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lunes, 13 de julio de 2015

LA DEA supo de PLANES de FUGA del "CHAPO" desde 2014,revelan....el "Chapo" no se preocupaba,se ocupaba.


Documentos del gobierno de Estados Unidos muestran que la DEA tenía información de inteligencia sobre al menos dos intentos previos para ayudar al capo mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmána escapar de una prisión de máxima seguridad en México.

Documentos internos de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) obtenidos por The Associated Press revelan que los agentes antidrogas obtuvieron los primeros informes sobre planes de fuga en marzo de 2014. Eso fue alrededor de un mes después de que Guzmán fue capturado en Mazatlán, México.

Los documentos muestran que en marzo de 2014, agentes en Los Ángeles reportaron una posible operación de escape financiada por otra organización del narcotráfico que opera bajo los auspicios del Cártel de Sinaloa, encabezado por Guzmán, y que involucró el uso de amenazas o sobornos a funcionarios de prisiones.

En julio de ese año, la misma investigación reveló que el hijo de Guzmán había enviado un equipo de abogados y personal de contrainteligencia militar para diseñar un plan de escape.

Elementos del Ejército y Marina, así como de las policías Federal y Estatal, serán desplegados en puestos de control las 24 horas del día en todo el territorio de Sinaloa, luego de la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal del Altiplano.

De acuerdo con un comunicado del gobierno del estado, las corporaciones sinaloenses unificarán fuerzas para coordinarse con la Federación y mantener las condiciones de seguridad en la entidad.

Fuente.-

LA "FUGA INCREIBLE" ... esta resultando "POCO CREIBLE" .


La versión del escape de ‘El Chapo’  fue catalogado como ‘de película’ en todo el mundo. Sin embargo una línea de investigación de la PGR apunta a que ese plan es solo un distractor y que salió del Altiplano de una forma menos elaborada. 
Como en su primer escape, las versiones de la segunda huida de Joaquín “El Chapo” Guzmán no son pocas.
La oficial, el túnel equipado con sistema de ventilación, iluminación y hasta con rieles para que rodara una motocicleta.
La otra, la que personal de la PGR ha logrado reconstruir a tan solo unas horas de la segunda fuga del que vuelve a ser el delincuente más buscado de México.
Fuentes cercanas a la investigación expusieron a Reporte índigo la posibilidad de que “El Chapo” Guzmán haya salido disfrazado de visitante, con la complicidad del personal de custodia de esa prisión.
Guzmán no se fugó por un túnel, advierte esta teoría. Por normatividad, las cárceles federales se construyen sobre una plancha de concreto de más de dos metros de grosor, lo que hace imposible la construcción subterránea. La salida de “El Chapo” de la cárcel del Altiplano tuvo que haber sido por el área de visitas. “El Chapo” se fugó como un visitante más de esa cárcel federal.
La construcción de un túnel que va del Cefereso I hasta la colonia Santa Juanita, en Almoloya de Juárez, podría ser solo una distracción implementada por el propio narcotraficante para despistar la investigación, la que ya apunta hacia la complicidad del personal de custodia, el que mantuvo al reo fuera de su celda en horarios anormales.
El del disfraz, sería el método preferido por Joaquín Guzmán para burlar la seguridad penitenciara. Ya lo hizo una vez, cuando se escapó en enero del 2001 de la cárcel federal de Puente Grande. En aquella ocasión, el narcotraficante -con la complicidad de funcionarios federales al más alto nivel salió- vestido de Policía Federal, según relataron en su momento algunos reos de la cárcel federal de Jalisco.
De acuerdo a la que apunta a ser la más importante línea de investigación, “El Chapo” Guzmán pudo haber ingresado al área del personal de custodia -para de allí mezclarse entre las visitas y salir como el familiar de algún reo-.
La única forma en la que pudo haber accedido a esa zona sin romper el protocolo de seguridad, sería a petición del interno para la realización de una llamada telefónica ya programada o reclamando servicio médico.
La teoría de la PGR estima que, desde el área del personal de custodia Guzmán Loera pudo haber ingresado a uno de los túneles que comunican a la zona de internos procesados con el área de acceso de visitas. En ese lugar -solo con la complicidad de personal de custodia- “El Chapo” pudo haber cambiado su vestimenta por ropa común y salir caminando por la puerta principal, como una visita más que se retiraba.
Los tiempos no cuadran
Los tiempos establecidos en el parte oficial de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) donde se informa de la fuga de Joaquín Guzmán, no empatan con los manejados al interior de la cárcel federal para el movimiento de internos.
La CNS informó que se perdió el contacto visual con “El Chapo” a las 20:52 horas, pero de acuerdo al protocolo del Cefereso I, no puede haber internos fuera de su celda después de las 18:00.
El sábado, las actividades al interior del Cefereso del Altiplano concluyeron en punto de las 18:00 horas. El calendario marcó dos horas de deportes. Como el sábado las salidas al patio son optativas, “El Chapo” Guzmán pudo haber decidido permanecer en su celda de donde fue trasladado al área de custodia.
De acuerdo al protocolo, el sábado se autorizó que los internos se bañaran en dos tandas: la primera a las 13:00 horas, y la segunda a las 18:00 horas. Ningún preso tenía la autorización para estar en el área de regaderas después de las 19:00 horas. Mucho menos a las 20:52 cuando fue la última vez que la CNS dice haber sabido de “El Chapo”.
Otra inconsistencia entre los declarado por el Gobierno Federal y lo que pudo haber sucedido al interior de la cárcel es la presencia de Guzmán sin vigilancia en el área de regaderas. El protocolo al interior de los Ceferesos establece que ningún reo se puede mover fuera de su estancia sin la supervisión del personal de seguridad.
Guzmán, en su condición de reo de alta peligrosidad, siempre era trasladado bajo la vigilancia de cinco personas: dos custodios, un comandante de compañía, un funcionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, así como un representante de la dirección del órgano desconcentrado, prevención y readaptación social de la Secretaría de Gobernación.
Para todos los criminales de alta peligrosidad, el sistema penitenciario federal establece medidas adicionales de vigilancia, como el pase doble de lista, observación constante de movimientos a través del sistema de cámaras de seguridad, grabación de conversaciones en visitas íntimas, familiares y de abogados, así como registro puntual de las comunicaciones telefónicas o por correspondencia.
La PGR estima que el centro de comando del Cefereso de Almoloya no estaba en condiciones de perder de vista las actividades de “El Chapo”. Su último pase de lista fue 20 minutos antes de las 18:00 horas, cuando frente a su celda, la número 20, se presentaron tres funcionarios -uno del Cisen, otro de vigilancia y custodia y un comandante de compañía- que dieron cuenta de la presencia física del jefe del cártel del Pacifico.
Pese al comunicado de la CNS, la PGR tiene elementos que dan cuenta de la presencia de “El Chapo” en el interior su celda al filo de las 17:40 horas. Las únicas razones por las que el narcotraficante pudo haber salido es el requerimiento del servicio médico o la solicitud programada para realizar una llamada telefónica familiar. Nunca para asistir al área de regaderas solo.
La existencia de un túnel resulta inverosímil debido a que el protocolo de seguridad de las cárceles federales obliga al personal de custodia a revisar cada 15 minutos las áreas de uso común. Sumado a ello, ningún reo -menos los de máxima peligrosidad- pueden permanecer solos en esos sitios.
Almoloya, de ‘casi’ máxima seguridad
La Cárcel Federa de Almoloya fue hasta el pasado sábado por la tarde una de las más seguras de México. Ahora, al lado de la Cárcel Federal de Puente Grande, se ha convertido en una de las prisiones federales que pierden el estatus de cárceles de máxima seguridad. El culpable del hecho es el mismo hombre: Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo”.
 Esta prisión, estigmatizada como una de las más férreas de todo el país, a donde se enviaron a los reos más peligrosos de México capturados en los últimos 20 años, es una de las obras más recodadas del presidente Carlos Salinas de Gortari, cuando nació el sistema penitenciario federal de Máxima Seguridad.
Fue en noviembre de 1991 cuando la cárcel de Almoloya comenzó a recibir a los primeros reos acusados de delitos graves. Inicialmente estaba proyectada para albergar a 800 presos, pero la explosión delincuencial hizo que dentro esa prisión se manifieste la sobrepoblación, llegando a tener a la fecha cerca de mil 200 internos federales.
Hasta el pasado sábado -por el estatus de máxima seguridad- la cárcel de Almoloya era el destino de los reos que intentaban actos de insubordinación contra la autoridad penitenciaria, tan así que era considerado un castigo ser enviado a esa prisión luego de estar en otras cárceles federales, entre ellas la de Puente Grande.
Con su fuga, “El Chapo” Guzmán terminó con el mito de la cárcel inexpugnable y la redujo al ridículo. Oficialmente hoy en la Secretaría de Gobernación, ya son dos cárceles del complejo penitenciario federal que han perdido el nivel de máxima seguridad, a causa del mismo hombre.
Un domingo diferente
Ayer no fue un domingo normal dentro de la cárcel federal de Almoloya. Tras la fuga de “El Chapo” Guzmán, con la aplicación del código rojo que tendrá vigencia durante las próximas 72 horas.
La mayoría de los reos festejaron al interior de su celda la segunda fuga del narcotraficante más poderoso de México. Supieron de la fuga solo por la aplicación del código rojo, el que suspende toda actividad dentro de la cárcel, incluyendo la de la alimentación, visitas familiares y de abogados.
Entre los reos que supieron de la fuga de “El Chapo” desde el silencio de sus celdas se encuentra Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40”, exlíder de Los Zetas; Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, exlíder de Caballeros Templarios;  Óscar Omar Treviño Morales, “El Z-42”, exlíder de Los Zetas y hermano de “El Z-40”, y Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, sicario del cártel de los hermanos Beltrán Leyva.
En la cárcel federal de Almoloya, también está recluido Jesús Reyna García, exgobernador de Michoacán, acusado de negociar con el cártel de Los Caballeros Templarios; José Luis Abarca Velázquez, expresidente municipal de Iguala, presunto responsable intelectual de la desaparición forzada de estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero; Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Padrino”, exlíder del desaparecido Cártel de Guadalajara;  Teodoro García Simental, “El Teo”, el principal enemigo del cártel de los Arellano Félix.
Fuente.-

"Gráfico de la FUGA" INFOGRAFIA (El Financiero) 


LA "INGENIERIA" al servicio del CRIMEN ORGANIZADO.


Los túneles de Joaquín El Chapo Guzmán Loera y el Cártel de Sinaloa comenzaron en la frontera de México con Estados Unidos para pasar la droga a territorio norteamericano, pero de Baja California y Sonora se extendieron hasta Culiacán, su estado natal, donde se usaban para esconder droga, armas, dinero y para permitir fugas.
Son evidencia de que cuenta con una división de ingeniería, menos conocida e investigada que los grupos armados o de sicarios al servicio de la droga, pero igual de importante para el capo.
Equipados con aire acondicionado, luz eléctrica y hasta rieles como el que encontraron las autoridades en la más reciente fuga de El Señor de los Túneles, los pasadizos subterráneos demuestran que hay todo un equipo de ingeniería detrás.
Son técnicas de ingeniería que no son desconocidas para la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).
Sin embargo, las indagatorias no llegaron a la pieza clave de los escondites subterráneos y a la máxima obra de los constructores al servicio de El Chapo Guzmán, que permitió su fuga la noche del 11 de julio del penal de máxima seguridad, El Altiplano.
Tan sólo cinco días antes de su captura el 22 de febrero del 2014, Guzmán Loera huyó de un operativo en Culiacán, Sinaloa, a través de un túnel que conectaba el baño con el sistema de drenaje pluvial.
De acuerdo con la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), el escape ocurrió el 17 de febrero de ese mismo año, en la calle Río Humaya 130, colonia Guadalupe, un barrio de clase media que se localiza a dos kilómetros del centro de Culiacán. En esa ocasión, el capo huyó hacia el río Humaya, luego de caminar más de tres kilómetros por los tubos que canalizan el agua de lluvia.
Esa casa estaba equipada con cámaras de videovigilancia y monitoreo en todos sus cuartos, puertas reforzadas con postes y trancas de acero, pero sobre todo con tinas de baño que, mediante un interruptor simulado, se levantaban de manera vertical para conectar el inmueble con pasadizos secretos y túneles que la conectaban con el drenaje pluvial de Culiacán, facilitando la fuga.
Las autoridades encontraron ese mismo mecanismo en siete de las 19 casas y ranchos de seguridad que se le incautaron al líder del Cártel de Sinaloa entre los días 17 y 23 de febrero de 2014. Todas conectaban la tina con el drenaje, contaban con luz eléctrica, escaleras y hasta exclusas de acero que impedían el paso del agua de lluvia a la construcción secreta. Estas fortalezas de la ingeniería brindaban a El Chapo de ocho a 15 minutos para poder escapar.
Las obras de ingeniería al servicio del crimen organizado tienen ejemplos todavía más sofisticados en la frontera de México y Estados Unidos. El 10 de agosto de 2014, la Oficina de Inmigración y Aduanas del gobierno norteamericano (ICE, por sus siglas en inglés) encontró un “narcotúnel” que conectaba Tijuana con San Diego, en la zona conocida como Mesa de Otay.
El subterráneo contaba con electricidad, ventilación y un sistema de rieles que permitía mover vagones con droga de un país a otro. En declaraciones a la agencia de noticias AP, los voceros de la ICE vincularon la construcción transfronteriza con El Chapo Guzmán y el Cártel de Sinaloa.
El 12 julio de 2012, las autoridades norteamericanas reportaron un túnel de más de 200 metros de largo que conectaba San Luis Río Colorado, en Sonora, con Caléxico, Arizona. Con paredes y vigas de madera, también fue atribuido a Joaquín Guzmán.
En esa misma fecha encontraron otro pasadizo subterráneo en el fraccionamiento La Garita localizado en Tijuana, México, cuya conexión con la superficie también era un baño, pero a través de un falso lavabo que podía levantarse para ingresar al túnel.
En total, las autoridades de Estados Unidos han detectado 80 de los llamados “narcotúneles” desde 2006 a la fecha, la mayoría atribuidos a El Chapo.


Fuente.-

ASI se FUGO el CHAPO !!! ... así dicen que se "fugo".


Joaquín "El Chapo" Guzmán se escapó por segunda vez de una prisión de máxima seguridad.

En esta ocasión, de acuerdo con las autoridades, el capo sinaloense se fugó del Penal Federal del Altiplano a través de un túnel que desemboca en un inmueble un kilómetro y medio al sur del centro penitenciario.

La primera fuga del "Chapo" fue del penal de Puente Grande, Jalisco, de donde salió escondido en un carrito de lavandería en 2001.

La Fachada del "Tunel".
Tras recorrer el pasaje subterráneo, "El Chapo" Guzmán salió al interior de una bodega, en donde aún hay material de construcción.





La bodega pertenece a un inmueble que se encuentra en obra negra y que incluye también una casa de unos 120 metros cuadrados; la bodega mide entre 130 y 150 metros cuadrados.
fuente.-

EL "HOYO" del CHAPO...las "obras" de ingenieria que se trazan sobre los "planos" de la podredumbre institucional.



Tiene anchura y tiene hondura. Es, sin duda, la crisis de seguridad más severa, más grave. El Gobierno de los golpes a capos recibe un impacto debajo de su línea de flotación. Cualquier presunción de descabezamiento empequeñece con ésta, la segunda huída. Pero el efecto es demoledor: toda y en sus partes ha quedado en tela de duda la estrategia de seguridad que se basaba en la inteligencia y no en la fuerza, en el sigilo y no en el estruendo mediático, en la precisión y no en la aniquilación.

No fue la astucia. Fue la pudrición. No parece un plan maestro sino una tarugada. El Señor de los Túneles. Fue el mismo Gobierno que lo capturó, el que dedicó grandes esfuerzos a detectar la ciudad subterránea, los chaposótanos, los pasadizos bajo tierra; y se contaron las historias, se filmaron, se revelaron como constancia de la estrategia que privilegiaba inteligencia. Al "Chapo" lo detuvieron tras seguirlo por los subterráneos gracias a un Gobierno perspicaz que olfateaba, que rastreaba, que no daba tregua ni en el caño.

El Cártel de Sinaloa sella sus entregas en los túneles. Los topos abren paso, cuelan, amplían, horadan. Cuántas toneladas de droga, carretadas de dinero, incluso grupos de migrantes, tráfico de armas, en ida y vuelta no corrieron por los socavones de "El Chapo" rumbo a Estados Unidos. Cuántas transacciones no se hicieron bajo tierra. "El Chapo", lo conocían, vivía como las marmotas. Tenía madrigueras, ahí andaba y ahí decidía. ¿Ya no se acordaban?

Apenas se conoció la noticia de la segunda huída y los primeros comentarios del asombro mascullaban con un "es increíble". Para qué. Váyanlo creyendo. Es así. Las obras de ingeniería del crimen organizado se trazan sobre los planos de la podredumbre institucional. Los cuidados elementales desaparecen. ¿Qué tanto costará meter en Almoloya un buen teléfono o un aparato que aporte coordenadas de ubicación? ¿50 mil dólares, cien mil? Si algo se da por descontado es que eso no es un obstáculo para los capos. ¿Quién apoyó para precisar el destino de la otra salida del túnel, ignorar las revisiones externas del penal, hacerse tonto con la construcción de la obra de Cutzamala como buen distractor de las otras excavaciones?

Las conjeturas abundan. La certeza desarma. Si así de sencillo es fugarse de Almoloya es juego de niños obtener contratos de carreteros en el Estado de México con gastos pagados al secretario de Comunicaciones en turno, intercambiar casas particulares por megaobras públicas, instaurar el moche como entendimiento universal.

El problema no es solo corromper sino quedar indemne. La fuga llama a la fatalidad y a la reproducción en infinito de la costumbre. Todo se compra, nada se castiga. La sospecha toca la puerta de Los Pinos, cimbra a la Secretaría de Comunicaciones, pulveriza a la Cámara de Diputados, desamarra las fojas de las sentencias judiciales; jueces adocenados, maiceados, comprados. Tres poderes que no pueden... y ciudadanos que aceptan -a veces con pesar, otras con entusiasmo- ese juego.

Es insulto a la inteligencia. A aquella destinada a detectar y prevenir; el Gobierno que presumía saber pasos precisos de sus antagonistas hasta en el drenaje, ignora la construcción de una megaobra en el patio trasero de su lugar más seguro, la cárcel blindada, donde dicen que rige el imperio del Estado.

La fuga desfonda. Llama a la imitación y exhibe, desnuda. Otro efecto vendrá en el reposicionamiento. Cada aprehensión o cada fuga genera batallas cruentas entre grupos criminales. Se avizoran episodios graves, enfrentamientos abiertos en el descampado que deja la vulnerabilidad institucional.

Es el sino sexenal de la corrupción, que ni qué. Un castigo ejemplar no lo borra. Un recambio de piezas de gabinete apenas mitiga; un cambio de estrategia es un soplido donde urge un vendaval. Bueno, pero aunque sea que algo de eso suceda para saber que hay signos de vitalidad, donde la pudrición ahoga.



Fuente.-Roberto Zamarripa

"GUZMAN LOERA" el OPERADOR del GOBIERNO...y el "remake" de la FUGA EXTRAORDINARIA.


Vicente Fox ganó la Presidencia con pocas ideas sobre cómo abordar los arreglos que el Estado mexicano sostuvo durante más de cincuenta años con las organizaciones mexicanas dedicadas al negocio del narcotráfico.
Podía mantener intocados los acuerdos con los principales capos o también divorciar a las instituciones formales del poder criminal. Al principio optó por una vía peor: ignoró el problema.
Esa negligencia no tardó en reclamar. Entre julio y diciembre del año 2000 las distintas facciones criminales aprovecharon para pelear fronteras y mercados.
Sin árbitro, el juego se puso salvaje; el grupo de Sinaloa, por ejemplo, decidió incursionar en territorios gobernados por el Cártel del Golfo y el segundo respondió con idéntica moneda.

El 19 de enero de 2001, en el penal de Puente Grande, fue liberado Joaquín Guzmán Loera para que ayudara a meter orden entre sus antiguos aliados.
Su salida del reclusorio se disfrazó frente al público como si se tratara de una fuga extraordinaria. Las autoridades contaron que ese líder criminal había escapado dentro de un carrito de ropa sucia hasta la puerta de la cárcel.
Pasado el tiempo se hizo evidente el error. A juzgar por la escalada de violencia que vino después, quedó claro que Guzmán Loera no era un mediador eficiente entre el gobierno y los distintos grupos criminales.
No logró construir un acuerdo de paz entre las organizaciones de Tijuana, Juárez, el Golfo, Los Zetas, el Cártel de Sinaloa, los Beltrán, los Valencia o la Familia michoacana.
Al contrario, la pugna entre tales empresas alcanzó proporciones extraordinarias: más de 100 mil muertos y 40 mil desaparecidos.
El gobierno se volvió actor responsable en este episodio cuando decidió perseguir a casi todas las organizaciones, menos a la empresa encabezada por Joaquín Guzmán. También se libraron de la ira institucional los hermanos Valencia, líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Con menosprecio hacia lo sistémico del fenómeno, los subalternos de Felipe Calderón solían justificarse explicando que era necesario enfrentar primero a los criminales más violentos.
Una vez que el PRI regresó al Palacio Nacional, de nuevo fue apresado Guzmán Loera, en febrero de 2014. En Mazatlán afirman que la gran mayoría de los efectivos participantes en su captura eran hombres güeros y altos que hablaban inglés.
Horas después de la detención, el gobierno estadounidense exigió que se le extraditara. Pero en México no quisieron arriesgarse a que Guzmán abandonara el país. Cabe suponer que posee información capaz de provocar un incendio político de proporciones mayúsculas.
Durante el último año, el CJNG ha ganado mucho terreno. En mayo esa empresa criminal hizo una demostración logística para presumir superioridad frente a cualquier otro competidor, el Estado mexicano incluido.
El CJNG opera hoy en geografías que antes eran gestionadas por los empresarios sinaloenses y, a diferencia de sus predecesores, no parece estar dispuesto al pacto político.
Justo en este contexto, Joaquín Guzmán Loera es excarcelado por segunda ocasión. La historia del operador libre se repite sin que sorprenda demasiado la coincidencia.
ZOOM: Existe una versión alternativa a esta narración. La ofreció el subsecretario Monte Alejandro Rubido: un pequeño orificio de 50 por 50 centímetros, conectado con un túnel de descenso y luego con otro de un kilómetro y medio que desembocó en la colonia San Juanita, etcétera, etcétera.
Al lector le toca decidir cuál historia es más verosímil: si la del operador del gobierno o el remake de la fuga extraordinaria.
Fuente.-
@ricardomraphael

Dicen que van por la "RED que PROTEGIO al CHAPO"...se van "indagar" solos.


El gobierno federal investiga la red de apoyo que permitió la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán Loera. Todos los visitantes que acudieron al penal de máxima seguridad durante casi 16 meses están bajo sospecha de apoyar el plan de escape, también se indaga el grado de participación de servidores públicos de diversos niveles, y se busca establecer quién pudo facilitar los planos de la prisión —clasificados como de seguridad nacional—, que permitieron la evasión.
A través de un túnel cuya entrada está en el área de regaderas, el líder del Cártel de Sinaloa logró fugarse la noche del pasado sábado del Centro de Readaptación Social Número 1 El Altiplano, en el Estado de México, luego de permanecer casi 16 meses en prisión.
La última vez que las autoridades penitenciarias tuvieron contacto con el reo fue a las 20:52 horas, cuando estaba en el área de tratamientos especiales, pasillo número dos, estancia número 20. Al notar su ausencia con el sistema de videovigilancia del penal, se activó la alerta por la evasión y se verificó que no estaba en su celda.
El comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, explicó que se construyó un túnel para que el capo lograra fugarse del penal.
Los peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) encontraron que su acceso está en la zona de regaderas, donde se cavó un hueco de aproximadamente 50 por 50 centímetros, con metro y medio de profundidad por donde El Chapo inició la huida.
Después Guzmán Loera se dirigió a un conducto “de 10 metros de profundidad, habilitado con una escalera. Así se llega hasta un túnel con dimensiones aproximadas de 1.70 metros de altura y de 70 a 80 centímetros de ancho, que en línea recta de punto a punto, representa más de mil 500 metros”, explicó el funcionario.
La vía de escape de El Chapo cuenta con tubería de PVC, que las autoridades consideran fue usada para la ventilación, además de tener alumbrado. En el lugar también había una motocicleta adaptada en rieles, la cual servía de mecanismo de tracción para extraer la tierra y transportar la maquinaria de perforación.
Una vez que logró pasar el túnel, el narcotraficante subió por una escalera que conecta al inmueble que se encuentra en obra negra ubicado al suroeste del centro federal en la colonia Santa Juanita. “En ese lugar se halló mobiliario, enseres y otros objetos que indican que había presencia de trabajadores o de veladores”, dijo el comisionado.
Investigación. Más de 30 empleados que estaban en el penal durante la fuga son interrogados para determinar si están implicados. Entre las personas que declaran están Valentín Cárdenas Lerma, director de la prisión; el subdirector, los elementos del sistema de videovigilancia, custodios, así como el personal de medicina que le suministraba medicamentos a Guzmán Loera.
Ayer 18 de ellos fueron trasladados a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO); mientras que 13 más declaran al interior del Cefereso, pues una de las líneas que se sigue es la participación de servidores públicos para facilitar la evasión, pues nadie se percató de las obras que se realizaban para construir el túnel.
Aunque entre el 3 y 5 de julio hubo una mayor actividad en las inmediaciones del penal, a un costado de su barda perimetral, ya que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizó trabajos de mantenimiento en los acueductos del Sistema Cutzamala. Se reemplazaron cinco tubos y se reforzaron otros 20, con el apoyo de más de 800 trabajadores, y se emplearon 43 máquinas pesadas como grúas, excavadoras, retroexcavadoras y equipo menor.
Como parte de las investigaciones se solicitó a las autoridades penitenciarias el registro de visitantes desde que él ingresó a la cárcel, ya que “todos están bajo sospecha”, indicaron autoridades consultadas, pues cualquiera de ellos pudo apoyar logísticamente de alguna manera en la concreción del plan de fuga, ya que por la forma en que se desarrolló hubo apoyo interno y en el exterior, planes de los que se tuvo que informar a Guzmán Loera.
Otras de las líneas que se siguen, informaron autoridades federales, es determinar cómo se tuvo acceso a los planos del penal, quién pudo haberlos facilitado, ya que es considerado una instalación de seguridad nacional, por lo que pocos tienen acceso a ellos, con los detalles que permitieron a los ingenieros a cargo del túnel, construir con precisión la vía de escape del capo sinaloense.
Familiares y abogados de los custodios asegurados señalaron, por su parte, que la PGR los mantiene incomunicados, negándoles el derecho de nombrar a un abogado defensor, por lo que recurrirán al juicio de amparo.
Juan Sánchez Jiménez, representante legal de Edmundo Tamayo Díaz y Magali Belén Herrera Maya, dijo que a sus defendidos ni siquiera se les permitió hacer una llamada para enterar a sus familias, por lo que también acudirá a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Fuente.-

...y NADIE VIO "3,250 TONELADAS de TIERRA"...suficientes para llenar 379 camiones en 6 meses.


Su experiencia en construir y habitar túneles ya había ayudado antes a Joaquín "El Chapo" Guzmán a escapar de manera subterránea de las autoridades... pero ahora lo hizo desde un penal de máxima seguridad.

Mexico,D.F 13/Jul/2015 Para construir el túnel de kilómetro y medio de largo, 80 centímetros de ancho y 1.7 metros de altura por el que se fugó "El Chapo" este sábado se requirió extraer, según especialistas de la construcción, 2 mil 652 metros cúbicos de tierra, suficiente para llenar 379 camiones con capacidad para 7 metros cúbicos.

Esto equivaldría a 3 mil 250 toneladas de tierra.

"El Chapo" pudo hacer este megatúnel con sus cómplices en un tiempo récord de seis meses.

La última vez que se vio a Guzmán fue a las 20:52 horas del sábado, reveló ayer Monte Alejandro Rubido, Comisionado Nacional de Seguridad.

Luego se fugó del penal de Alta Seguridad del Altiplano, antes Almoloya, en la segunda ocasión en que escapa de una cárcel supuestamente ultrasegura.

Al momento de lo ocurrido, tanto el Presidente Enrique Peña Nieto como el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, estaban en vuelo a Francia, y se desconoce a quién se dejó a cargo de la Presidencia en México.

Osorio regresó ayer al País, mientras que Peña decidió permanecer de gira por Francia.

Especialistas dijeron que el personal que excavó el túnel debió haber usado taladros y una retroexcavadora, que habrían sido perceptibles tanto en movimiento como por el ruido.

Pero ni desde la cárcel ni en sus alrededores alguna autoridad vio la tierra, no obstante que el personal penitenciario está obligado a realizar periódicamente estudios de Radar de Penetración Terrestre y Tomografía Eléctrica de Resistividad para localizar elementos anómalos a profundidad, tales como túneles.

Los vecinos algo vieron. Uno de ellos dijo que fue en agosto del año pasado cuando cinco albañiles oriundos de una localidad vecina iniciaron la construcción de la casa que encubría la excavación cercana al penal.

Alrededor no había muchas casas, pues está en medio del llano y zonas de cultivo.

Una construcción del Sistema Cutzamala que se hace alrededor de la cárcel pudo haber favorecido que se confundieran los ruidos de maquinarias.

La última vez que se vio a "El Chapo" entró a la zona de regadera de su celda, ubicada en el Área de Tratamientos Especiales del penal, y se esfumó por un hueco rectangular de escasos 50 centímetros.

El narcotraficante caminó a otro ducto vertical, habilitado con una escalera, que descendía 10 metros más y se fue por el túnel de 1.5 kilómetros hasta una construcción en obra negra, a unos cientos de metros de un cuartel militar.


Fuente.-

domingo, 12 de julio de 2015

REVELAN "VECINOS" ACTIVIDAD PREVIA a la "FUGA del CHAPO"...


Tres personas de distintas viviendas —todas cercanas a la que escondía el túnel por el que escapó el capo— y que hablaron bajo anonimato, mencionaron que una furgoneta blanca iba y venía del inmueble a menudo.
Almoloya,MX.-12/Jul/2015 Hasta hace poco más de un año, en el lugar donde hoy se encuentra la casa en la que desemboca el sofisticado túnel por el que presuntamente se escapó el narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, no había nada más que hierba. Eso dicen los vecinos de la zona, que coinciden al asegurar que en el verano de 2014, sólo unos meses después de la captura del capo, alguien compró el predio y levantó la casa con gran rapidez.

El domingo, 12 horas después de la fuga, ninguno de los vecinos con los que habló The Associated Press había sido interrogado por las autoridades.

Tres personas de distintas viviendas —todas cercanas a la que escondía el túnel— y que hablaron con la AP a condición de mantener el anonimato, también mencionaron que una furgoneta blanca iba y venía del inmueble a menudo, y que esa gente "emparejó" (allanó) el camino de terracería, pero ninguno pensaría que el famoso narcotraficante pasara tan cerca.

Una de esas personas dijo que su hijo trabajó de albañil en la construcción de la casa, que recibió buena paga por ello y que el edificio se hizo en sólo tres meses. La mujer, como los demás, se mostró extrañada de que por ahí escapara "El Chapo" , pero ella fue la única que mostró ciertas sospechas hacia los nuevos vecinos, ya que el hombre que conducía la furgoneta blanca y que pasaba a menudo frente a su casa le causó buena impresión.

La casa del túnel es una construcción con una parte que asemeja una vivienda de un solo piso y ventanas, mientras que la otra parte es de mayor altura —como si fuera un almacén o bodega. Los ranchos más cercanos, de apariencia similar, se encuentran a unos 300 metros y son habitados por granjeros y campesinos.

La prensa no tuvo acceso al interior de la propiedad, pero en unas fotografías divulgadas por la fiscalía general se logra apreciar la salida del túnel —un pequeño agujero rectangular con unas escaleras-, un espacio amplio con ropa usada y calzado tirados por el suelo, así como una pequeña cocineta.

El inmueble se encuentra en la colonia Santa Juana, municipio de Almoloya, a 100 kilómetros al oeste de la Ciudad de México, y a 1.5 kilómetros del penal de máxima seguridad del Altiplano, que se divisa a la perfección desde la pequeña loma en la que se levanta, y a unos tres kilómetros de una base militar el Octavo Regimiento Motorizado del Ejército —situado en dirección contraria a la prisión y formando un triángulo con ella y la casa del túnel.

Uno de los rancheros dijo que a los nuevos dueños no se les veía mucho, pero llegó a coincidir con un hombre y una mujer, aparentemente un matrimonio, que eran muy educados.

"Un día llegaron mis vacas hasta la casa pero yo no vi nada raro" , declaró el hombre de 74 años, cuyas tierras se encuentran a un lado de la casa del túnel, por otro lado al canal que bordea el penal, y por un tercer lado con un terreno federal militar.

Su hijo, un trabajador de una cadena de repuestos de coche y que acompaña a su padre los fines de semana, admitió haber escuchado la llegada de un helicóptero sobre las 9:30 o 10:00 de la noche, pero que no le sorprendió hasta que se comenzaron a escuchar jaleos de las patrullas, ya que a menudo aterrizan helicópteros en la prisión o en la zona militar.

"No quisimos ni asomarnos", dijo el hombre mientras cuidaba sus caballos.

La única persona que afirmó haber visto algo sospechoso fue la madre del albañil, un joven de 20 años que ahora vive en la Ciudad de México. Ella habla de dos diferentes propietarios: El primero un señor de unos 70 años que dirigió la construcción, y de un hombre más joven y gordo que conducía la furgoneta blanca.

"Debió costar muchísimo dinero porque son unas cinco hectáreas", señaló. "Al ver pasar a los trabajadores mi hijo les preguntó si tenían chamba (trabajo) le dijeron que sí y eso hizo, le pagaban bien. Eran como unas 12 personas las que construyeron la casa. Yo pensé preparar tortas para írselas a vender a los albañiles y así me sacaba algo, pero mi hijo dijo que no hacía falta".

Su hijo le comentó posteriormente que ya no le darían empleo porque el anciano había vendido la casa y el nuevo dueño traía a sus propios trabajadores, añadió la mujer. Ella fue la única persona que dijo haber visto una "máquina amarilla, como una excavadora". El resto de los vecinos sólo afirmaron que cuando se empezó a levantar la casa vieron un camión con material de construcción.

La mujer agregó que "el gordo" solía ir con dos o tres personas que parecían trabajadores y que la semana pasada, cuando "estuvieron echando tierra al camino", notó que uno de sus acompañantes, que viajaba en la parte trasera de la camioneta, traía "los brazos llenos de lodo" .

Un tercer ranchero, de una vivienda un poco más alejada, coincidió en las fechas en las que se construyó la casa y señaló que los vecinos decían que eran personas que llegaron de Guerrero, si bien reconoció que él nunca habló personalmente con ellas.

La zona cercana a la prisión es un área muy tranquila por la que se sale a una carretera que por un lado permite llegar a Zitácuaro, en el estado occidental de Michoacán, y por el otro a, Valle de Bravo, en el Estado de México y se enlaza con la carretera de Morelia, Michoacán, y Guadalajara, Jalisco.

Todos los caminos que llegan a la casa desde la que supuestamente se ideó la fuga son de terracería. Por ellos tuvieron que trasladar todos los elementos necesarios para elaborar una obra de ingeniería como la que describió el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido: Un túnel con tuberías de PVC al que se accedía por unas escaleras de la celda de máxima seguridad de "El Chapo" y que no sólo contaba con iluminación, sino con una "motoneta con raíles" supuestamente utilizada para sacar la tierra.

Por esos caminos de terracería también tuvo que salir previsiblemente el famoso capo, aunque nadie vio, oyó, ni quiere decir nada más.

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