Reynosa ya se sentó en la mesa de los “grandes ligas” del miedo: sin balaceras espectaculares a diario, trae una percepción de inseguridad que respira en la nuca de Culiacán y del resto del país.
El dato incómodo: Reynosa casi al nivel Culiacán
- Según la Encuesta Nacional de Seguridad Publica Urbana del INEGI (ENSU de junio 2026) , en Reynosa 86.6% de la población dice que vivir ahí es inseguro.
- En Culiacán, el porcentaje es de 90.8%, el segundo más alto del país sólo debajo de Irapuato (91.2%).
Traducido al idioma de la calle: en Reynosa casi 9 de cada 10 personas caminan con el miedo puesto, mientras Americo Villarreal y Militares presumen “coordinación” y “mesas de seguridad” como si fueran terapia de grupo para funcionarios.
Tabla del terror “oficial”
| Ciudad | % gente que se siente insegura (jun 2026) | Lugar nacional aproximado |
|---|---|---|
| Irapuato | 91.2% | 1 |
| Culiacán | 90.8% | 2 |
| Reynosa | 86.6% | Top 3 |
| Promedio nacional | 59.8% | — |
Mientras el discurso oficial insiste en que “la inseguridad va a la baja”, las cifras dicen que Reynosa está jugando en la misma liga estadística que Culiacán, con la pequeña diferencia de que allá al menos nadie finge que vive en Disneylandia.
Reina la “percepción”, gobierna el miedo
A nivel nacional, el INEGI reporta que 59.8% de la población siente inseguridad en su ciudad, una ligera baja frente a marzo (61.5%) y junio de 2025 (63.2%). Pero en Reynosa ese “avance” estadístico es tan útil como un chaleco antibalas de papel: sigue instalada muy por encima del promedio.
En Culiacán el 90.8% no ve cambio real respecto a junio 2025: oficialmente se quedaron estacionados en el nivel “pánico permanente”, sólo que con nota metodológica y logo del INEGI. En Reynosa, el porcentaje subió respecto a junio anterior, así que mientras el país presume una décima menos de miedo, la frontera se carga un poco más de paranoia normalizada.
No hay guerra… pero hay trincheras
Lo irónico: no hace falta guerra abierta de cárteles para que Reynosa se sienta casi tan insegura como Culiacán.
Lo que hay es algo peor para la “narrativa de paz”: la rutina del delito. El reporte nacional documenta que en los alrededores de vivienda, la gente atestigua consumo de alcohol en la calle (58.1%), robos o asaltos (38.5%), venta o consumo de drogas (37.8%) y disparos frecuentes con armas (23.3%). Eso no es “incidencia aislada”: es paisaje urbano.
En paralelo, 42% de la población dejó de llevar cosas de valor, 38.2% ya no deja salir solos a menores, 35.9% dejó de caminar de noche y 22.5% dejó de visitar parientes o amistades por temor al delito. Es la ciudad que se encierra sola, mientras las autoridades venden “control territorial”.
Gobernar con encuestas, no con seguridad
El teatro se nota más cuando se cruza la inseguridad con la desconfianza institucional:
A nivel nacional, entre quienes tuvieron contacto con autoridades de seguridad, 45.6% reportó haber sufrido al menos un acto de corrupción.
Es decir: el ciudadano tiene miedo de salir a la calle, miedo del delincuente y una buena razón para tener miedo también del uniforme. Pero en el boletín se traduce como “desafíos pendientes en materia de confianza institucional”.
Reynosa vs Culiacán: empate moral en el infierno
Si uno se toma en serio los datos, lo que sale es algo así:
- Culiacán se mantiene en la cima de la paranoia estadística, revalidando su fama de ciudad bajo la sombra permanente del crimen organizado.
- Reynosa, sin necesidad de operativo cinematográfico diario, sin “guerra de carteles” a cuadro, ya alcanzó la zona de peligro crónico: 86.6% de percepción de inseguridad, top 3 nacional.
El discurso oficial insiste en que “todo es percepción”, pero cuando casi nueve de cada diez habitantes te dicen que tienen miedo, eso ya no es percepción: es diagnóstico clínico de un Estado gobernado por Morena y Americo Villarreal que funciona como decorado complice del Cartel del Golfo.
Con información: ENSU 2026 2.T/INEGI NOROESTE/

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