Parece que Don Joaquín “El Chapo” Guzmán sigue creyendo en los Reyes Magos. Desde su celda de máxima seguridad en Colorado, el capo más famoso de Sinaloa se imaginó que sus “cuates” de la patria chica —sí, los mismos políticos y funcionarios que lo usaron, vendieron y luego olvidaron— saldrían en su defensa ante los tribunales. Pero no: la Suprema Corte de Justicia de México,la del acordeón ,simplemente le cerró la puerta en la cara ,al negarse siquiera a revisar su amparo por supuestas violaciones a los derechos humanos en Estados Unidos,pues no procede.
El capo, acostumbrado a que las leyes se doblaran como varillas bajo sus órdenes en los tiempos de los «abrazos y no balazos en que predominaba el “favorcito” institucional, quedaron atrás: la Suprema Corte le dijo NO y enterró su último intento de regresar a casa sin túnel.
En resumen: el hombre que construyó su leyenda escapando de prisiones y fortaleciendo al Cartel,siempre con ayuda del gobierno y sus autoridades ,ahora no logra escaparse del silencio diplomático. Y mientras él invoca el discurso de “mi país me abandonó”, el país responde con un bostezo legal. Tal vez por fin entendió que en el tablero del poder, hasta los peones que un día fueron reyes terminan fuera del juego, aunque eso si, una vez que se acaba, todos vayan a dar a la misma caja.
Con informacion: LA OPINIÓN/

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