura, que es Satanás, se lo van a llevar con el Espíritu S anto, o sea allá con el de arriba”.
Más tarde Celso Ramírez, el dependiente de un puesto de comics del mercado, me dirá que a Ramón le apasiona Dragon Ball Z.
“Los anda mirando y te los conoce eh, te los conoce de nombre y todo. Nunca me dice nada, pero sí se queda un rato viendo todos esos personajes. A veces me pregunta que a cómo los doy”.
Intento regresar a Ramón al mundo real, a San Pedro, Coahuila, al Mercado “Benito Juárez”.
-¿Quién te enseñó de armas Ramón?
-Lo llevas de sangre, de psicología, o sea como soy hijo de un soldao mexicano, hijo de un soldao, soldao…
De vuelta a la tierra Ramón y yo vamos caminando por el centro de San Pedro, rumbo a una pollería.
Es la hora de comer y Ramón y yo tenemos hambre. 
La gente que pasa en bicicleta o a pie por la calle saluda a Ramón.
“Eh Ramón”.
“Ramón”.
“Ramón”.
“Ya la gente lo tiene identificado como un miembro más de la sociedad sampetrina. Nomás lo ven y ‘Ramón’, pero él anda ahí en sus rollos”, dirá Javier Onofre Vázquez, operador de la Cruz Roja de San Pedro.
Ramón comienza a delirar otra vez y habla de un oro, de un dragón, del diablo, de un monstruo, de los zetas, del Cartel del Golfo, de hechizos, de engaños maléficos, de aviones, de Heriberto Lazcano Lazcano, de Osiel Cárdenas Guillén, de policías, de levantones, del ejército santo, de malandros disfrazados de soldados, de que ya viene Dios, de Dragon Ball.
“¿Has visto las caricaturas de Dragon Ball Z?, pos esas caricaturas sí existen, nomás que no los pueden sacar en monos grandes porque se asusta la gente“, dice.
Y dice que él es tan poderoso que puede provocar un tornado, como el de Ciudad Acuña, o un sismo, capaz de matar gente en seis segundos, con solo poner los dedos en cruz.
Y yo siento que tengo que hacer algo, detenerlo, distraerlo, antes que se le ocurra cruzar los dedos y suceda una hecatombe en San Pedro.
-¿Tú de qué vives Ramón?
-De lo que me dan, lo que saco de trabajar.
-¿Y en qué trabajas?
-En las labores.
-¿Dónde?
-En las labores de aquí de los ranchos, pero no, no te puedo dar información de esos ranchos.
-¿Y qué haces allí?
-Sembrar, sacar melón, pizcar algodón y todo eso. Yo sé cómo se hace el carbón negro…
-¿Cuánto te pagan?
-80, 90 pesos, al día.
Seguimos andando.
 De todo andaba él, donde lo ponían trabajaba. Nomás le decía ‘mira Munra, hazme esto’, decía ‘sí”
Por el centro de San Pedro, entre el  rugir de motores y los negocios de ropa vomitando gente y cumbias pegajosas a toda pastilla, Ramón no para de desvariar.
Ahora me está contando de una mujer, hija de Satanás, que le robó vidas por medio de sus anteojos.
Y yo no sé si me estoy volviendo loco o es que comienzo a acostumbrarme a sus fantasías.
-¿Dónde vives Ramón?
-Por ái. Tengo ubicaciones donde quedarme, pero no te las puedo dar.
-Me gustaría conocer tu casa. Llévame.
-No puedo decir dónde vivo. No se puede saber eso en la tele ni nada.
-¿Por qué?
-Se enoja Dios conmigo después.
Y parece que los santos se me han puesto otra vez rejegos.
Más tarde “El Oso”, un campesino del ejido Tacuba, me contará que algunas gentes han visto a Ramón quedarse debajo de los puentes que están para el pueblo de Porvenir, cerca de Patrocinio.
El sol en picada, Ramón y yo estamos comiendo pollo en un Oxxo del centro.
Ramón me está contando de cuando estuvo en el Ejército que lo levantaban a las cuatro de la mañana, lo ponían a entrenar box y luego a hacer ejercicio.
“Sabe de armas. A veces que tiene lucidez te dice, ‘esa arma que traes tú es un escopeta 12, de tantos tiros y se maneja así’. Y dice ‘esa arma que traes tú es una AR – 15, de balas…’,  siempre y cuando tenga lucidez”, dirá “El Pitbull”, un policía municipal de San Pedro.
”¿Es bonito Laredo?”, le  pregunto a Ramón y parece que le ha venido de pronto uno de esos  como chispazos de lucidez de los que habla “El Pitbull”.
“Sí es bonito, pero cuando yo vivía en Nuevo Laredo no había pleitos ni nada, solamente llegaban personas de fuera o así y te daban trabajo. Te pagaban unos 800 ó 500 pesos. Era gente muy buena, pero esa gente ya falleció. Empezó a haber violencia…”.
-¿Cómo era tu madre Ramón?
-Chaparrita, pelo largo, enojona.
-¿Te acuerdas a qué jugabas de niño?
-A los carritos o salía a dar la vuelta.
-¿Tuviste novia?
-Sí he tenido novias, pero nunca les he faltado al respeto ni nada. Puros besos así. ¿verdá?, puros besos, pero no tocarlas, no…
En eso, no sé por qué, recuerdo la primera vez que oí hablar del hombre con la zeta en la espalda y la oreja rajada.
Fue en el ejido Patrocinio, municipio de San Pedro, una de las rancherías donde, según la gente, ha vivido Ramón.
“Al rato eso se sabe con el de arriba, al rato se sabe quién quemaba a esa gente y al rato le da cuello la Marina”, dice Ramón.
“Cuéntame de Patrocinio Ramón”, le pido, “ahí me quedé unos días, pero nunca hice nada de eso. Yo hacía leña y la vendía”, dice.
Después deja sobre la mesa el muslo de pollo que traía entre dientes, se para, se vuelve, se arremanga la playera, enseña la zeta que lleva marcada en el espinazo y dice que a esos narcos ya los mató el ejército.

 Yo sé que se crió con su abuelita, que vendía ramitos de flores en las calles. A veces decía Ramón, ‘es que ando juntando pa ir a ver a mi abuelita que ya está muy viejecita’”.

MUY QUERIDO EN EL MERCADO
Otra tarde regreso al mercado a buscar a Ramón.
Voy hasta su rincón favorito, la máquina de videojuegos que está a las afueras de la Carnicería “Juan de Dios”, pero no lo encuentro.
Recorro los pasillos del “Benito Juárez”, anegados de olor a carne cruda y verduras, pero no está,
Pregunto a los vendedores, a los marchantes, pero nadie lo ha visto.
En cada puesto que asomo las narices escucho una historia distinta de él.
-Es muy buena persona.
-A veces llega ái y le dice uno ‘pos ándale tómate una soda’.
-Viene y se mira en el espejo.
- Platica con nosotras, a veces nos pregunta que cómo estamos con los novios o que nos miramos muy guapas o que anda en la nuez.
-Una vez lo quisieron echar en la tele, una señora, que porque supuestamente le quiso arrebatar su bolsa, pero no es cierto.
-Necesita ayuda y creo que sí se alivianaría porque no está muy dañado como otras personas que andan aquí y que están más mal de su mente.
-Es que no es malo, si fuera malo no lo quisiéramos.
-En Tacuba. Allí sí le pueden contar toda la historia de él, Pregunta por un mentado el “Oso”.
 “Nosotros lo bañamos y le cortamos el pelo… Es muy buen muchachito, lástima que esté enfermito de su cabeza”

A LA BUSCA DEL OSO
En el solar arbolado de la casa de “El Oso”, ejido Tacuba, hace una mañana templada.
“El Oso”, un señor bajito, moreno, llenito, sesentaitantos años, me cuenta que Ramón llegó a Tacuba hace unos cinco años.
Venía con una familia de Nuevo Laredo, que después se fue y lo dejó aquí, abandonado.
Entonces la gente de Tacuba le prestó una casa para que viviera, lo enseñó a pizcar, a cortar leña y le dio trabajo en sus labores.
“De todo andaba él, donde lo ponían trabajaba. Nomás le decía ‘mira Munra, hazme esto’, decía ‘sí’”, dice “El Oso”.
Hasta que hace algún tiempo, por un conflicto familiar, una mujer lo echó de Tacuba.
Fue cuando Ramón empezó a rodar por las calles y las aldeas de San Pedro.
“Una mujer aquí levantó firmas pa correrlo”.
-¿Por qué?
-Tenía una muchacha la señora y lo volaban con ella. Al último el chavo la agarró en serio y ándele que… Quién sabe cómo le harían pa correrlo y ái anda el chavo. Yo me lo he querido trái, pero ¿dónde lo meto aquí, es pura familia?.
Dice “El Oso”.
Y dice que teme que la calle haya cambiado a Ramón.
“No sé qué ondas agarrará ahorita ya. A lo mejor en el tiempo que anda libre pa allá y pa acá ya no es como antes”.
Más allá Alejandro, otro vecino de Tacuba contará “le decía yo ‘eh Ramón cuando tenga ganas báñese, ahí está el baño. Cámbiese, rasúrese. Allá solo anda a veces todo mechudote, barbón”.
Consuelo, una  lugareña, compartirá que: “yo sé que se crió con su abuelita, que vendía ramitos de flores en las calles. A veces decía Ramón, ‘es que ando juntando pa ir a ver a mi abuelita que ya está muy viejecita’”.
Y Hortensia, una campesina, platicará que, “a veces me lo encuentro en el mercado le digo  ‘Ramón’, ‘Tencha’, me dice, le digo ‘ten Ramón, córtate el pelo’, le doy 25 pesos y dice ‘sí gracias’”.

CORRERÍAS POR SAN PEDRO
Noche cerrada.
Estoy con Luis Fernando Verdú Fernández, director de Protección Civil de San Pedro, platicando de “Munra”.
Dice que ya le ha tocado recogerlo varias veces por el rumbo las vías del tren y llevado a la Avenida Coahuila.
“Ahí se baja y se va caminando, da la vuelta en una calle. Nunca nos dice en sí a dónde va, él se baja y se mete a unas calles cerca de La Vega y ahí se queda”.
Es mediodía y el sol se desploma como una plancha hirviendo sobre La Vega.
Cuando Ramón llegó aquí por primera vez, dijo que lo había mandado Dios, me cuenta un chiquillo.
Venía pidiendo un vaso de agua a cambio de barrer la banqueta, lavar el carro o cortar el zacate.
Y la gente le dio comer, le cortó el pelo, le prestó la ducha y le regaló ropa limpia.
Andado los días Ramón acabó por quedarse en La Vega.
La gente lo miraba vagabundear por el barrio o tomar la siesta debajo de unas bancas de cemento que hay en la acera de la casa de Dora Alicia Rodríguez Mata, una vecina.
“Nosotros lo bañamos y le cortamos el pelo… Es muy buen muchachito, lástima que esté enfermito de su cabeza”, dice Dora.
-¿Cómo llegó aquí?
-De la noche a la mañana lo miraba que pasaba y dije ‘¿ese muchacho qué?’, ya llegó y se acercó y le dije ‘oyes, ¿no quieres comer?’, fue cuando empezó a agarrarnos confianza y nosotros a él.
Mi última tarde en San Pedro, Soledad Rodríguez, la dueña de un puesto de comida en la Plaza Principal, dice que ya ha tratado de convencer a Ramón para que se regrese a Nuevo Laredo con su familia, pero que no quiere.
“Le dije ‘¿cómo ves si te juntamos para que te vayas?’, dice ‘no’, le digo ‘¿por qué?’, dice ‘porque yo tengo una misión aquí y pos esa misión no sé cuándo se va a cumplir’”.

La búsqueda
Semanario trató de contactar a la familia de Ramón Rocha Téllez en Nuevo Laredo, a través de la presidencia municipal de aquella localidad.
Los comisionados por la autoridad para visitar el domicilio proporcionado por Ramón en este reportaje, (Privada 22 D, número 2, colonia Nueva Era), informaron que en dicha dirección encontraron a una mujer de nombre Cleotilde Téllez García, de 89 años de edad, quien dijo ser familiar de Ramón y no saber de él desde hace 10 años.   
Según el reporte del Ayuntamiento de Laredo Cleotilde, que es cuidada por su nuera María Amparo González Rivera, está gravemente enferma de una afección en la nariz, que la mantiene al borde de la muerte, y vive en condiciones precarias
Fuente.-


METE PRI a CONSEJO POLITICO a "GABINETE,FICHITAS y PERSONAJES de ESCANDALO" y VA por el 2018...o lo que quede de aquí alla.



El Partido Revolucionario Institucional renovó su Consejo Político Nacional con la incorporación de integrantes del Gabinete presidencial y personajes señalados por escándalos y actos de corrupción.

A través del Sector Popular, el tricolor convirtió en consejeros al ex Secretario de Hacienda, Luis Videgaray; al Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y ratificó al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

También incorporó como consejero político nacional al jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán, quien ingresó al órgano directivo a través de la Asociación Nacional de la Unidad Revolucionaria.

En la lista del Sector Obrero fue registrado el Secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida.

El nuevo órgano, que será el responsable de definir el método de elección del candidato presidencial de 2018, incorpora a funcionarios, ex Gobernadores y líderes sindicales que han protagonizado diversos escándalos.

En el Sector Popular aparece el nombre de Guillermo Ruiz de Teresa, quien, junto con el senador priista Emilio Gamboa, viajó en un helicóptero que aterrizó en una zona natural protegida para abordar el yate de un empresario yucateco.

En ese mismo listado se incluyó al ex Gobernador de Oaxaca, José Murat, quien recibió señalamientos por protagonizar un supuesto autoatentado en su contra, casi al final de su Administración.

En el apartado del Sector Obrero fue incorporado el dirigente del sindicato ferrocarrilero, acusado y denunciado por ex empleados, jubilados y legisladores por presuntos actos de corrupción, con cargo a las cuotas de los trabajadores.

Además, permanecerá como consejero político nacional el ex presidente del PRI y ex Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, acusado de heredar una deuda millonaria en su entidad.

Lo mismo ocurre con el ex candidato presidencial y ex dirigente nacional, Roberto Madrazo, quien fue captado haciendo trampa en el maratón de Berlín.

Los nuevos consejeros para el periodo 2016-2019 rendirán protesta durante un acto encabezado por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Este Consejo también será el responsable de definir las condiciones y alcances en los que se llevará a cabo la Asamblea Nacional del tricolor.

Fuente.-

"CONTROL de la CAPITANIA de PUERTOS",un REGALO a la MARINA...y al rato las aduanas del país.


Después de ocho meses de cabildeo, la Secretaría de Marina tendrá el control de las capitanías portuarias del país. El jueves 23, el Senado aprobó en comisiones la iniciativa presidencial que traspasa esa potestad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a la Armada. 
Los legisladores que se oponen a esa propuesta –que aún no valida el pleno– critican la maniobra y exponen que los marinos no han controlado la llegada y salida de drogas y contrabando; y ahora tendrán que proteger a las naves de las corporaciones trasnacionales que arriben al país.
El miércoles 23, Día de la Armada de México, el Senado decidió hacerle un regalo especial a la Secretaría de Marina (Semar): por 18 votos a favor y sólo uno en contra, las comisiones de Comunicaciones y Transportes, la de Marina y la de Estudios Legislativos Segunda aprobó la iniciativa del Ejecutivo federal para que las 110 capitanías de puerto pasen de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) al control de la Armada.
Pero detrás de esta aparente reorganización administrativa por razones de seguridad, está no sólo el componente militar, sino una condición de las empresas trasnacionales que firmaron contratos con Pemex para que las blinden contra los eventuales ataques de los grupos del crimen organizado.
Representantes del sector marítimo, opuestos al traspaso de la operación de los puertos mexicanos de la SCT a la Semar, aseguran que si realmente quisiera combatir la llegada y salida de cargamentos de drogas y contrabando, la Marina hubiera pedido que les asignaran el control de las aduanas y no de las capitanías de puerto.
Prueba de ello, es que en los puertos de Manzanillo, Colima, y Lázaro Cárdenas, Michoacán, sigue entrando y saliendo mercancía ilícita, a pesar de que desde hace dos años son operados por miembros de la Marina.
“Por si fuera poco, la deficiente operación de los capitanes de puerto, los contralmirantes Antonio Vargas Aguirre, de Lázaro Cárdenas, y Marcelino Tapia Minjares, de Manzanillo, provocó que –de acuerdo con cifras de la SCT–, en 2015 el arribo de barcos extranjeros bajara 12%; contrario a Altamira, Tamaulipas, y Coatzacoalcos, Veracruz, operados aún por civiles, en donde se incrementó.”
En ello coinciden el secretario general de la Orden de Capitanes y Pilotos Navales de la República Mexicana, Ismael García Muñoz, y el representante de la Unión Nacional de Transportes Campesinos, Salvador Rivera, quienes en entrevistas por separado exponen los abusos que ha cometido la Marina en la operación de esos puertos.
En ambos, además, la Administración Portuaria Integral (API) también es ejercida por marinos: en Lázaro Cárdenas por el almirante Jorge Luis Cruz Ballado, mientras que en Manzanillo está el contralmirante Alejandro Miranda Oceguera.
Los argumentos del senador Lozano
A pesar de esas evidencias, el Senado avanzó en la entrega de los puertos a la Marina. Uno de los principales operadores es el senador panista Javier Lozano Alarcón, presidente de la Comisión de Comunicaciones.
A la SCT, en especial a las API, les seguirá correspondiendo “la parte de negocios, comercial, económica y demás actividades relacionadas con la marina mercante, el comercio marítimo, etcétera”, dijo el senador.
“La parte correspondiente a la seguridad, entendida en su doble expresión de seguridad de las personas, de la vida humana en el mar, pero también de seguridad nacional en las costas”, le corresponderá a la Semar, afirmó.
Sus pares Miguel Barbosa, coordinador del PRD, y el sinaloense Manuel Cárdenas Fonseca, el único que votó en contra, expresaron sus dudas sobre la constitucionalidad de la reforma, ya que podría violarse el artículo 129 constitucional en el que se establece que “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.
Durante la discusión en comisiones tanto Lozano Alarcón como Gerardo Flores, del Partido Verde, y los legisladores priistas presentes rechazaron que se violara la Constitución, ya que el artículo 30 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal deja claro que las funciones militares le corresponden propiamente a la Armada de México y la Semar puede ejercer otras actividades de carácter civil.
Lozano Alarcón aclaró que en el encuentro que sostuvieron ese mismo día con el almirante secretario Vidal Soberón, éste les comentó que la reforma es para darle “certeza jurídica” a la propia Semar, pues la dependencia asumirá las funciones de autoridad marítima nacional.
“Dentro de ella se habrá de crear la Dirección General de Asuntos Marítimos para la operación únicamente o exclusivamente del tema de las capitanías de puerto.
“Honestamente creo que estamos hablando de una reforma que tiene apego a la Constitución y espero que no haya una acción de inconstitucionalidad que diga lo contrario”, subrayó Lozano Alarcón, quien apresuró la sesión de comisiones para que se aprobara la iniciativa.
Ahora sigue la discusión y aprobación en el pleno que se dará en las próximas sesiones del periodo ordinario.
El “regalo” a la Semar se produjo tras ocho meses de negociaciones, de un intenso cabildeo entre los coordinadores de las distintas bancadas por parte del mismo almirante Soberón Sanz, y de una operación para convencer, acallar o minimizar a las voces que están en contra de esta polémica iniciativa (Proceso 2081).
Uno de los principales responsables del cabildeo legislativo fue el vicealmirante José Luis Arellano, quien insistió en la necesidad de esta reforma por la alta inseguridad en puertos como Veracruz, Altamira, Lázaro Cárdenas y Manzanillo, donde se concentra 80% de las exportaciones e importaciones del país.
El cabildeo
Los operadores navales desmienten al senador Lozano y a los mandos de la Marina. “Lo que pretende el almirante secretario Soberón Sanz es la administración del puerto. Lo digo, porque quien ejerce la autoridad en el puerto es el capitán de puerto, él es quien supedita conforme a derecho a la parte administrativa y comercial, como sucede en Manzanillo y Lázaro Cárdenas”, señala el capitán Ismael García.
–Entre las reformas, la Semar otorgará permisos para la prestación de transporte marítimo, de pasajeros, de turismo náutico con embarcaciones menores y autorizará arribos y despachos de las embarcaciones y artefactos navales, ¿qué consecuencias traerá esto?
–Allí empieza la afectación a la parte comercial. Si usted tiene una embarcación de turismo menor o mayor, la Marina será la que otorgue los permisos y las licencias y los documentos para que se dé el servicio. La pregunta es si esta parte es comercial, por qué tiene que estar sujeta a lo que ellos determinen. Si esto fuera cuestión de seguridad nacional, se podría decir que es posible, pero esto es seguridad técnica, es revisar cómo está un barco, qué equipo de supervivencia o contra incendio trae. Pero, para ejercer el comercio vía marítima, no veo por qué ellos tienen que dar los permisos.
Explica que la injerencia de los marinos en estas áreas ha traído graves problemas: “Un barco que llega a un puerto normalmente es detenido un día para revisión, entra el capitán, la aduana, sanidad, migración, sin embargo, esto no sucede en Manzanillo y en Lázaro Cárdenas, que desde hace dos años son controlados por almirantes y contralmirantes de la Marina”.
En Manzanillo, el capitán de puerto ha parado embarcaciones hasta seis días, argumentando que sospecha que transporta mercancía no deseable. Sin embargo, dependiendo de su envergadura, el barco pierde al día de 20 mil a 100 mil dólares por estar parado.
“No puedes afectar el comercio de esa manera. En todos los puertos se para el contenedor y ese mismo día lo revisa la aduana, pero que lo pares durante una semana hasta que alguien de la cadena de mando de la Semar da instrucciones de revisarlo y resulta que realmente no transportaba nada ilícito. Son las quejas recurrentes de los empresarios”, señala.
Cuando le preguntan a los agentes aduanales cuál es el impacto, responden que a ellos no les afecta porque le cobran al dueño de la carga todo el almacenaje; él traslada ese gasto adicional al producto, y finalmente el pueblo termina pagándolo.
En las capitanías de Manzanillo y Lázaro Cárdenas los marinos tienen dos años laborando: “Todo empezó porque en el puerto de Lázaro Cárdenas estaban traficado con minerales, mafias chinas que estaban allí enviaban embarques de mineral a su país, con ese pretexto pusieron como capitán de puerto a un contralmirante y a otro como administrador portuario de la API. Supuestamente iban a parar esta actividad”, explica el capitán García.
Al final, el pretexto por el que los marinos entraron a esos puestos es totalmente inválido, dice. Quien revisa y controla la mercancía que entra y sale del país vía marítima es la aduana, que depende del Servicio de Administración Tributaria, perteneciente a la Secretaría de Hacienda. Por lo tanto, si hay una situación ilegal o no deseable, tendría que intervenir la policía fiscal de la aduana y no la capitanía que nada tiene que ver.
En Manzanillo y Lázaro Cárdenas todo es consultado a la cúpula de la Semar: “Esto no debería de ser porque la administración aún está bajo la tutela de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, aunque ésta ha sido omisa frente a la iniciativa de ley”.
Coadyuvancia poco eficaz
–Si el objetivo es la soberanía nacional, ¿por qué la Marina no ha entrado a las aduanas, como ustedes lo plantean?
–Por solicitud de la Secretaría de Hacienda está coadyuvando en la aduana marítima. Ahí hay personal de la Armada de México, haciendo las funciones de policía. Vigilan cómo entran y salen las cargas y con equipos de rayos gamma revisan la mercancía de manera rápida; aun así, la revisión sigue siendo lenta, comparada con otros puertos del mundo.
–¿Aun con los marinos sigue pasando contrabando y droga?
–Claro, de lo contrario cómo se explica todo lo que entra a este país en cuanto a drogas. Para producir anfetaminas se necesitan los precursores químicos que no hay aquí en México. Esos llegan, y obviamente no vía aérea, sino por barco. Si hay un problema, no es de la capitanía; es un problema de soberanía, de corrupción o de cuestiones de ilegalidad, que no depende de las capitanías de puerto, sino de las aduanas. Ahí es donde se mueve todo, a pesar de la coadyuvancia de la Marina.
Del abuso cometido por los integrantes de la Marina desde que asumieron el cargo, fue objeto el capitán Cruz Colorado Vicón, empresario maniobrista del puerto de Manzanillo:
“Tenemos maquinaria para carga y descarga de los barcos amparados por una concesión que nos otorgó la SCT para trabajar como maniobristas, pero hace un par de meses, el vicealmirante Jorge Bustos, quien hasta junio pasado era director del API. En una actitud de soberbia me dijo que mi maquinaria estorbaba, que si no la sacaba iba a ordenar que la destruyeran. Para que quedara constancia me envió la orden por escrito. Demostró una total falta de conocimiento a la regulación de esta actividad.”
Los acuerdos de Pemex
En opinión de Salvador Ruiz, dirigente de los transportistas, desde que los marinos tomaron el mando de las capitanías de los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas la droga sigue pasando: “Y va a seguir pasando. Ahora, a nivel mundial, de los 171 países que tienen acuerdo con la Organización Marítima Internacional sólo 11, entre ellos Corea del Norte, Vietnam, Perú, China, Chile y Argentina, tienen o han tenido dictaduras militares; con México serán 12.
Pese a ello, asegura que en ningún momento se pueden comparar con México, Estados Unidos o los países europeos, donde no hay militares sino civiles preparados para trabajar con el comercio marítimo.
El 24 de junio de 2014, después de la apertura del sector energético, Pemex firmó por primera vez convenios con empresas internacionales Petronas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), BHP y Oil and Natural Gas Corporation , con la intención de desarrollar proyectos e intercambiar información, tanto en campos maduros como en aguas profundas del país. Con una inversión por parte de las compañías de unos 80 mil millones de dólares por año.
En esa ocasión, Petronas y Pemex también firmaron un acuerdo con Miguel Galuccio, presidente de la compañía argentina YPF, el cual establece intercambio de experiencia y mejores prácticas en actividades relacionadas con exploración y producción de petróleo y gas.
En junio pasado, después de 78 años en la historia de México, el consejo de administración de Pemex aprobó su primera asociación para la exploración y explotación del campo Trión en aguas profundas del Golfo de México compartiendo con petroleras privadas los riesgos geológicos y económicos. A este acuerdo le seguirán otros, dijo José Antonio González Anaya, director de Pemex.
“Como el gobierno mexicano ya entregó el petróleo a compañías extranjeras, ante el problema de la delincuencia organizada, estas exigen que la Semar garantice protección a sus navíos cuando se internen en los puertos nacionales. No quieren ser ellos quienes paguen por su propia seguridad como ocurría en la época de la Revolución. Por eso condicionaron al presidente Enrique Peña Nieto a adecuar su legislación para que sean los marinos quienes les den protección”, asegura.
Las empresas navieras que ya adquirieron el petróleo aún no entran a trabajar, sólo les falta que alguien con facultades legales les cuide los puertos, esa es una de las razones de la iniciativa de ley presentada por la Semar para que les cedan las capitanías de puerto.
fuente.-