Tamaulipas,bajo el Gobierno de Morena y Americo Villarreal, no está enfermo: está en terapia intensiva, con 13,868 desaparecidos como diagnóstico brutal de un gobierno que prometió “sanarlo” y terminó practicando medicina experimental con vidas ajenas.
El expediente clínico de un estado
En cualquier hospital decente, 13,868 pacientes perdidos serían motivo para cerrar el área, llamar a peritos y procesar a todo el staff; en Tamaulipas, solo son un número en la pantalla del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPDNLO).
Américo Villarreal llegó al cargo en octubre de 2022, tras una campaña en la que se dejaba ver la mano del crimen organizado, con sospechas que después se convirtieron en informes militares que el cálculo político evitó atender el síntoma de la brutal infección con la seriedad clinica que ameritaba.
Como cardiólogo de Morena nos vendio la fantasía de que iba a curar el corazón enfermo del estado, y lo que tenemos hoy es un paciente con falla multiorgánica, hemorragia de integridad y un expediente clínico saturado de levantones.
El cardiólogo que confundió bisturí con machete
Un cardiólogo sabe que si el pulso se dispara, hay crisis; en Tamaulipas, la frecuencia de desapariciones está en taquicardia y el doctor en turno sigue declarando “signos vitales estables” mientras la familia corre a pegar fichas de búsqueda.
Villarreal hizo analogías en campaña y prometió cuerpos colegiados analizando la infección de la que ahora es parte; ofreció intervenir al estado como si fuera una cirugía programada y lo dejó en manos de una industria del levantón que opera como corporativo médico: tiene logística, territorios asignados y un protocolo que casi siempre termina en necropsia, no en alta voluntaria.
Tamaulipas, subcampeón nacional de la tragedia
La cifra de 13,868 que AVAnza vertiginosa lo coloca como subcampeón nacional en desapariciones, solo detrás del Estado de México (14,613) y por encima de Jalisco (12,896), una medalla de plata en una olimpiada de horror donde nadie quiere subir al pódium.
Ser segundo lugar en desaparecidos no es estadística: es advertencia clínica de que el tejido social está necrosado y que el tratamiento —ese gobierno que juró regenerarlo— se ha vuelto más tóxico que la enfermedad.
Reynosa, el órgano más dañado
Reynosa ya no es municipio: es el órgano más deteriorado del cuerpo tamaulipeco, con alrededor de 2,918 personas desaparecidas concentradas ahí como si se tratara de un tumor que nadie quiere operar.

Año tras año la curva de casos se dispara, y los reportes de Red Lupa califican la entidad con un nivel extraordinario de extrema gravedad, tan psique ayer mismo otra nueva ficha de búsqueda exhibe plagio y secuestro de un ex-funcioanrio municipal, cita El Universal.

Las cifras a nivel de barbarie, documentan cómo la ciudad de Reynosa pasa del segundo al primer lugar, mientras las autoridades ensayan el mismo tratamiento: conferencias de prensa, promesas vagas y analgesia mediática.

De acuerdo con Milenio , el municipio de Reynosa donde el Gobernador abraza y cena con el principal lugarteniente del Cartel del Golfo y donde la extorsión es deporte exclusivo del Cartel y el gobierno, concentra la mayor cantidad de personas desaparecidas en Tamaulipas.
Reynosa pasó de 2817 a 2918 en un año. Para mayo del 2026 tuvo un aumento de 101 casos. Los municipios de Nuevo Laredo, 2767; Matamoros, 2516; Victoria 992 y Tampico 782, también mostraron aumento en el total de casos registrados.

La industria del levantón como sistema de salud paralelo
En Tamaulipas el “levantón” funciona como un sistema de salud paralelo: te atienden rápido, a domicilio, sin cita, pero el procedimiento incluye incomunicación, tortura y, con demasiada frecuencia, muerte.
El Estado debería ser el cirujano que entra a detener la hemorragia de violencia, pero aquí se limita a hacer estudios de gabinete, sacar gráficas y culpar a la herencia genética del pasado mientras multiplica las listas de desaparecidos a nivel industrial y que ya convertiio la entidad en una fabrica de desaparecidos no localizados.
La promesa de sanar convertida en mala praxis
Cuando un médico te promete que va a “sanar” y termina agravando el cuadro, la palabra técnica es mala praxis; en política, lo disfrazan de “retos complejos”, “contexto nacional” y “herencia del crimen organizado”.
El Tamaulipas de Villarreal es un caso de libro de texto sobre cómo un gobierno puede convertirse en factor de riesgo, no en tratamiento, al normalizar que la desaparición sea equivalente estadístico de muerte sin que el expediente se cierre nunca.

Integridad: el órgano que ya no aparece en la tomografía
Después de la vida, lo único que queda es la integridad, y en Tamaulipas se pierde un día sí y otro también como si fuera un órgano que deja de aparecer en la tomografía social.
Las familias que buscan no hablan de cifras sino de cuerpos que no están, de carpetas que no avanzan y de un gobierno que, en lugar de asumir el diagnóstico y actuar, les receta paciencia, burocracia y silencio.
Un cardiólogo que no escucha el estetoscopio
El estetoscopio político está gritando soplos, arritmias y colapso, pero el gobernador prefiere ver mapas en tonos pastel donde Tamaulipas aparece coloreado y etiquetado con 13,868 como si fuera solo un dato, no una condena.
Para cualquier médico, ignorar síntomas es negligencia; para cualquier gobernante, minimizar desaparecidos es complicidad con la enfermedad que prometió curar, y eso es lo que hoy define el sexenio de Villarreal en Tamaulipas.
Con información: Registro Nacional de Personas Desaparecidas No Localizadas/ (RNPDNLO) MILENIO/

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