Visitanos tambien en:

jueves, 23 de julio de 2026

«MIREN que COBRONES: INFORMACIÓN por APAGONES COSTARÁ 70 MIL PESOS en MEXICO por SEGURIDAD NACIONAL»… ya no mereces saber gratis por qué el refrigerador está sudando.


Conocer los detalles sobre un apagón eléctrico en México, eso que antes se podía consultar sin pedirle permiso al universo, ahora cuesta. Sí: cuesta dinero, tiempo y hasta humillación burocrática, porque el gobierno decidió que la información sobre el estado del sistema eléctrico ya no es para mortales comunes, sino para “usuarios de confianza” con cartera suficientemente obediente.

El asunto no es menor. Según reportes, citados por Bloomberg, el Cenace restringió desde 2024 el acceso público al estado operativo y al margen de respaldo del Sistema Eléctrico Nacional, y ahora el acceso a esos datos puede rondar los 70 mil pesos al año, o unos 4 mil dólares, además de registro, formato, validación y firma de confidencialidad, como si mirar si se va a ir la luz fuera un privilegio geopolítico.

La transparencia, pero en versión premium

Antes, cualquier ciudadano podía revisar información clave para anticipar riesgos de apagón. Ahora, la cosa viene con candado, contraseña, membrete y probablemente un bautizo ceremonial para demostrar que uno merece saber por qué su refrigerador está sudando.

La justificación oficial, cómo no, es la seguridad nacional. Porque en México, cuando algo resulta incómodo o exhibe la fragilidad del sistema, siempre existe la solución mágica: declararlo sensible, reservarlo y ya después vemos si la realidad coopera.

El sistema eléctrico, a la mala

La parte más fina del asunto es que, mientras se encarece el acceso a la información, el propio sistema eléctrico sigue dando señales de estar tremendamente estresado, con alertas, márgenes reducidos y una red que no precisamente inspira serenidad.

En términos simples: si el sistema está tan apretado que ni compartir datos puede hacerlo sin nervios, el problema no es la transparencia. El problema es la red, la planeación y esa costumbre gubernamental de querer resolver la precariedad con secretismo administrativo y propaganda energética.

Así que sí: ahora enterarse de un apagón ya no solo depende de que se vaya la luz, sino de que uno tenga los miles de dólares, los papeles, la firma y la bendición institucional para merecer la información. La oscuridad ya no solo es física; también es tarifada.

Con información: ELNORTEBLOOMEBERG/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: