Tiene anchura y tiene hondura. Es, sin duda, la crisis de seguridad más severa, más grave. El Gobierno de los golpes a capos recibe un impacto debajo de su línea de flotación. Cualquier presunción de descabezamiento empequeñece con ésta, la segunda huída. Pero el efecto es demoledor: toda y en sus partes ha quedado en tela de duda la estrategia de seguridad que se basaba en la inteligencia y no en la fuerza, en el sigilo y no en el estruendo mediático, en la precisión y no en la aniquilación.
No fue la astucia. Fue la pudrición. No parece un plan maestro sino una tarugada. El Señor de los Túneles. Fue el mismo Gobierno que lo capturó, el que dedicó grandes esfuerzos a detectar la ciudad subterránea, los chaposótanos, los pasadizos bajo tierra; y se contaron las historias, se filmaron, se revelaron como constancia de la estrategia que privilegiaba inteligencia. Al "Chapo" lo detuvieron tras seguirlo por los subterráneos gracias a un Gobierno perspicaz que olfateaba, que rastreaba, que no daba tregua ni en el caño.
El Cártel de Sinaloa sella sus entregas en los túneles. Los topos abren paso, cuelan, amplían, horadan. Cuántas toneladas de droga, carretadas de dinero, incluso grupos de migrantes, tráfico de armas, en ida y vuelta no corrieron por los socavones de "El Chapo" rumbo a Estados Unidos. Cuántas transacciones no se hicieron bajo tierra. "El Chapo", lo conocían, vivía como las marmotas. Tenía madrigueras, ahí andaba y ahí decidía. ¿Ya no se acordaban?
Apenas se conoció la noticia de la segunda huída y los primeros comentarios del asombro mascullaban con un "es increíble". Para qué. Váyanlo creyendo. Es así. Las obras de ingeniería del crimen organizado se trazan sobre los planos de la podredumbre institucional. Los cuidados elementales desaparecen. ¿Qué tanto costará meter en Almoloya un buen teléfono o un aparato que aporte coordenadas de ubicación? ¿50 mil dólares, cien mil? Si algo se da por descontado es que eso no es un obstáculo para los capos. ¿Quién apoyó para precisar el destino de la otra salida del túnel, ignorar las revisiones externas del penal, hacerse tonto con la construcción de la obra de Cutzamala como buen distractor de las otras excavaciones?
Las conjeturas abundan. La certeza desarma. Si así de sencillo es fugarse de Almoloya es juego de niños obtener contratos de carreteros en el Estado de México con gastos pagados al secretario de Comunicaciones en turno, intercambiar casas particulares por megaobras públicas, instaurar el moche como entendimiento universal.
El problema no es solo corromper sino quedar indemne. La fuga llama a la fatalidad y a la reproducción en infinito de la costumbre. Todo se compra, nada se castiga. La sospecha toca la puerta de Los Pinos, cimbra a la Secretaría de Comunicaciones, pulveriza a la Cámara de Diputados, desamarra las fojas de las sentencias judiciales; jueces adocenados, maiceados, comprados. Tres poderes que no pueden... y ciudadanos que aceptan -a veces con pesar, otras con entusiasmo- ese juego.
Es insulto a la inteligencia. A aquella destinada a detectar y prevenir; el Gobierno que presumía saber pasos precisos de sus antagonistas hasta en el drenaje, ignora la construcción de una megaobra en el patio trasero de su lugar más seguro, la cárcel blindada, donde dicen que rige el imperio del Estado.
La fuga desfonda. Llama a la imitación y exhibe, desnuda. Otro efecto vendrá en el reposicionamiento. Cada aprehensión o cada fuga genera batallas cruentas entre grupos criminales. Se avizoran episodios graves, enfrentamientos abiertos en el descampado que deja la vulnerabilidad institucional.
Es el sino sexenal de la corrupción, que ni qué. Un castigo ejemplar no lo borra. Un recambio de piezas de gabinete apenas mitiga; un cambio de estrategia es un soplido donde urge un vendaval. Bueno, pero aunque sea que algo de eso suceda para saber que hay signos de vitalidad, donde la pudrición ahoga.

Tras la conferencia de prensa rendida el día de hoy por parte del gobierno federal, en la que se conoció el anuncio de la fuga del conocido narcotraficante Joaquín Guzman Loera, alias "El Chapo", como parte de los protocolos de seguridad, Monte Alejandro Rubido, anunció que iniciarán en operativo conjunto con la Secretaria de Marina y Defensa, una búsqueda implacable en los diversos hospitales y consultorios especializados urología, ya que se tienen fundadas sospechas, de que el hoy evadido de la justicia, como consecuencia de su acción de fuga, sufrió severas lesiones en su miembro viril, como un efecto secundario del peladon de verga que le dio el gobierno federal.
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