Autoridades federales en Mexico aseguraron 12 kilos de cocaína ocultos en una silla de ruedas que formaba parte del equipaje de un pasajero (quien se hacía pasar por discapacitado) procedente de Medellín, Colombia,cita El Universal.
El man creyó que iba a coronar la vueltica como todo un duro, pero terminó fue embalado y sin libreto en pleno aeropuerto de Cancún. Se montó la película de inválido, silla de ruedas incluida, bien actuado el papel… pero lo que no le cuadró fue el olfato del equipo de Rayos X, mas que de los tombos.
Doce kilos de perico bien empacados, como si fuera mercancía VIP, escondidos en la nave esa donde iba sentado el parcero. La jugada sonaba fina: salir de Colombia, aterrizar en México y desaparecerse como fantasma. Puro cuento.
Apenas pisó tierra, le cayeron encima. Revisión va, revisión viene… y ¡pum! le destapan el chicharrón. Ahí se le cayó toda la vuelta, ni muletas ni teatro lo salvaron. Quedó más expuesto que narco sin padrino.
El sujeto pasó de “paciente” a protagonista de decomiso en cuestión de minutos. La silla no era pa’ moverse… era caleta rodante. Pero esa vuelta estaba muy quemada y los federales no son ningunos novatos.
Resultado: detenido, sin corona y con tremendo cargamento incautado. Moral de la historia: si la jugada depende de una silla y mucha labia, es porque ya viene torcida desde el arranque.
Presumen inteligencia
Ese “aseguramiento refleja la eficacia de la coordinación interinstitucional y de los mecanismos de inteligencia y control aduanero…” suena muy bonito en boletín, pero la escena real cuenta otra cosa.
No estamos viendo un operativo quirúrgico de inteligencia fina, sino una silla de ruedas pasando por una máquina de rayos X estándar, operada por personal que escanea cualquier bulto que les parezca raro.
El supuesto “discapacitado” venía de Medellín,Colombia,matriz de la siembra, cultivo y cosecha de Cocaina y montando teatro: silla de ruedas, cara de paciente y libreto de viajero vulnerable.
La caleta no fue producto de una investigación de meses ni de trabajo encubierto, sino de la rutina básica de revisar lo que cruza el filtro; metieron la silla a la máquina, apareció la silueta interna con densidades que no cuadraban, y ahí se cayó el show.
Cuando el boletín habla de “inteligencia aduanera, análisis estratégico y gestión de riesgo”, intenta vender como operación sofisticada lo que en realidad fue un filtro mecánico que funcionó por inercia: si la silla entra al túnel de rayos X, la pantalla no miente. No hubo persecución previa del sujeto, ni perfilamiento complejo, ni red desmantelada; hubo un pasajero confiado en su disfraz y una máquina haciendo su trabajo mínimo.

En la imagen se ve claro quién es el protagonista del aseguramiento: el equipo de rayos X y la rutina de escaneo, no un comando élite ni un cerebro maestro detrás del monitor.
El discurso oficial infla la narrativa para presentarla como triunfo de “coordinación interinstitucional”, pero la historia de fondo es más simple y menos glamorosa: un narco torpe apostando a que nadie revisa una silla, y unos agentes que, esta vez, sí la metieron al aparato.
Con información: ELUNIVERSAL/


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