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viernes, 24 de julio de 2026

«SOBERANIA MADE IN MOSCÚ: ESPIAS con CARA de DIPLOMÁTICOS CHAMBEAN en BASE MEXICANA y NO son 4 GATOS… albergamos la mayor red de inteligencia rusa acreditada como cuerpo diplomático»


La presencia en territorio mexicano de oficiales rusos de alto nivel dedicados al espionaje bajo la cobertura de ser funcionarios diplomáticos ha sido fuente de tensión con el Gobierno de México en los últimos años, reconoció ayer la Administración del Presidente Donald Trump.

Un reporte del Departamento de Estado retomó señalamientos hechos en 2022 por el entonces jefe del Comando Norte de EU, el General Glen VanHerck, quien reveló al Capitolio que el Directorio Principal de Inteligencia (GRU) de Rusia tenía en México su mayor base en el mundo.

Estos “diplomáticos” rusos en México son la prueba viviente de que la Guerra Fría nunca murió: sólo se vino de vacaciones a Cancún y se instaló en la Embajada con gafete oficial y sueldo en dólares.

La Viena tropical de la inteligencia

Rusia lleva años tratando a México como si fuera la “Viena de América Latina”: un nido cómodo, discreto y barato para que el GRU monte su oficina de chismes sobre Estados Unidos con vista al Ángel.

Mientras en Europa les cierran la puerta y los expulsan, acá les ponen alfombra roja diplomática, placas azules en el coche y cocktail de bienvenida en Reforma.

Espías con corbata y credencial

El Departamento de Estado de EE.UU. admite abiertamente que hay oficiales rusos de alto nivel operando desde México, haciéndose pasar por diplomáticos para recolectar información sobre territorio estadounidense.

No son cuatro gatos: Washington asegura que la CIA entregó a la Cancillería mexicana una lista de más de 20–24 presuntos espías rusos acreditados como “diplomáticos” de tiempo completo.

México, refugio de expulsados

Cuando media Europa empezó a correr a agentes rusos tras la invasión a Ucrania, parte de esa fauna encontró refugio en México, donde se reempacaron como funcionarios de embajada y “agregados culturales”.

El resultado: exfuncionarios de seguridad de EE.UU. dicen que México se convirtió en uno de los principales centros de inteligencia extranjera vinculada a Rusia, China y Cuba, con la mayor concentración de personal ruso de inteligencia del mundo operando aquí.

El gobierno que no veía el elefante

La CIA entregó a la Cancillería una lista con más de 20 espías rusos con cobertura diplomática y, según versiones, la respuesta mexicana fue que “no representaban un problema”.

Desde Washington les corrigieron: sí eran un problema, tanto que los habían expulsado de su propio territorio antes de que vinieran a jubilarse soleados en la capital.[

Acuerdos sin expulsiones

En 2023, el gobierno de AMLO habría pactado con la administración de Joe Biden informar sobre nuevas solicitudes de acreditación de diplomáticos rusos, como si el filtro migratorio se aplicara sólo a los que llegan tarde a la fiesta.

Pero a los que ya estaban instalados, los que figuran en las listas de la CIA, nadie los tocó: permanecieron en su sitio, con inmunidad, sueldo y tiempo libre para seguir “observando” a Estados Unidos desde la colonia Cuauhtémoc.

Soberanía made in Moscú

Mientras el discurso oficial presume defensa férrea de la soberanía, el país alberga la mayor red de inteligencia rusa acreditada como cuerpo diplomático, con decenas de funcionarios que exceden por mucho cualquier necesidad normal de relaciones bilaterales.

La paradoja es perfecta: se grita contra la injerencia, pero se tolera que potencias extranjeras usen territorio nacional como plataforma de espionaje, siempre y cuando lleguen con estampita consular y foto con la Cancillería.

Con información: ELNORTE

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