Ante cientos de personas —porque en México la indignación siempre llena plazas aunque rara vez llene cárceles—, Alejandra Quintos salió a marchar con lo único que le dejaron: la voz. Su hija, Dafne Zapata Quiroz, de apenas 13 años, quiemurió tras ingresar a la academia militarizada “Marina Doenitz”, un lugar que prometía disciplina militar y terminó entregando muerte en menos de tres días.
Mientras Ciudad Mante respondió como suelen hacerlo los pueblos cuando el Estado se hace el sordo, en el sur de Tamaulipas trasciende la orden de captura por homicidio contra la sargento Estrella Mora, así como contra otra involucrada, ambas artífices y partícipes de las torturas infligidas a la menor, con las que pretendían forjar su carácter y terminaron destruyéndola.
Con consignas de no estas sola, con coraje y con esa mezcla de dolor colectivo que no necesita convocatoria oficial. “¡Justicia para Dafne!” no fue solo una consigna, fue un recordatorio incómodo de que aquí las niñas no deberían morir bajo custodia de nadie, y mucho menos de instituciones que presumen orden y formación con valores y disciplina militar.
Las pancartas no se anduvieron con rodeos. “Los abrazos no sirven”, gritaron, en clara referencia a la narrativa gubernamental que insiste en suavizar lo que la realidad desborda. Porque cuando una menor muere en condiciones sospechosas dentro de una academia, los discursos de paz se sienten más como evasivas que como soluciones.
La marcha avanzó entre calles y oficinas públicas, esas mismas donde se administra la burocracia que suele llegar tarde, si es que llega. Frente a edificios de gobierno, los manifestantes exigieron lo básico en cualquier Estado funcional: detenidos, respuestas y justicia. No promesas, no comunicados, no investigaciones “en curso”.
En medio del enojo, Quintos pidió calma. Recordó que su hija era una niña de paz, como si incluso en la tragedia las víctimas tuvieran que seguir dando lecciones de civilidad que las autoridades nunca aprendieron.
Mientras tanto, ayer y desde la comodidad de la conferencia mañanera, la Presidenta Claudia Sheinbaum pidió revisar la operación de estas academias. Revisar: ese verbo que en México suele significar patear el problema hacia adelante mientras la indignación pierde reflectores.
Y así, entre marchas que se repiten por tercer día consecutivo y videos de una madre que no sabe a quién acudir, el caso de Dafne se suma a la larga lista de tragedias donde la justicia es más consigna que resultado.

Con información: ELNORTE/

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